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Concejo de Bogotá aprobó el Día Distrital de la Oración: así será la jornada de reflexión anual en la capital sin promocionar una religión oficial

La iniciativa del concejal Andrés Barrios quedó lista para la sanción del alcalde mayor. En diálogo con Infobae Colombia, el cabildante explicó que la propuesta establece una cita simbólica y voluntaria, con espacios habilitados por el Distrito sin favorecer credos

El proyecto del concejal Andrés Barrios pasa a sanción del alcalde mayor y propone un espacio voluntario para la oración y la expresión de la fe en Bogotá - crédito Prensa Concejal Andrés Barrios
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El Concejo de Bogotá aprobó la creación del Día Distrital de la Oración, una iniciativa impulsada por el concejal Andrés Barrios que institucionalizó el 4 de julio como una jornada anual de reflexión y reconocimiento de la dimensión espiritual de millones de bogotanos.

El proyecto, que ahora pasa a sanción del alcalde Mayor, busca abrir un espacio simbólico y voluntario para la oración y la expresión de la fe, en un contexto en el que más del 93% de la población capitalina se identifica como católica o cristiana, según datos de la Secretaría Distrital de Gobierno.

La fecha elegida para esta conmemoración coincide con la promulgación de la Ley Estatutaria 133 de 1994, que desarrolló el derecho fundamental a la libertad religiosa y de cultos, consagrado en el artículo 19 de la Constitución Política de Colombia.

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El proyecto establece que las secretarías de Gobierno y de Cultura, Recreación y Deporte, dentro de sus competencias, destinarán espacios para la realización de actividades conmemorativas, sin que ello implique la promoción de una religión oficial ni la imposición de prácticas religiosas específicas.

Una acuarela muestra una multitud en una plaza con manos levantadas, banderas de Colombia, cruces y una pancarta que dice Día de la Oración Bogotá frente a una iglesia grande.
El diseño de las actividades quedará en manos de las comunidades, mientras el distrito habilitará espacios para una conmemoración basada en pluralismo, neutralidad y libertad de cultos - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Un reconocimiento institucional a la fe ciudadana

El concejal Andrés Barrios explicó a Infobae Colombia que su motivación principal para presentar el proyecto fue la desconexión entre la realidad espiritual de la ciudad y el reconocimiento institucional de esa dimensión.

Bogotá vive un momento de fractura social. Tenemos una ciudad golpeada por la desconfianza, por la polarización, por la ansiedad. Y al mismo tiempo tenemos una realidad que las cifras confirman: más del 93 % de los bogotanos se identifica con alguna confesión religiosa”, señaló Barrios.

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Para el cabildante, el Día Distrital de la Oración no constituye un triunfo confesional ni la imposición de una creencia.

“Este no es el triunfo de una iglesia ni la imposición de una creencia. Es el reconocimiento a millones de bogotanos que encuentran en la oración esperanza, consuelo y la fuerza para seguir”, afirmó. La jornada, subrayó, permitirá que quienes encuentran en la fe un apoyo en su vida cotidiana tengan un espacio institucional para expresarlo, sin que ello vulnere el principio de laicidad del Estado.

Neutralidad, pluralismo y respeto

Frente a la articulación con las iglesias y el respeto a la laicidad estatal, Barrios aclaró a Infobae Colombia: “Quiero ser muy preciso en esto, porque es importante: el Acuerdo no le entrega la conmemoración a ninguna iglesia, ni a la Arquidiócesis ni a ninguna otra. Los espacios están abiertos a todos, incluso a quienes quieran participar desde un lugar de reflexión no religiosa”.

Andrés Barrios afirmó que el Día Distrital de la Oración busca reconocer la dimensión espiritual de los bogotanos sin vulnerar la laicidad del Estado - crédito Infobae Colombia

El cabildante recalcó que la neutralidad del Estado no implica desconocer la dimensión espiritual de los ciudadanos, sino garantizar igualdad de trato entre todas las confesiones y creencias.

“La laicidad del Estado no significa que el Estado le dé la espalda a la dimensión espiritual de sus ciudadanos. Significa neutralidad, pluralismo e igualdad de trato entre todas las confesiones. Y la garantía de que eso se cumpla ya existe: Bogotá tiene una Política Pública de Libertad Religiosa y de Cultos y una Dirección de Asuntos Religiosos en la Secretaría de Gobierno”, precisó.

¿Cómo se organizarán las actividades?

En cuanto a la coordinación con las comunidades religiosas, Barrios enfatizó que el Acuerdo es “deliberadamente breve: tres artículos. No quisimos crear un comité, ni una estructura burocrática que le dijera a los creyentes cómo, dónde y con quién orar. La coordinación se hace a través de los canales institucionales que ya existen: la Dirección de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobierno y la Secretaría de Cultura para la disposición de escenarios”.

El diseño de las actividades le corresponde a las propias comunidades. El distrito habilita el espacio; la ciudadanía decide si participa y cómo. Nadie está obligado a asistir ni a orar, y ninguna entidad religiosa tiene la vocería exclusiva.

Un modelo para fortalecer la libertad religiosa

Sobre la elección del 4 de julio, Barrios explicó: “Escogimos esa fecha a propósito, porque no estamos conmemorando una fecha religiosa de una confesión en particular. Estamos conmemorando una conquista jurídica de todos”. El objetivo es fortalecer institucionalmente el ejercicio del derecho a la libertad de conciencia y de cultos, promoviendo su reconocimiento público.

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La fecha del Día Distrital de la Oración coincide con la Ley Estatutaria 133 de 1994, que desarrolló la libertad religiosa y de cultos en Colombia - crédito Concejo de Bogotá

Barrios sostuvo que este modelo ya existe en otros países, como Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, donde jornadas interreligiosas cuentan con respaldo institucional sin que ello comprometa la laicidad del Estado.

En sus respuestas a Infobae Colombia, el concejal insistió: “Ser un Estado laico no significa obligar a todos a vivir como si no tuvieran creencias. Significa que el Estado no impone una fe, pero tampoco silencia ni excluye a quienes la profesan. En medio de nuestras diferencias, todos debemos tener la libertad de practicar, profesar y expresar nuestra fe como creyentes”.

Con la aprobación de este proyecto, Bogotá da un paso relevante en el reconocimiento institucional de la diversidad espiritual de sus habitantes, abriendo un espacio de encuentro, reflexión y respeto que fortalece el tejido social y la garantía de derechos fundamentales. El Día Distrital de la Oración será, desde ahora, una oportunidad anual para celebrar la libertad religiosa y la convivencia pluralista en la capital del país.

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