
Las manifestaciones registradas el jueves 21 de mayo en Bogotá, convocadas por la “Marcha: Paz entre los pueblos, guerra entre los patrones” y la “Marcha: Movilización Antifascista”, tuvieron como epicentro el corredor de la carrera Séptima y reunieron a cientos de estudiantes y activistas, principalmente desde la Universidad Pedagógica Nacional en Chapinero.
Si bien la mayoría de los manifestantes avanzaron de manera organizada y pacífica hacia puntos clave de la ciudad, la jornada estuvo marcada por hechos vandálicos atribuidos a grupos de encapuchados que se sumaron a las movilizaciones, lo que generó un fuerte debate social sobre los límites de la protesta, la violencia y la instrumentalización electoral.
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Acciones vandálicas en la jornada de protesta
Uno de los primeros hechos reportados ocurrió en el centro de la ciudad, cuando videos difundidos en redes sociales mostraron a un grupo de encapuchados impidiendo el acceso de usuarios y promoviendo la evasión en el pago del pasaje en la Estación Museo del Oro de Transmilenio. Los manifestantes cerraron los ingresos y alentaron el no pago del servicio, lo que provocó caos y demoras para los usuarios del sistema.
Un segundo hecho relevante fue el ataque a la sede de campaña en Chapinero de la candidata presidencial Paloma Valencia y su fórmula vicepresidencial Juan Daniel Oviedo. Imágenes muestran a algunos participantes de la protesta destruyendo pancartas, puertas y símbolos alusivos a la campaña.
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Oviedo rechazó enérgicamente el acto y afirmó que: “Estamos aquí en la sede de Bogotá de la campaña de Paloma y Oviedo, después de un acto vandálico contra los símbolos políticos de nuestra campaña. [...] La contradicción es el principio fundamental de la democracia, pero hoy se está usando y derivando esa contradicción en el hostigamiento a personas y en la incitación al odio”.
El Centro Democrático emitió un comunicado rechazando y condenando el ataque, responsabilizando de los hechos al presidente Gustavo Petro, a Iván Cepeda y al Ministerio del Interior. El partido denunció que “la instrumentalización de jóvenes no es aislada” y que estos actos corresponden a una estrategia de “sectores de ultraizquierda que buscan incidir en el ambiente electoral mediante actos violentos”.
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Oviedo rechazó los ataques a la sede y solicitó garantías para la candidatura presidencial - crédito X
En el comunicado se exigió a la Fiscalía, la Policía, la Unidad Nacional de Protección y la Procuraduría adoptar medidas inmediatas para garantizar la seguridad de su candidata y de los activistas políticos, así como la activación de mecanismos extraordinarios de seguimiento por parte del Consejo Nacional Electoral ante el aumento de la violencia y la intimidación política.
El Centro Democrático denunció la presencia de encapuchados vandalizando las fachadas y responsabilizó a sectores afines al petrismo y “cepedismo” de recurrir a la intimidación y el odio político. En la jornada también se reportaron daños a fachadas de entidades bancarias y locales comerciales en la carrera 11 con calle 72, en las inmediaciones de la Universidad Pedagógica, así como cerca de la Universidad Javeriana sobre la carrera Séptima.
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También se registró un ataque a la sede del Partido Mira en Bogotá. La colectividad rechazó de manera categórica los actos vandálicos perpetrados contra su sede, donde fueron aplicados grafitis ofensivos y mensajes de odio contra la organización y sus convicciones.
El partido manifestó su preocupación porque el ataque se produjo pocos días después del anuncio público de su respaldo político a la candidatura presidencial de Paloma Valencia. La agrupación recalcó que en democracia las diferencias ideológicas deben “tramitarse mediante el debate, los argumentos y las urnas, nunca mediante la intimidación ni la violencia contra sedes, militantes o simpatizantes políticos”.
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Críticas a la estigmatización y defensa de la protesta pacífica
Si bien los hechos vandálicos fueron condenados de manera transversal, algunos sectores políticos y sociales advirtieron sobre el riesgo de estigmatizar la protesta social y de minimizar la acción noviolenta de quienes buscan generar una crítica sistemática y legítima. El ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, reaccionó en su cuenta de X señalando la sospechosa facilidad con que los encapuchados actúan frente a las cámaras y funcionarios:
“Tan raro que a esos encapuchados nunca los cogen, ni los gasean, ni los identifican, pasan por el lado de los funcionarios y actúan frente a las cámaras como si nada … Y además, son tan cuidadosos que se ponen mochila y atuendos para ser fácilmente asociados a algo o a alguien”.
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Desde el distrito, el secretario de Gobierno, Gustavo Quintero, sostuvo: “Muchos de estos actos buscan provocar una respuesta de la fuerza pública que podría derivar en situaciones aún más delicadas. Nuestra prioridad es proteger la vida y la integridad de todas y todos, sin distinción”.
Por su parte, el alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, rechazó los ataques y el vandalismo a la sede de la candidata Paloma Valencia y otros establecimientos de la ciudad, indicando además que: “Actos violentos como estos son reprochables y son una afrenta a la democracia misma. No nos podemos equivocar: la violencia política escala rápido y nos tenemos que alejar de discursos que la romanticen o justifiquen”.
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Afectaciones al sistema de transporte y espacio público
Entre los hechos reportados, se registraron daños a la estación Ciudad Universitaria de Transmilenio en la troncal de la Calle 26, agresiones a un adulto mayor que no participaba en la marcha y ataque a cámaras de seguridad. Los cierres preventivos en estaciones del sistema masivo afectaron a más de 270.000 usuarios.
En la Plazoleta del Concejo de Bogotá, algunos manifestantes dañaron la infraestructura durante el plantón, lo que provocó el rechazo de cabildantes de la derecha. El concejal Julián Uscátegui señaló: “Llegó el petrismo al Concejo de Bogotá. Y para sorpresa de nadie, ya empezaron a dañar el patrimonio público. Ese es el resultado de justificar el vandalismo, como lo hace Gustavo Petro, que considera ‘arte’ destruir y llenar de pintura la propiedad pública y privada”.
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El patrimonio público de Bogotá sufrió daños significativos tras la protesta, lo que provocó un fuerte rechazo entre concejales y líderes de la derecha local - crédito Julián Uscátegui
Seguidamente, el presidente del Concejo, Papo Amín, también condenó los hechos. Desde su cuenta de X comentó: “Condeno enérgicamente el vandalismo que hoy sufrió la Corporación. No sorprende esto de los desadaptados, quieren acabar con todo. Viven del odio y la violencia”.
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