Rosario Cultural, un Aleph de arte a orillas del Paraná

En estos días se está desarrollando la Feria Internacional de Turismo de Buenos Aires, en La Rural. Allí tiene su stand la ciudad de Fontanarrosa y de la Trova que le puso música al regreso de la democracia, en los 80. Festivales, teatro, museos, literatura, música y danza para todos los gustos.

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La Barrileteada que todos los
La Barrileteada que todos los años pinta de colores el cielo de Rosario ya es una tradición que suma a locales y visitantes.

En la Feria Internacional de Turismo de Buenos Aires (FIT) que se está desarrollando en La Rural, Rosario despliega  su riqueza cultural y artística y busca integrarse al universo de ciudades que son a su vez referentes de cultura. De ahí también el nombre de esta iniciativa que reúne viajes, libros, bares, danza, historieta, esténcil y mucho más: Rosario Cultural.

Festivales tiene, y a montones; sólo en el mes de septiembre –considerado por la ciudad como "el mes de los festivales"- fue posible disfrutar de encuentros (a menudo internacionales, como el de teatro o el de video) pero también de espectáculos de ballet, encuentros de poesía y hasta sorprendentes "cumbres" de expresiones culturales mucho menos convencionales, como el remontado de barriletes en una Barrileteada que ya se ha vuelto tradición para locales y visitantes.  O, en una apuesta mucho más innovadora, encuentros como la Convención Internacional de Historietas Crack, Bang, Boom, dedicada al  comic y a las sagas cinematográficas que han moldeado a generaciones de espectadores, como Star Wars o X Men. Hubo, en ocasión de este festival, tardes a todo cosplay a las que los asistentes (fans de las historietas y de la ciencia ficción) asistieron –sin importar su edad- caracterizados como sus héroes, villanos y heroínas favoritas.  Una princesa Leia Organa en miniatura, un guardia imperial y varios padawans munidos de sables de luz se mezclaron entonces con réplicas de, por caso, Wolverine y hasta Freddy Krueger.

En cuanto a museos, Rosario también los tiene en cantidad y de todo tipo, aun cuando el más célebre de todos ellos seguramente sea  el Museo Castagnino y su impresionante colección de pintura. Lo mismo ocurre con el teatro: hay opciones para todos los gustos y –desde teatros  tan señoriales como el Astengo o El Círculo hasta la geografía moderna del Broadway – el circuito teatral rosarino se abre como una flor compleja y animada.

Las obras sobre medianeras de
Las obras sobre medianeras de edificios del Museo Arte a la Vista y las intervenciones artísticas en persianas de locales céntricos son una constante en la ciudad.

Hay literatura, hay danza y hay música. Para quienes han sido testigos de la transición desde la dictadura hacia la democracia, los acordes de la nueva trova rosarina son hasta hoy algo bastante parecido al sonido de la libertad. Pero Rosario es, ante todo, una atmósfera. Un modo de sentarse a ver pasar la vida en un bar del centro, en una plaza o con la vista planeando sobre el Paraná. Por eso el bar El Cairo y su archifamosa Mesa de los galanes, ahí  donde Fontanarrosa y demás compañeros de navegación nocturna tejían sus charlas sobre fútbol, filosofía, mujeres y tanto más. Su fantasma todavía sobrevuela la ciudad entera.

Es precisamente desde esa sorprendente mezcla de propuestas, personajes, sabores, paisajes y climas que Rosario busca su marca de identidad y el modo de presentarse al mundo. Justamente por eso, en la propuesta de Rosario Cultural se combinan todos sus atractivos: la noche,  su cocina de río, los espectáculos, los paseos al aire libre y hasta el arte urbano que estalla a casa paso en medianeras y persianas.  Esta ciudad es eso. Es verla, y no cansarse de mirarla. Es Rosario, el Aleph de arte que alguien dejó olvidado a orillas del Paraná.

Inodoro y Mendieta, los entrañables
Inodoro y Mendieta, los entrañables personajes de Fontanarrosa
 

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