Este método casero para enfriar la casa durante el fenómeno de El Niño funciona: solo necesita una toalla húmeda

Este truco reduce el consumo de energía y ayuda a refrescar a los espacios pequeños de una vivienda

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Una toalla blanca grande cuelga de una ventana abierta con el marco de madera descascarado. Al fondo se ve un jardín soleado.
Una toalla húmeda en la ventana puede reducir la temperatura del aire que ingresa a la habitación - crédito (Imagen Ilustrativa Infobae)

El calor retenido en las viviendas durante el día suele convertirse en el principal obstáculo para descansar por la noche. En zonas urbanas o durante periodos de altas temperaturas, la sensación de pesadez y el aire estancado dificultan el sueño, generando incomodidad o fatiga al día siguiente.

Frente a este problema, muchas personas optan por soluciones rápidas como encender el ventilador al máximo o activar el aire acondicionado. Sin embargo, estas alternativas producen un aumento considerable en el consumo eléctrico y, por ende, en el costo de la factura de energía.

La temperatura interior depende directamente de cómo el calor entra y se evacua de los espacios. Por ello, implementar pequeños cambios en la rutina doméstica y aplicar principios físicos simples permite refrescar el ambiente sin grandes inversiones.

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Entre las estrategias más efectivas que circula en redes sociales, consiste en el uso de una toalla húmeda frente a una ventana abierta: el aire caliente pierde temperatura al atravesar la tela humedecida, ya que parte del calor se utiliza para evaporar el agua.

Manos sumergiendo una toalla blanca en un recipiente de cristal transparente lleno de agua y cubos de hielo, sobre una mesa de madera.
Cerrar persianas y cortinas durante el día ayuda a evitar la acumulación de calor en el hogar - crédito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es importante que la toalla esté húmeda, pero no saturada, para no dificultar el paso del aire. La eficacia del método se mantiene si se ubica la toalla en un punto donde circule el aire y se vuelve a humedecer cuando se seca.

El principio físico detrás del enfriamiento natural es sencillo: cuando el aire caliente entra en contacto con agua fría, parte del calor se absorbe para evaporar el líquido. De este modo, la temperatura del aire disminuye antes de ingresar a la habitación.

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Este efecto puede aprovecharse fácilmente con una toalla o sábana húmeda colgada delante de una ventana abierta, sin necesidad de instalaciones complejas ni gastos adicionales.

Este truco aporta un alivio leve y temporal, especialmente si hay corriente de aire o el viento atraviesa la toalla mojada. El efecto será mayor en habitaciones pequeñas y con ventanas abiertas, pero disminuye si el clima es húmedo, ya que el aire saturado de vapor de agua reduce la velocidad de evaporación.

Habitación con una cama, ventanas, un ventilador plateado, una bandeja metálica con cubos de hielo y un gato durmiendo en el suelo.
El uso estratégico del ventilador, combinado con hielo, refresca el ambiente de forma económico - crédito (Imagen Ilustrativa Infobae)

El resultado puede variar según el clima y la ventilación disponible. En zonas secas y con buena circulación de aire, la sensación de frescura será más notoria; en ambientes húmedos, el beneficio será menor. Es importante revisar la toalla con frecuencia para mantenerla húmeda y prevenir malos olores o la proliferación de hongos.

Otra alternativa consiste en colocar un recipiente con hielo y sal gruesa frente a las aspas del ventilador. Esta combinación potencia la sensación de aire frío en toda la habitación, mejorando el confort térmico sin aumentar el gasto energético. Además, situar el ventilador junto a una ventana abierta permite succionar el aire fresco del exterior y distribuirlo por todo el espacio.

El papel de las plantas y la decoración

No solo los artefactos o la ventilación inciden en la temperatura interior. Las plantas de interior contribuyen a refrescar los ambientes porque oxigenan el aire y elevan la humedad relativa. El efecto es mayor si se riegan las macetas en la noche, ya que el proceso de evaporación ayuda a mantener una atmósfera más fresca.

El diseño y la disposición de los muebles también pueden influir en el confort térmico. Evita bloquear las corrientes de aire con objetos voluminosos y elige colores claros en cortinas y paredes, pues estos reflejan la luz solar y disminuyen la absorción de calor.

Toalla blanca húmeda colgando de una cuerda frente a una ventana de madera oscura en una pared de color claro con pintura descascarada. Gotas de agua caen de la toalla. Al fondo se observa una calle con edificios y personas.
Ventilar la casa en las horas más frescas favorece la expulsión del calor acumulado durante el día - crédito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo evitar que el calor entre durante el día

El control de la temperatura en el hogar comienza muchas horas antes del descanso nocturno. Durante el día, las paredes y los pisos absorben la radiación solar, liberando el calor de manera gradual al llegar la noche. Por eso, la clave está en impedir la entrada del calor en las horas críticas y facilitar la ventilación cruzada cuando el exterior se enfría.

Para lograrlo, se recomienda mantener ventanas y cortinas cerradas, y bajar las persianas entre el mediodía y la tarde en las paredes expuestas al sol. Esto reduce la acumulación de calor en el interior.

Luego, al caer la noche o durante la madrugada, conviene abrir simultáneamente las ventanas situadas en extremos opuestos de la vivienda. Así, se genera una corriente de aire que ayuda a expulsar el calor acumulado y renueva la atmósfera interna.

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