Joan Sebastián Guerrero, el colombiano asesinado por un agente del ICE en Estados Unidos, seguía con vida pero no recibió ayuda, aseguró vecino: “Estaba respirando”

Daniel Boucher dijo que vio el abdomen de la víctima moverse en el suelo después de las detonaciones en Biddeford, y que dejó de respirar minutos más tarde frente a varios agentes

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Daniel Boucher declaró que escuchó disparos hacia las 7:15 a. m. y vio un automóvil blanco conducido por Joan Sebastián Guerrero y una SUV blanca de ICE que intentaba cerrarle el paso - crédito AP/Reuters

La muerte violenta del colombiano Joan Sebastián Guerrero durante un operativo de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos) en Biddeford, Maine, Estados Unidos, sumó un nuevo testimonio que alimenta las dudas sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades migratorias en Estados Unidos: un vecino aseguró que la víctima aún respiraba después de los disparos y que alcanzó a decir que había intentado detenerse.

Según contó el ciudadano Daniel Boucher en una entrevista con La FM, el hecho ocurrió hacia las 7:15 a. m., cuando escuchó varias detonaciones que al principio confundió con fuegos artificiales.

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Al mirar por la ventana, dijo, vio un automóvil blanco conducido por Guerrero y una camioneta SUV blanca que identificó como un vehículo de ICE intentando cerrarle el paso.

Boucher relató que el Sedán avanzó por la calle hasta que el vehículo oficial lo golpeó levemente para frenarlo. Después bajó de su casa y observó la escena a pocos metros, ya con el colombiano fuera del carro.

El joven bumangués de 26 años recordó el nacimiento de su hija de 3 años a través de redes sociales - crédito Scope Report | red social Facebook
La muerte de Joan Sebastián Guerrero en un operativo de ICE en Biddeford, Maine, sumó un testimonio que cuestiona el uso de la fuerza de las autoridades migratorias en Estados Unidos - crédito Scope Report/Facebook

El vecino dijo al medio que vio a un agente intentar abrir la puerta del automóvil antes de que sacaran a Guerrero: “Lo sacaron del carro. Tenía sangre en la cabeza y sangre en la cara. Lo acostaron en el suelo”.

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Aunque en ese momento no advirtió que estuviera esposado, sostuvo que podía ver con claridad una parte de su cuerpo.

“Podía ver cómo su estómago subía y bajaba, lo que significaba que todavía estaba respirando. Pero llegó un momento en que dejó de respirar y entonces me di cuenta de que había fallecido”, indicó el testigo al medio citado.

El testigo también aseguró haber escuchado lo que, en su versión, fueron las últimas palabras del colombiano. “Intenté detenerme”.

De acuerdo con Boucher, poco después el agente que disparó pasó frente a su vivienda acompañado por otro funcionario. Entonces le hizo una pregunta directa: “Le pregunté: ‘¿Está orgulloso de lo que hizo?’. Él me respondió: ‘Él trató de atropellarme’, y siguió caminando”.

El vecino agregó que también vio a una joven sentada en el borde de la acera, llorando, mientras personal de emergencia y un policía la atendían. No identificó a la mujer, pero la incluyó como parte de la escena que presenció tras el operativo.

En la misma entrevista con La FM, Boucher describió la actitud de los agentes después del procedimiento como distante y mecánica. Aclaró que se trataba de una impresión personal, pero dijo que no observó emoción en ellos.

Boucher aseguró que Joan Sebastián Guerrero aún respiraba después de los disparos y que dejó de hacerlo cuando ya estaba en el suelo frente a varios agentes - crédito Shannon Stapleton/Reuters
Boucher aseguró que Joan Sebastián Guerrero aún respiraba después de los disparos y que dejó de hacerlo cuando ya estaba en el suelo frente a varios agentes - crédito Shannon Stapleton/Reuters

“Mi impresión es que están condicionados para cumplir una misión, casi como robots. No vi ninguna emoción en ellos”, afirmó. Añadió que el único funcionario que parecía afectado era el que efectuó el disparo, porque, según su percepción, estaba en estado de shock.

Boucher se quebró al hablar de la familia del colombiano y reconoció que todavía no está en condiciones de reunirse con la esposa de la víctima. “No creo estar listo para verla porque me derrumbaría. Vi su reacción y fue algo terrible”, dijo.

El vecino insistió en que hablar públicamente sobre lo que presenció es una obligación. “Es mi trabajo y mi deber contar lo que vi, porque en el pasado han disparado incluso contra ciudadanos estadounidenses y luego han mentido sobre lo ocurrido. ICE ha mentido y yo no voy a hacerlo”.

Antes de terminar, envió un mensaje dirigido a los colombianos y sostuvo que, en su opinión, el 70% de los estadounidenses no respalda las políticas migratorias de Donald Trump, la persecución de personas en las calles ni que se mate a la gente. También lamentó que, en el caso de Joan Sebastián Guerrero, cualquier cambio llegue demasiado tarde.

Las protestas en Biddeford exigen explicaciones por la muerte de Joan Sebastián Durán Guerrero

Joan Sebastián Durán Guerrero murió en Biddeford, Maine, tras recibir disparos de un agente del ICE cuando iba a trabajar - crédito Shannon Stapleton/Reuters
Joan Sebastián Durán Guerrero murió en Biddeford, Maine, tras recibir disparos de un agente del ICE cuando iba a trabajar - crédito Shannon Stapleton/Reuters

Joan Sebastián Durán Guerrero murió el lunes tras recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) cuando se dirigía a su trabajo alrededor de las 7:00 a. m., en Biddeford, en el estado de Maine.

El Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que el agente abrió fuego porque creyó que el joven representaba un riesgo para la seguridad pública, aunque no explicó los motivos ni detalló cómo ocurrió el tiroteo.

El hecho desató protestas y reclamos en la comunidad local, que exige explicaciones y mayor transparencia en los operativos del ICE. Autoridades indicaron que Durán Guerrero no era el objetivo del operativo y que las circunstancias del caso aún no están esclarecidas.

Durán Guerrero, de 26 años, había nacido en Bucaramanga, Colombia, y vivía en Biddeford con su esposa y su hija de tres años.

Trabajaba como repartidor y en una clínica veterinaria, y de acuerdo con la directora de la Maine Immigrants’ Rights Coalition, que dio declaraciones a CNN en Español, tenía autorización laboral y número de Seguro Social.

Vecinos y amigos lo describieron como una persona dedicada a su familia y al trabajo, y su entorno negó que tuviera antecedentes criminales o problemas migratorios. El Gobierno colombiano pidió una investigación exhaustiva y la familia inició trámites para repatriar el cuerpo.

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