Hace tiempo que los festivales dejaron de ser una suma de bandas para transformarse en un evento conceptual, en un reflejo de la nueva manera de escuchar y relacionarse con la música. Un ejemplo de esto, es el festival Buena Vibra, que en su cuarta edición se consolida como uno de los eventos más esperados y vanguardistas de la escena musical argentina.

Desde los acordes mas cercanos al punk de Barbi Recanatti, pasando por el pop delicioso de los Bandalos Chinos, como uno de los platos fuertes de la jornada y el nuevo formato de canciones, (futuros clásicos) de Conociendo Rusia, hasta la solides de Lisandro Aristimuno y la experiencia de ver y escuchar a Fito Páez, quien deleitó al público interpretando Ambar violeta a pedido de su hija Margarita, y que quizá solo podía ser secundado por la potencia casi performática de Marilina Bertoldi, ganadora del último Gardel de Oro.

“Este es el tipo de festival a los que nos gusta venir”, dicen desde El Zar, “donde los géneros y los prejuicios quedan atrás, y lo importante es venir a disfrutar la la experiencia de un show. Quizás en dos horas viste cuatro bandas increíbles y sin tener que moverte”.

“Es que es una nueva tendencia, es el nuevo modo de escuchar, casi como si fuera una play list, donde la música y los géneros fluyen” , dice Goyo de Bandalos Chinos, una de las bandas protagonistas de la nueva escena y recién llegada de tocar en el Cosquin Rock. “Nosotros intentamos aprovechar esto, porque es la oportunidad de que nos escuchen otras personas, y generar nuevo público”.

“Es que coincide con los tiempos de la democratización de la música” , dicen Santiago Martinez y Jota Mojo de El Kuelgue, "que sea todo mucho más accesible, podés tener en tu lista música de cualquier lugar del mundo. Eso lo hace todo mucho mas ecléctico, saltas de un estilo a otro en la misma escucha. Y esto se ve en este festival, desde la pilcha hasta esos raros peinados nuevos, que no son más ni raros, ni nuevos "

Es que podríamos preguntarnos cuál es el punto de unión entre y la potencia urbana de Lo Pibitos, encargados de cerrar el festival, con la fusión folk de Perocha Chingo y Femina, los nuevos sonidos de Nafta o de Paula Maffia o de Alex Anwandter, y seguramente la respuesta sería siempre la misma (y la más simple), siempre se trata de música. Y este festival en particular lo refleja.

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