Sismo en Colombia: cinco recomendaciones clave para personas con discapacidad visual sobre cómo actuar durante y después del temblor

El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos advirtió que salir de inmediato puede aumentar el riesgo por objetos caídos y vidrios, y sugirió esperar el cese del movimiento y usar rutas conocidas

Mujer con antifaz en el suelo, sostiene un bastón blanco; paredes agrietadas, ventana, estantería con libros, mesa caída, lámpara, libros esparcidos.
El reconocimiento previo de rutas de evacuación, escaleras, zonas seguras y puntos de encuentro facilita una respuesta más autónoma ante un terremoto - crédito Imagen Ilustrativa Infobae
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En medio del desastre natural que marcó el lunes 10 de agosto de 2026 en Colombia, con 190 personas fallecidas y más de 1.679 heridas tras el terremoto de magnitud 7,4, surge la pregunta de cómo prepararse y actuar frente a una emergencia sísmica si se tiene discapacidad visual.

Espacios familiares pueden transformarse drásticamente en cuestión de segundos, haciendo que la preparación previa y la accesibilidad sean factores clave para la seguridad y autonomía de quienes viven con baja visión o ceguera.

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Preparación previa y autonomía: la clave para responder a un sismo

Para una persona con discapacidad visual, el entorno cambia radicalmente después de un temblor: objetos caídos, rutas bloqueadas, vidrios rotos y puntos de referencia alterados pueden dificultar la orientación y el desplazamiento seguro. Por eso, la anticipación y la planificación son fundamentales.

El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (Crac) insiste en que la inclusión debe ser una prioridad en la gestión del riesgo y la prevención, dotando a las personas de herramientas para actuar con autonomía y confianza.

Tres personas agachadas en un hogar con objetos caídos. Un hombre con bastón blanco y gafas oscuras junto a un kit de emergencia. Señal de evacuación y ruta táctil.
Durante un temblor, las personas con discapacidad visual deben priorizar la protección en un lugar seguro y evacuar solo cuando termine el movimiento - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

La directora general del Crac, Gladys Lopera Restrepo, subrayó la importancia de la información accesible, el conocimiento del entorno y una red de apoyo que respete la capacidad de decisión de las personas con discapacidad visual. Prepararse con antelación permite que, ante una emergencia, la respuesta sea más ágil, segura y adaptada a las necesidades individuales.

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Durante un temblor, la prioridad para una persona con discapacidad visual no debe ser evacuar apresuradamente, sino ubicarse en un lugar seguro y protegerse. Solo cuando el movimiento cese y el entorno lo permita, debe iniciarse la evacuación, preferiblemente con apoyo de una red de confianza y utilizando rutas previamente conocidas.

Cinco recomendaciones que pueden marcar la diferencia

El CRAC plantea cinco medidas esenciales para actuar frente a un sismo:

1. Reconozca previamente las rutas de evacuación.

En casa, el trabajo o el entorno habitual, es fundamental recorrer con anticipación las salidas, escaleras, zonas seguras y puntos de encuentro. Practicar estas rutas ayuda a identificar obstáculos y a crear referencias espaciales, facilitando una respuesta más autónoma durante una emergencia real.

Ilustración en acuarela de un hombre con discapacidad visual bajo una mesa con familiares, rodeado de objetos caídos; se ven señalizaciones de evacuación y un kit de emergencia.
El bastón, el celular, el kit de emergencia y los apoyos tecnológicos deben permanecer localizables para sostener la autonomía durante la evacuació - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

2. Durante el movimiento, priorice la protección.

No intente salir apresuradamente. Siga la indicación general: agáchese, cúbrase y sujétese, protegiendo cabeza y cuello, y ubíquese lejos de ventanas, muebles inestables o elementos que puedan caer. Espere a que el movimiento termine antes de evacuar y evite el uso de ascensores.

3. Tenga siempre localizables los elementos de apoyo.

Mantenga el bastón, el teléfono celular y otros dispositivos en lugares conocidos y accesibles. El kit de emergencia debe incluir batería externa, medicamentos, contactos de emergencia, y, si utiliza perro guía, considerar sus necesidades básicas. Incorporar apoyos tecnológicos y dispositivos adaptados permite conservar la autonomía durante la evacuación.

4. Acuerde cómo recibir y ofrecer ayuda.

Establezca una red de familiares, vecinos o compañeros que conozcan cómo asistirle en caso de emergencia. Quien acompañe a una persona ciega debe identificarse, hablar directamente y dar instrucciones precisas, permitiendo que la persona decida si requiere guía. Frases concretas como “hay tres escalones hacia abajo” o “hay vidrios a dos metros” son más útiles que indicaciones vagas.

5. Tras el temblor, no confíe solo en las referencias habituales.

El entorno puede haber cambiado: antes de moverse, verifique la presencia de obstáculos, vidrios, cables o muebles desplazados. Si hay acompañamiento, se debe anticipar verbalmente cualquier cambio. Permanezca atento a réplicas y siga la información oficial a través de canales accesibles.

Ilustración de hombre con gafas de sol y bastón blanco bajo mesa, kit de emergencia. Dos personas agachadas, grietas en pared, libros y señal de salida.
El Crac señaló que la preparación previa, la accesibilidad y la autonomía son claves para la seguridad de las personas con discapacidad visual durante una emergencia sísmica - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Prevención y gestión del riesgo para todos

La Cruz Roja Colombiana y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) hacen énfasis en preparar un plan familiar de emergencia, identificar zonas seguras y mantener un paquete básico con botiquín, radio, linterna, alimentos y agua.

Entre las recomendaciones generales están nunca usar ascensores, evitar los marcos de puertas, proteger la cabeza y, si conduce, buscar un sitio seguro para detenerse fuera de puentes o zonas de peligro.

Prepararse para un sismo implica reconocer que la autonomía y la seguridad de las personas con discapacidad visual dependen tanto de la preparación individual como de la conciencia y capacitación de la comunidad. La inclusión en los planes de emergencia no solo protege vidas, sino que fortalece la resiliencia colectiva frente a desastres naturales.

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