"Cuando terminé el colegio sabía que quería ser actor" recuerda Leandro Calderone en esta charla con Infobae. Así dejó su Venado Tuerto natal para desembarcar en Buenos Aires y mientras estudiaba actuación escribía sus primeros guiones: "En un momento sentí que la escritura podía ser una estrategia para ser actor: 'a lo mejor si me va bien como escritor después puedo decidir ponerme como actor en mis programas' pensaba". Así fue como se convirtió en un reconocido y premiado guionista de Televisión.

"Yo miraba los capítulos y los desglosaba, veía cuántas escenas tenían, cómo era la dinámica, y copiaba esa estructura" cuenta sobre sus primeros pasos. En esa época escribía a máquina, y probaba suerte proponiendo capítulos para Alta Comedia. Sin embargo la llegada a la pantalla chica fue en 1998 de la mano de Gasoleros; nunca más paró. Se convirtió en el autor de éxitos como Casi Ángeles, Herederos de una venganza, Aliados, Los únicos y Guapas que le valió el Martin Fierro junto a su socia Carolina Aguirre.

Si bien su llegada a las librerías fue de la mano de los programas para adolescentes, hoy vive su debut literario con su primera novela El falso camote (Planeta) y el nerviosismo es otro: "El libro es una de las pocas cosas que son una obra en sí misma, siento que estoy expuesto de una manera distinta" reflexiona. Sin embargo la felicidad es más fuerte, la respuesta que recibe es de unánime  felicitación y lectores que no pueden soltar el libro: "Estoy re contento, eso para mí es fantástico porque es lo que me gusta que me pase como lector"

Leandro Calderone disfruta la excelente recepción de “El falso Camote” y sueña con llevar la novela al cine
Leandro Calderone disfruta la excelente recepción de “El falso Camote” y sueña con llevar la novela al cine

— Previo a la historia de amor, uno de los protagonistas es un director de cine que hizo un éxito y lo presionan, tiene que hacer el segundo y no está encontrando qué es lo que quiere hacer. ¿A vos como autor te pasó?

— Sí, me pasa mucho. El tiempo para que aparezca una idea y su maduración es un tiempo muy personal y no tiene que ver con los tiempos de la industria en general. Uno va desarrollando con el tiempo un oficio que tiene que ver con articular algunas estrategias para producir o para generar más de eso que naturalmente tiene otros tiempos. Al principio era más joven y con más brío entonces hacía, hacía y hacía, y ahora empecé a espaciar los trabajos para que se pueda regenerar eso.

— ¿Te tocó escribir programas que no te gustaran?

— Sí. En esa respuesta todos vamos a decir sí.

— ¿Y cómo se hace?

— (Risas) Es parte del trabajo. En algún caso cuando yo sentí que no era para mí el programa, que realmente no me sentía cómodo en una instancia preliminar di un paso al costado. Alguna vez lo he podido hacer. Cuando el programa está más avanzado ya no lo podés hacer, no me parece que corresponda, entonces apelo a todo el oficio que acumulé durante los años y me pongo a trabajar y a sacarlo adelante. Es mucho más costoso.

— Volviendo al libro, este director finalmente se embarca en una película y se enamora.

— Sí, se enamora. Él en la película va a trabajar con una actor que se llama Miguel Camote que a él le encanta como actor y también como hombre, porque el director es gay, pero el actor no es gay, no es que está enamorado de esa persona, le parece un ideal.

— El amor finalmente lo pone en otro, en El falso Camote.

— Sí, un día va a una fiesta y ve a alguien que le hace acordar a Miguel Camote, le gusta mucho, siente inmediatamente un flechazo, un camote, porque además del apellido y de la batata en algunas provincias del interior y en algunos países "camote" es enamoramiento, calentura. Pero él es un neurótico, no es una persona muy sencilla, entonces le cuesta, da rodeos. No lo puede abordar en esa fiesta y lo empieza a buscar por internet, que es lo que hacemos todos hoy. Antes de encontrarnos con alguien lo googleamos.

— El stalkeo de nuestras vidas.

— El stalkeo empieza a formar parte de las actividades cotidianas. Lo encuentra en las redes y espera encontrarse, no quiere conectarlo por redes, quiere volver a encontrarlo. Mientras tanto lo va stalkeando y se va creando una imagen del otro que por supuesto no va a tener nada que ver.

— En una comedia romántica diferente no se da desde la relación de ellos, es previo…

— Sí, escapa un poco a las reglas básicas de la comedia romántica que empieza cuando los protagonistas se conocen. Acá gran parte de la novela se trata de saber si se van a encontrar o no ellos.

— Las redes son clave en el libro, ¿cambiaron la forma en la que nos vinculamos? ¿cambiaron la forma de contar también?

— Sí, porque es un cambio en las formas y en los tiempos. En la novela hago un paralelismo porque el director está obligado a hacer una adaptación de El amor en los tiempos del cólera que a él le parece una infamia hacer eso pero bueno…

— Es muy gracioso cómo le dice el productor: "Se me ocurrió esto". No, no, ya se le ocurrió a García Márquez.

— Ya se le ocurrió hace varios años. Tiene una ética de trabajo completamente diferente a la suya. Pero bueno, trabajando en la novela empieza a encontrar un correlato entre lo que le pasa a él y lo que pasa a Florentino Ariza, que se enamora y está cincuenta años esperando a una mujer que lo rechazó. Cincuenta años tarda en aparecer el amor en su vida. Entonces él establece ese correlato y dice: "Las cosas que Florentino Ariza hacía en ese Caribe de otro siglo no son muy diferentes a las que hago yo hoy, lo que cambia es la forma y la tecnología". Si en ese momento hubiese existido Facebook seguramente él la hubiese buscado en Facebook y le hubiera mirado el Instagram a Fermina Daza porque la naturaleza es la misma, es esa necesidad de atrapar al otro en su esencia, de conocerlo, de acercarse.

“El vicio de las redes y del smarthpone está trayendo algunos problemas” analiza Leandro Calderone
“El vicio de las redes y del smarthpone está trayendo algunos problemas” analiza Leandro Calderone

— ¿No te parece que nos estamos perdiendo algo por todo lo que ponemos en las redes?

— Sí, por supuesto, cualquier cosa tiene su virtud y su vicio. El vicio de las redes y del smartphone, de tener esa computadora encima, está trayendo algunos problemas y me parece que va a llegar un momento de equilibrio. Yo por ejemplo soy muy lector, leo muchas horas por día, empecé a dejar el teléfono lejos cuando leo porque estaba teniendo una calidad de lectura muy pobre, muy desconcentrada, por leer con el teléfono al lado. Me parece que vamos a tener que empezar a hacerlo todos, no sólo para relajarte y comer con tus amigos sino para concentrarte en tu trabajo.

— Otra cosa que está sucediendo interesante es que aparece gente con algunos relatos muy buenos en Twitter, ¿te parece que la cultura puede tomar algo de esto?

— Sí, por supuesto. En Guapas era el momento de WhatsApp, del inicio de los grupos, y lo queríamos plasmar. Un poco también es lo que intenté hacer en el libro. Y dio ese resultado porque vos veías algo que parece que va a ser obsoleto dentro de un tiempo pero yo creo que no… Me acuerdo una escena de Guapas que habían armado un grupo paralelo a Mercedes Morán, todas menos Mercedes hablando de ella por sus enojos, por su carácter. Se equivocan y mandan en el chat grupal, que sabemos que pasa todo el tiempo, y entonces se dan cuenta y ven que ella lo leyó el mensaje y empieza a escribir. Y lo que veían todos en sus celulares y lo veíamos nosotros en la pantalla era "Escribiendo", el título escribiendo que hoy uno mira al otro y dice "Escribiendo…", "Escribiendo…", "Escribiendo…" y cuando la respuesta que estás esperando es muy importante te genera una ansiedad difícil de soportar. Eso es muy de ahora y posiblemente cuando haya otra aplicación que reemplace a WhatsApp esto cambie pero lo que no cambia es la esencia de eso. Ahora estoy leyendo a Proust, y Proust le escribe una carta a su amada a las diez de la mañana que va al correo y a las siete de la tarde vuelve el correo a pasar con la respuesta. Esas interminables horas que pasan es el "Escribiendo…", es estar esperando la respuesta del otro. Entonces cambian los tiempos, las formas, pero esencialmente seguimos con los mismos conflictos.

— ¿Se pueden descubrir talentos en las redes?

— Sí, de hecho a Carolina, mi socia, yo no la conocía pero seguía a La chica Sabrina. Era un personaje divino de Twitter, muy gracioso, me encantaba, y yo decía: "Alguien que escribe de esta manera este personaje con esta coherencia y con estos diálogos es alguien que sabe armar personajes, sabe de esto". En un momento necesitaba un colaborador y alguien me dice: "Yo la conozco, es Carolina Aguirre", le digo: "¿Le preguntas si no quiere hacer televisión?"

— Ella ya venía de hacer el blog.

— Sí y había publicado novelas, tenía alguna experiencia como guionista pero en cable, no había trabajado en tele. Entonces la llamé y le dije si le interesa y me dice: "Bueno ¿querés que haga una prueba?" Y le respondí: "No porque yo ya sé que vos podés hacer esto por lo que leo en Twitter". Y de hecho fue así.

— ¿Hoy a cuál de los dos priorizas, al actor o al escritor?

— Bueno, el escritor es el que me da de comer…

— El Martín Fierro.

— El Martín Fierro, sí. Y el actor me da satisfacciones muy, muy grandes como en el 2015 estuve trabajando en Timbre 4 con Emilia

— Sí, con Claudio Tolcachir.

— Fue una gran sorpresa cuando me llamó, se fue Portaluppi había que reemplazarlo me llamó y le digo: "Sí, sin dudas" y debuté en Bélgica. Viajamos por todos lados, hicimos la obra en Europa, en Latinoamérica, y funciones acá. Fue espectacular. El actor es un trabajo que me encanta, que me da muchas satisfacciones pero la vida se me armó así como escritor entonces armo mi agenda como escritor y después acomodo.

— Pero con las felicidades que le has dado a Pol-Ka por qué no estás ahí en un personaje largo y tendido.

— Si quisiera podría hacerlo, pero nunca he querido mezclar. Carolina siempre me lo dice y por lo menos en un programa mío sería muy incómodo ir al piso a grabar con los actores siendo el autor. Es una situación que no me resulta cómoda.

El fenomeno televisivo “Guapas” lo llevó a ganar su primer Martin Fierro junto a su socia Carolina Aguirre
El fenomeno televisivo “Guapas” lo llevó a ganar su primer Martin Fierro junto a su socia Carolina Aguirre

— ¿Te gustaría que el libro se convierta en película?

— Ojalá, me encantaría. Algunos me dicen que es miniserie pero yo lo veo más película.

— ¿Qué proyectos vienen para el 2018?

— Para el año que viene vamos a hacer una tira en Pol-Ka. La vamos a escribir el año que viene pero va a ser para el 2019 con Carolina también. Y estamos haciendo unos capítulos de un unitario para el 2018.

— ¿Y el actor?

— Y el actor ahora estoy en gestiones con Microteatro para hacer algo en abril posiblemente. Que tal vez lo escriba y actúe.

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