Juanita Gómez se refirió a los más de 260 correos que recibió el movimiento ‘Me Too Colombia’ por acoso a periodistas en medios de comunicación: “Muchos prefirieron hacer como si no existiera”

El informe menciona consecuencias en las víctimas como crisis de ansiedad, estrés postraumático, pérdida de oportunidades laborales, renuncias por motivos de salud mental, bloqueo profesional por temor a represalias y abandono temporal o definitivo del periodismo

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créditos @juanitagomezl/IG | Ministerio de Trabajo | Yo te creo colega / captura de pantalla
La periodista de la revista Semana, Juanita Gómez, lideró las denuncias junto a sus colegas Catalina Botero, Paula Bolívar, Laura Palomino y Mónica Rodríguez - créditos @juanitagomezl/IG | Ministerio de Trabajo | Yo te creo colega / captura de pantalla

La publicación del informe “Yo Te Creo Colega” marca un hito en la lucha contra el acoso y el abuso sexual en los medios de comunicación colombianos.

Todo se dio a raíz del comunicado emitido por Caracol Televisión el viernes 20 de marzo de 2026 —y la posterior desvinculación de dos de los periodistas y presentadores más reconocidos de Noticias Caracol (Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego) el 24 de marzo—, el movimiento MeToo en el periodismo colombiano cobró fuerza.

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Liderado por Juanita Gómez, Catalina Botero, Paula Bolívar, Laura Palomino y Mónica Rodríguez, el equipo recibió más de 260 testimonios de mujeres periodistas, practicantes y trabajadoras de prensa, y esto permitió identificar patrones y dinámicas de violencia sostenidas durante décadas en redacciones, estudios y espacios de producción.

Por tal motivo, y desde su cuenta de X, Gómez se refirió luego de la publicación del informe Yo te creo colega, en el que quedaron expuestos los casos, y señaló: “Lo más duro de esto no es escuchar las historias, sino saber que pasaron durante años y nadie hizo nada”.

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En otra de las publicaciones la periodista afirmó que “no fue un malentendido, ni fue un caso aislado. Fue algo que se repitió durante años”, y por todo lo anterior “hoy lo estamos nombrando”, cierra Gómez.

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El movimiento Me Too Colombia se creó a partir de las denuncias que se conocieron por varias empleadas de Noticias Caracol (Caracol Televisión) el viernes 20 de marzo de 2026 - crédito @JuanitaGomezL/X

El fenómeno: miedo, silencio y normalización

El informe revela que aproximadamente el 80% de los relatos provienen de medios televisivos, el 15% de impresos, y el 5% de radiales y digitales.

Más allá de la cifra, la constante es la sensación de miedo, silencio y normalización. La mayoría de los testimonios inician con frases como “no quiero que publiquen mi nombre” o “esto puede afectarme laboralmente”, evidenciando el temor a represalias y el estigma que acompaña la denuncia.

Muchas víctimas relatan haber guardado silencio durante años, convencidas de que “así funcionaban las cosas” en el medio y que hablar implicaría perder oportunidades laborales o ser marcadas como problemáticas.

Dinámicas de poder: halagos, presión y abuso

El informe documenta cómo la violencia comienza con halagos y promesas de crecimiento profesional, que luego se transforman en presiones, invitaciones fuera del horario laboral, y finalmente, en situaciones de vulnerabilidad y abuso.

Comentarios como “eres muy talentosa, te va a ir muy bien aquí” se convierten en la puerta de entrada a dinámicas complejas de manipulación y control.

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Las denuncias se conocieron en medio de las visitas que adelantó el Ministerio de Trabajo a varios medios de comunicación, incluido Caracol Televisión - crédito @JuanitaGomezL/X

El poder jerárquico de los agresores —directores, presentadores, jefes de redacción, productores y figuras externas influyentes— se convierte en un mecanismo para condicionar el avance profesional de las víctimas a su respuesta ante insinuaciones y propuestas.

Acoso sexual y acoso laboral: dos caras de la misma moneda

Las historias recogidas no solo refieren acercamientos físicos no consentidos, comentarios sobre el cuerpo o la vida privada, y contacto físico disfrazado de casualidad; también acoso laboral.

El rechazo a las insinuaciones suele derivar en represalias: sobrecarga laboral, asignación de tareas humillantes, aislamiento, gritos y bloqueo de oportunidades.

“El ‘no’ tiene consecuencias. Se pasa de los halagos a los castigos, de la promesa al castigo silencioso”, puntualizó el documento.

El impacto emocional y profesional: sueños truncados y talento perdido

El informe da cuenta de un daño profundo y sostenido: el impacto del acoso trasciende lo profesional, afectando la salud mental, la autoestima y la trayectoria de las víctimas.

Muchas relatan haber abandonado el periodismo, no por falta de talento, sino por no soportar ambientes hostiles.

“Empecé a enfermarme del estrés”, “me dio miedo volver a ejercer”, “tuve que dejar el periodismo para poder volver a respirar”, son frases recurrentes a lo largo de los más de dos centenares de testimonios.

crédito @JuanitaGomezL/X
crédito @JuanitaGomezL/X

El entorno y las instituciones: silencio, revictimización y protección al agresor

El documento hizo hincapié sobre la falta de canales institucionales efectivos para la denuncia y la tendencia de los medios a proteger a los agresores, no a las víctimas.

“Lo hablamos y no pasó nada”, “me cambiaron a mí de área, no a él”, fueron algunas respuestas que se leen en el documento y evidencian la revictimización y la complicidad estructural.

Compañeros que advierten “mejor evítalo” o “así es él” contribuyen al silencio colectivo. Además, la normalización del lenguaje sexual, la ausencia de protocolos claros y la revictimización institucional perpetúan el ciclo de violencia y miedo.

Patrones identificados

  • Víctimas jóvenes, en inicio de carrera.
  • Agresores en posiciones de poder o con influencia directa o simbólica.
  • Uso del halago y promesas de crecimiento como herramientas de presión.
  • Borrado de límites entre lo laboral y lo personal.
  • Escenarios propicios para el acoso: viajes, eventos, reuniones fuera de horario.
  • Normalización de comentarios sexuales e invasivos.
- crédito @catalinaboteroo/Instagram
Las denuncias para la elaboración del informe se recibieron mediante el correo yotecreocolega@gmail.com - crédito @catalinaboteroo/Instagram
  • Escalada del acoso sexual al laboral tras el rechazo.
  • Castigos indirectos y silenciosos.
  • Ausencia o ineficacia de canales de denuncia.
  • Revictimización y miedo a represalias.
  • Deserción profesional de las víctimas.
  • Percepción de impunidad de los agresores.
  • Exigencias del movimiento y retos pendientes

El informe Yo Te Creo Colega no busca la exposición mediática inmediata de los casos, sino como reseña el mismo documento, en construir un proceso seguro para las víctimas, con acompañamiento legal y psicológico.

El movimiento exige a los medios y al Estado la implementación real y efectiva de protocolos de prevención, denuncia y sanción, así como el cumplimiento de la Ley 2365 de 2024 y la expedición urgente del Plan Transversal contra el acoso sexual laboral.

El mensaje final es claro: “La credibilidad también se construye desde cómo se protege a quienes hacen el periodismo posible, no desde el encubrimiento para proteger la reputación de unas marcas”.

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