Alejarse de lugares comunes

En escena, una socióloga y su data entry. Juntas intentan traducir al discurso teatral el proceso de investigación sociológica. El tema: la vivienda social. El territorio: El Complejo Barrio Padre Mugica. El problema estético: ¿Cómo, quién y desde dónde se narra al otro? ¿Bajo qué formas, con qué procedimientos, se representan sus conflictos, sus biografías, sus experiencias y sus voces?

Testimonios, material de archivo, fotografías, encuestas y cuestionarios, diarios de campo y un sinfín de extraños objetos se conjugan en Trayectorias Residenciales, un atractivo dispositivo escénico en el que se cruzan teatro documental, performance, discurso académico e investigación sociológica.

#CulturaLadoB conversó con sus creadoras: la dramaturga y directora Mariana Mazover y la socióloga y actriz Mercedes Najman.

-¿En qué consiste el teatro documental?

-Mariana: El teatro documental como género marca el pulso del teatro contemporáneo. En esta obra, me interesaba cómo hacer visible, cómo escenificar las ciencias sociales, cómo mostrar el modo en qué proceden, en un contexto en el que había mucha discusión sobre el CONICET y sus presupuestos, y ni hablar de qué hace un cientista social, que seguro no se lo preguntarían con ese ímpetu al que hace una vacuna u otro científico de las ciencias naturales. Entonces la búsqueda particular dentro del género era hacer este cruce con la metodología de trabajo o con el pensamiento académico, que empieza ser mucho más dialéctico que el pensamiento más mediático sobre la pobreza.

-¿Cómo empezó todo?

-Mariana: Mercedes y yo nos conocimos en uno de los talleres gratuitos que doy en nuestra facultad sobre dramaturgia. Levanta la mano en la clase y me pregunta qué se podría hacer con las historias de vida de unos hombres y mujeres que desde hace años viene entrevistando en el marco de su proyecto de investigación sobre Vivienda Social. Le respondo rápidamente algo sobre el uso documental de los testimonios, sobre las tensiones entre lengua vulgar y lengua legítima, pero no puedo detenerme en el asunto todo lo que querría: tengo que seguir adelante con los contenidos del seminario. Al finalizar la clase, Mercedes me persigue por los pasillos de la facultad, o yo la persigo a ella; no sabría ahora con exactitud quién persiguió a quien, pero ese día encontramos la manera de seguir con la conversación. Me cuenta que tiene decenas de horas grabadas con sus entrevistas, que empezó a trabajar con el tema en su tesis de grado, que ahora continúa con esa investigación en el marco de su beca de doctorado y que quiere hacer algo más con todo el fruto de su investigación. A mí todo el asunto me atrae de inmediato y aunque a Mercedes no la conozco desde antes, instantáneamente ella se convierte en alguien familiar para mí, como si el suelo de nuestra universidad nos diera una identidad, una lengua en común. Rápidamente coincidimos en las primeras intuiciones sobre qué podría hacerse con todo eso, y qué zonas -la reproducción de qué significaciones sociales en torno a la pobreza- evitar: por derecha, las representaciones estigmatizadas de los pobres; por izquierda, la estetización romántica de la pobreza.

-¿De qué se trata la obra?

-Mercedes: Puede ser que el punto inicial de Trayectorias Residenciales haya sido durante una de las primeras entrevistas en el ​Complejo Barrio Padre Mugica, cuando Emilia (N. de la R.: una de las entrevistadas durante el trabajo de campo) sin saberlo soltó un monólogo en carne viva, donde narraba cómo se habían organizado los vecinos de Villa Cartón para intentar apagar un incendio que terminó con el barrio. Yo sabía muy poco de ese testimonio, y en verdad, de todo lo que pude conocer de la vida de​ Emilia y de los otros doce habitantes del barrio entrevistados, iba a estar presente en la investigación. La producción científica nos obliga a enfocarnos únicamente en aquello que queremos ver, pero cada palabra de Emilia abría nuevos universos: la cotidianeidad en los barrios, las historias personales atravesadas por la violencia estatal, los cuerpos marcados por sus historias. La investigación terminó, la tesis fue entregada, y muchas de estas historias de mudanzas quedaron “recortadas” y camufladas bajo nombres de fantasía. Trayectorias residenciales aparece entonces como la búsqueda de recuperar estos relatos y sus historias, pero a partir de interrogantes que fueron conduciendo el proceso, y que muchas veces nos obligaron a detenernos, a repensar, a cambiar de rumbo. Es una apuesta a encarnar un teatro que surge de la voluntad de interrogar los mecanismos estructurales que operan de forma casi invisible sobre las historias de vida de los sectores populares. Y es, definitivamente, una necesidad de denuncia: de la violencia estatal sobre los sectores populares, de los estigmas alimentados por el discurso periodístico, estatal y científico, y de la histórica negación de sus voces.

*Trayectorias Residenciales. Domingos de marzo y abril a las 11.30 en Galpón FACE, Dean Funes 2142, Parque Patricios