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Récord de ataques con luces láser contra aviones en el Juan Santamaría enciende las alarmas de seguridad aérea costarricense

Solo en el último año se contabilizaron 74 incidentes, una práctica que, aunque muchas veces se considera una broma, puede afectar la visión de los pilotos durante maniobras críticas de despegue y aterrizaje

El Aeropuerto Internacional Juan Santamaría registró 74 reportes de interferencias con luces láser durante el último año, la cifra más alta desde 2016. Crédito: AERIS
El Aeropuerto Internacional Juan Santamaría registró 74 reportes de interferencias con luces láser durante el último año, la cifra más alta desde 2016. Crédito: AERIS
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Las interferencias con luces láser dirigidas a aeronaves que despegan o aterrizan en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (AIJS) alcanzaron una cifra récord durante el último año, al registrarse 74 reportes, el mayor número desde que comenzó el monitoreo de estos incidentes en 2016.

De acuerdo con datos divulgados por AERIS, gestor del principal aeropuerto internacional del país, la cifra representa un incremento del 72% en comparación con el periodo anterior, cuando se contabilizaron 43 casos.

Además del aumento en el número absoluto de reportes, las autoridades advirtieron que también creció la incidencia en relación con la cantidad de operaciones aéreas.

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Durante el 2025, la tasa pasó de 0,93 a 1,37 reportes por cada 1,000 operaciones, un comportamiento que, según el análisis de la empresa, demuestra que el fenómeno no responde únicamente al incremento del tráfico aéreo, sino a una mayor frecuencia de personas que apuntan luces láser hacia los aviones.

La mayor concentración de estos incidentes continúa registrándose entre los meses de diciembre, enero y febrero, coincidiendo con la temporada alta de vacaciones, el aumento de actividades sociales y el mayor movimiento de pasajeros en el aeropuerto.

Las autoridades aeroportuarias explicaron que este tipo de acciones representa un riesgo para la seguridad operacional, especialmente durante las fases más delicadas del vuelo, como el despegue y la aproximación final para el aterrizaje, cuando los pilotos dependen de referencias visuales precisas y de altos niveles de concentración para operar la aeronave.

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Las autoridades advierten que apuntar un láser hacia una aeronave puede afectar la visión de los pilotos durante maniobras críticas de despegue y aterrizaje. Crédito: AERIS
Las autoridades advierten que apuntar un láser hacia una aeronave puede afectar la visión de los pilotos durante maniobras críticas de despegue y aterrizaje. Crédito: AERIS

Según la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos y estudios en medicina aeroespacial, la exposición directa a un haz de luz láser puede provocar deslumbramiento, ceguera temporal o flash blindness, aparición de imágenes residuales y distracción visual, efectos que disminuyen la capacidad de los pilotos para mantener el control visual del entorno y ejecutar procedimientos críticos en cabina.

Aunque estos efectos suelen ser temporales, pueden generar una incapacitación momentánea, particularmente durante vuelos nocturnos, cuando la intensidad del láser es mayor y las condiciones de iluminación hacen que el haz alcance mayores distancias.

Los reportes recopilados durante el último año muestran que varias tripulaciones experimentaron afectaciones visuales mientras realizaban la aproximación al Juan Santamaría, en distancias aproximadas de entre tres y seis millas náuticas del aeropuerto.

En uno de los casos documentados, el capitán de la aeronave tuvo que ceder los controles al primer oficial después de resultar afectado por el impacto de una luz láser sobre su visión. En otros incidentes, los pilotos reportaron dificultades temporales para mantener referencias visuales durante la aproximación.

Aunque ninguno de estos episodios derivó en accidentes o puso en peligro inmediato el aterrizaje de las aeronaves, AERIS advirtió que sí representan una amenaza real para la seguridad de los vuelos y aumentan considerablemente la carga de trabajo de las tripulaciones en momentos críticos.

El análisis también determinó que la mayoría de las interferencias ocurre durante la noche, principalmente entre las 6:00 p. m. y las 11:00 p. m., con un pico entre las 7:00 p. m. y las 9:00 p. m. En ese horario, el haz de luz es más visible y tiene capacidad para alcanzar a las aeronaves incluso cuando todavía se encuentran a varios kilómetros de la pista.

Ante este panorama, AERIS reiteró el llamado a la ciudadanía para abstenerse de apuntar luces láser hacia aviones, recordando que se trata de una conducta que puede tener consecuencias graves.

Vista de las luces láser desde la cabina de un avión en el Aeropuerto Juan Santamaría en Costa Rica. Cortesía: AERIS

“Apuntar una luz láser hacia una aeronave no es un juego ni una conducta inofensiva. Es una acción peligrosa que puede afectar la visión de los pilotos en momentos críticos del vuelo. La seguridad aérea es una responsabilidad compartida y evitar este tipo de acciones contribuye directamente a proteger la vida de cientos de personas”, afirmó Álvaro Arguedas, gerente de Operaciones de AERIS.

La empresa indicó que durante el último año el tema ha sido analizado en los comités de seguridad operacional del aeropuerto y que, junto con la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), se han impulsado campañas de concienciación para informar sobre los riesgos asociados a estas prácticas y fortalecer las estrategias de prevención.

Además de representar un riesgo para la aviación, este tipo de acciones puede acarrear consecuencias legales.

En Costa Rica, el artículo 300 de la Ley General de Aviación Civil establece multas de hasta 20 salarios mínimos para quienes incurran en este tipo de conductas, dependiendo de la gravedad del hecho.

De forma paralela, el artículo 258 del Código Penal contempla penas de entre dos y seis años de prisión para quien ponga en peligro la seguridad de una nave o del transporte aéreo.

Las autoridades solicitaron a la población reportar cualquier incidente de este tipo al Sistema de Emergencias 9-1-1, aportando la ubicación desde donde se observa la luz láser y cualquier otra información que facilite la intervención de los cuerpos policiales y permita prevenir nuevos riesgos para las operaciones aéreas.

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