Foto incluida en el libro
Foto incluida en el libro "José Fiorivante. Clasicismo y Modernidad"

Nacido el 4 de agosto de 1896 y muerto el 10 de octubre de 1977, José Fioravanti es, probablemente, el gran escultor argentino. Sus obras monumentales nos rodean: el monumento a Nicolás Avellaneda en Palermo, el Kilómetro Cero frente al Congreso de la Nación, el Lobo Marino en la Rambla de Mar del Plata y el monumento al libertador venezolano Simón Bolívar en el Parque Rivadavia son apenas algunos ejemplos.

Para repensar su obra, hoy se inaugura una exposición en la Casa Victoria Ocampo con sede en la calle Rufino de Elizalde 2831 dedicada a este genial artista. Se titula José Fiorivante. Clasicismo y Modernidad y, con su inauguración se presentará, también, el libro homónimo, escrito por la curadora de la muestra, Ana Martínez Quijano.

“¿Quién puede ponerle límite a la imaginación de un artista que decide desplazarse por un espacio y un tiempo incalculables, creando una obra donde resuenan los más remotos orígenes, las visiones de su presente tumultuoso y un futuro cargado de ambiciones?” Así comienza José Fiorivante. Clasicismo y Modernidad, el libro de Quijano.

Dos obras de
Dos obras de "José Fiorivante. Clasicismo y Modernidad"

¿Quién fue, entonces, Fioravanti? Su carrera se inicia en 1919 con un premio del Salón Nacional y pronto ocupa un papel estelar en los escenarios de la Argentina y Europa, donde recibe el elogio de la crítica y la aceptación del ambiente artístico e intelectual. Si bien tuvo “humildes maestros desconocidos”, Fioravanti es autodidacta y su arte es fruto del talento, pero también del esfuerzo. Su verdadera escuela fue la mirada.

En 1934 expone sus obras en el Museo del Jeu de Paume de París, honor que sólo mereció el francés Antoine Bourdelle entre los escultores de Francia. La muestra es un éxito y la crítica consolida su ascendente carrera. Sus monumentos cruzan el Atlántico, se exhiben en el Museo Nacional de Bellas Artes y se emplazan en Buenos Aires.

Si se mira la trayectoria de Fioravanti desde la retrospectiva, descubrimos el tiempo hermoso que le tocó vivir. El artista conoció en la lejana Grecia y en Egipto el “no-tiempo” del arte, cercano a la idea de eternidad que buscaron expresar los renacentistas. Con esos tesoros en sus ojos trabajó en París, cuando era la ciudad de Rodin y Maillol, entre otros genios que influyeron en sus obras en la misma medida que el arte de la Antigüedad.

Foto incluida en el libro
Foto incluida en el libro "José Fiorivante. Clasicismo y Modernidad"

Con el atractivo de una belleza idealizada, Fioravanti contribuye a construir, en el período que ingresan al país las grandes masas migratorias, la identidad de una nación cosmopolita, pero con valores propios. Con sus hábiles manos, traslada a la piedra personajes heroicos de la historia argentina como José de San Martín y Manuel Belgrano, y americanos, como Rubén Darío, Simón Bolívar y Franklin Delano Roosevelt.

Precursor además del arte Pop, es autor del Monumento al Lobo Marino. Lejos de cualquier retórica y atento tan sólo a su propio canon, su trabajo aspira a convocar la poesía. En efecto, cuando le preguntan qué es “eso que llamamos belleza”, responde: “La poesía que emana de toda obra artística émula de la naturaleza y que ennoblece la vida”.

Vale la pena volver a mirar las obras de nuestro artista que cayeron en el olvido, hoy consideradas tal vez irreflexivamente como anacrónicas o, sencillamente, de otra época. La serie de obras cumbre del Monumento Histórico Nacional a la Bandera son testimonios de nuestra historia y elocuentes mensajes para las generaciones que vendrán.


* Hoy, miércoles a las 19 horas, se inaugura la exposición y el libro “José Fiorivante. Clasicismo y Modernidad” en la Casa Victoria Ocampo con sede en la calle Rufino de Elizalde 2831.


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