Tras sacar más de 600.000 votos en las consultas interpartidistas realizadas el 8 de marzo de 2026, Claudia López, candidata a la Presidencia de Colombia, expuso junto a su fórmula vicepresidencial, Leonardo Huerta, las principales propuestas y diagnósticos sobre los retos actuales del país.
En una entrevista concedida a Infobae Colombia, los aspirantes a la Casa de Nariño abordaron temas como el combate a la corrupción, la inseguridad, el fortalecimiento de la educación, la generación de empleo y la necesidad de construir alianzas democráticas que superen la polarización y promuevan un gobierno centrado en la ciudadanía.
Además, expresaron sus cuestionamientos sobre varios hechos de coyuntura como el eventual respaldo del partido Alianza Verde a la campaña de Iván Cepeda y los ataques del presidente Gustavo Petro contra los alcaldes y las entidades del orden nacional.
Infobae Colombia: ¿Cómo va esta última etapa de campaña? ¿Qué están haciendo para llegar al electorado que no se ha decidido?
Claudia López: Nosotros queremos llegar a todos los colombianos. Hay 41 millones de colombianos registrados para votar y lo primero es invitarlos a que participen, tanto en la primera como en la segunda vuelta, a que ejerzan su derecho al voto. Votar y elegir a nuestras autoridades nos ha costado a los demócratas sangre, sudor y lágrimas. No es algo que podemos dar por contado, sino que tenemos que ejercer y defender en cada día y en cada proceso democrático.
Lo segundo es decirle a la gente que nosotros estamos por una nueva historia para Colombia, por un gobierno que se dedique a las soluciones y no a la persecución de sus contradictores políticos. Yo creo que la prioridad de Colombia no es meter a la cárcel a Álvaro Uribe ni a Gustavo Petro.
La prioridad de Colombia es combatir el crimen organizado, la prioridad de Colombia es tener un sistema de un millón de becas de educación y trabajo para sus jóvenes, la prioridad de Colombia es tener un sistema de cuidado para las mujeres y sus familias, la prioridad de Colombia es comprarle a los campesinos sus productos con un precio de compra garantizado, la prioridad de Colombia es combatir la corrupción creando el tribunal de aforado, la Fiscalía antimafia y anticorrupción, para combatir el crimen organizado, las rentas ilícitas y la corrupción.
La prioridad de Colombia es recuperar el sistema de salud, que a la gente le demos un rescate, las clínicas y hospitales que les prestan sus tratamientos de salud, que les volvamos a entregar sus medicamentos, entre otras cosas, incorporando a la red de droguerías de barrio, más de 15.000 en todo el país, para que con un sistema tecnológico en línea, con la auditoría verificada, la gente pueda reclamar sus medicamentos en su droguería más cercana y no en filas infinitas que le hacen perder el tiempo, la salud y la vida, negándole medicamentos y el sistema de salud.
Esa es la nueva historia que nosotros le proponemos a Colombia. Un gobierno sin corrupción, un gobierno con gente dedicada a trabajar por la gente trabajadora y clase media de Colombia, a que la clase media no la lleven, no la llenen de trabas, impuestos, extorsión, inseguridad y cero apoyo, sino que tenga apoyo a la educación de sus hijos, a la construcción de su vivienda, a su negocio, a su microempresa, a la salud de la familia, al cuidado de las mujeres para salir adelante.
Leonardo Huerta: Esta campaña, ya en la parte operativa, va con mucho entusiasmo. Estamos felices de lo que hemos hecho hasta hoy.
Después de haber consolidado e inscrito nuestra candidatura a la presidencia y a la vicepresidencia, aprovechamos para un recorrido por el eje cafetero. Puebleamos, recogimos café, tomamos tintos deliciosos de muchos aromas y sabores. Hablamos con la gente, que es lo más importante, ese diálogo permanente en el que estamos desde el día que salimos a recoger firmas. Pero además nos pusimos tareas cada uno de los equipos.
Aquí sabemos que en estas seis semanas que viene tenemos que recorrer los 32 departamentos de Colombia y la estrategia que hemos asumido es que Claudia se va a centrar en Bogotá, Cundinamarca, Boyacá y en el norte del país, en la costa Caribe, en Córdoba, Santanderes. Y el equipo de Leonardo Huerta para la vicepresidencia va a enfocarse en ese gran Eje Cafetero, desde Tolima hasta Caldas, Quindío, Risaralda y en el sur del país, en Cauca, en Nariño y en esa Colombia olvidada, abandonada, en la Orinoquía y la Amazonía, y en el Pacífico.
De esta manera vamos a lograr recorrer en estas seis semanas los 32 departamentos para llevar el mensaje de la nueva historia, para avanzar en la consolidación de los equipos que nos van a dar el triunfo en la primera vuelta y, sobre todo, para mantener ese diálogo con las personas que son el motor de la nueva historia en todo el territorio.
Infobae Colombia: ¿Cree que aún puede dar la sorpresa en esta recta final?
Leonardo Huerta: Vamos a dar la sorpresa. Totalmente. Estamos absolutamente convencidos que vamos a llegar a la segunda vuelta. Mucha gente dudó cuando yo inscribí la candidatura por firmas. Fuimos los primeros en inscribir y mucha gente incluso se burlaba y nos hacían bullying.
Nos decían: “¿Usted de qué va a recoger firmas si aquí hay exgobernadores y aquí hay exsenadores, y aquí hay una cantidad de personas donde los mismos concejales de ellos con partidos políticos le recogen firmas?“. Pues nosotros recogimos las firmas y ellos no pudieron recoger las firmas.
Después 24 ciudadanos recolectamos y entregamos las firmas y nos dijeron: “Ah, pero ustedes entregaron muy poquitas, eso no se las van a validar”. Las validaron por encima de muchos que habían entregado incluso un número mayor de firmas.
Después, cuando nos presentamos en la consulta, nos dijeron: “Esa consulta los van a moler porque hay una consulta que es la del Gobierno y hay otra consulta que es la de la estructura de nueve candidatos, que todos representan un partido distinto y que todo representa una estructura política tradicional”.
Pues contra todo ese diagnóstico, nosotros fuimos los segundos más votados y somos los más votados per cápita por persona. Si usted suma y divide por número de candidatos, nosotros somos los grandes ganadores. Y aquí seguimos en esta carrera hacia consolidarnos como quienes van a lograr llegar a la segunda vuelta. Y si llegamos a la segunda vuelta contra cualquiera de los extremos, vamos a recoger a la Colombia mayoritaria, que es la Colombia moderada, que quiere soluciones y que quiere una nueva historia.
Infobae Colombia: ¿Cómo crear esa cultura política en la gente que está descontenta con la política, entre otras cosas porque es corrupción o una guerra?
Leonardo Huerta: Es una de las seis reformas que hemos planteado con Claudia López. Colombia está cooptada por la politiquería, porque el gran generador de renta, de empleo y de riqueza es el Estado.
Eso lo que hace que la gente se vea esclavizada, ha dicho Claudia, por parte de la clase política y por temor a perder su empleo. Mire cuántas entidades mantienen las provisionalidades, cuando la orden de la Constitución es que haya concursos de carrera administrativa y no se hace para mantener unas provisionalidades.
Pero además, el centro político ha estado desierto. Aquí el centro político que debía ser, por ejemplo, el Partido Verde o el Partido Liberal, han dejado ese espectro político desocupado y han hecho que su militancia se vaya o para la extrema derecha o para la extrema izquierda. Nosotros representamos a las clases medias. Nosotros representamos a las personas que no odian a nadie.
No queremos que Colombia siga en ese discurso de odio donde hay una lucha de clases, que ese discurso era de la Unión Soviética, de la Guerra Fría, del siglo XX. Y aquí queremos mantener un discurso, incluso en cabeza del presidente de la República, donde los trabajadores son enemigos de los empresarios y los empresarios tienen que reprimir y quitarle sus garantías sociales a los trabajadores.

Infobae Colombia: ustedes han manifestado que “el centro está de moda”. ¿Qué diferencias exactas hay entre el proyecto de centro y otros que lo usan como estrategia discursiva?
Claudia López: Más que entrar en discusiones abstractas, yo te digo lo que nosotros representamos y es lo que queda claro. Yo creo que aquí hay una especie de nuevo bipartidismo, digamos, el petrismo de izquierda y el uribismo de derecha, que siempre ha estado, y son dos tendencias políticas distintas, pero pues no son las únicas.
Quienes no estamos en esas fuerzas, por un lado creemos en la seguridad legítima, no en los falsos positivos. Creemos en el ejercicio del gobierno sin corrupción. Creemos en la justicia social en un país tan desigual. Creemos en la generación de empleo y en el sector privado, precisamente para que la gente no termine esclava del sometimiento político, porque no hay otro empleador u otra forma de ganarse la vida.
Pero también tenemos un planteamiento adicional. Esta es la única campaña que propone un sistema nacional de apoyo a la microempresa, precisamente para que la gente tenga una alternativa privada de que ganarse la vida y no la extorsión de un político nacional o local o regional para salir adelante.
Es la única campaña que propone un sistema nacional del cuidado para las mujeres. Nadie más propone eso. Es la única campaña que propone un sistema nacional de apoyo al campesinado, donde tengan no solamente asistencia técnica y crédito barato, sino precio de compra garantizado de sus cosechas.
Y proponemos una sexta reforma, que es la reforma de la seguridad y la justicia, que la extorsión, que el hurto, el atraco no queden impunes. En este país la ley es profundamente injusta. La ley es ley para todos los colombianos. Si a usted le roban menor cuantía, o sea, menos de cinco millones de pesos, lo único que van a hacer es capturar al ladrón, llevarlo a una estación de policía, pegarle una palmadita en la mano y decirle: “Eso no se hace”, hacerle una anotación y volverlo a dejar libre. Ese nivel de impunidad no lo soporta ninguna democracia.
Necesitamos que el hurto, el atraco y la extorsión tenga una sanción corta y efectiva en cárcel, que si se usa un arma tenga una sanción mayor, porque entonces lo que te querían robar no era el celular, sino la vida. Y que si hay reincidencia, tenga una sanción mayor. Eso es lo que hacen las democracias. Que no se le den candelas y beneficios políticos al crimen organizado que recluta niños y asesina colombianos, sino que haya una fiscalía antimafia y anticorrupción que persiga y someta legítimamente con tecnología, con investigación y que haya un proceso de negociación judicial, no política, para desmantelar esas estructuras de crimen organizado.
Entonces, esta es la filosofía de una alternativa de centro progresista, no petrista ni uribista, que es la nueva historia para Colombia que nosotros representamos con soluciones concretas para la gente.
Infobae Colombia: ¿Cree que Sergio Fajardo se equivocó al no unirse a esa estrategia de centro?
Claudia López: Esa pregunta es para él.
Leonardo Huerta: Pero se invitó, no solo a Sergio, se invitaron muchas personas. Pero además, la política no puede verse solo con los cálculos electorales aritméticos.
Aquí no es solo cuántos votos pone Sergio Fajardo o Mauricio Armitage o Luis Gilberto Murillo, cualquiera de los otros candidatos que se invitaron.
Los partidos ya están en este modo: “Se abrió la bolsa de partidos, entonces la campana de la bolsa, ¡clin, clin, clin! Las acciones de los partidos están abiertas". No. Nosotros sabemos que, primero, para la Presidencia la gente vota distinto. Y en las regiones uno ve claramente cómo la gente en Bogotá para Presidencia puede votar por la izquierda, pero para Concejo, por la derecha.
En el Eje Cafetero, la gente vota para Presidencia por la derecha, pero para el Senado votó abrumadoramente por la izquierda. Entonces, la presidencia es el voto de más opinión de todos los demás votos. Es el más independiente que existe.
Nosotros lo que queremos es que, más que la sumatoria de votos, se verifique a quién representa cada uno de esos sectores. Y nosotros, pues claramente representamos un sector que es más cercano a esos candidatos que se invitaron a la consulta y si no quisieron llegar, pues la historia es la que va a mostrar el resultado.
Lo que sí sabemos es que estamos nosotros desde la nueva historia consolidándonos para ser el proyecto político que represente a ese sector que queremos representar.

Infobae Colombia: Fajardo ha presentado varias personalidades dentro de su eventual gabinete. ¿Ustedes ya tienen en el radar algunos nombramientos?
Claudia López: Nosotros no creemos que la campaña consista en ofrecer puestos ni contratos a nadie. Francamente, esa no es la política que representamos. Estamos en este proyecto no para ofrecer cargos, sino para ofrecer soluciones a los colombianos. Como al país le consta, cuando hemos tenido la oportunidad de ganar y gobernar, hemos formado equipos de gente decente, extraordinaria y conocedora de sus temas, que ayudó a salvar a Bogotá en la pandemia, a crear Jóvenes a la U y a desarrollar las Manzanas del Cuidado.
Así hemos demostrado que podemos ganar y gobernar sin corrupción, sin ofrecer puestos ni contratos, sino con gente capaz, decente, técnicamente preparada y enfocada en resolver los problemas reales de la gente. Y eso es lo mismo que vamos a hacer aquí.
En este momento, nuestra tarea, como lo decía Leonardo, es convencer a los colombianos con nuestras propuestas, con nuestras soluciones y con nuestro programa. De eso se trata el voto libre. Para fortuna de Colombia y de su democracia, los partidos son, desafortunadamente, una de las instituciones más desprestigiadas del país, y no son los dueños de las decisiones políticas de los ciudadanos. Cada ciudadano, de manera independiente, toma su decisión.
Infobae Colombia: En 2018, usted lidera una consulta anticorrupción que fue uno de sus mayores logros políticos y ahora está proponiendo una reforma a la justicia. ¿Qué hacer con el sistema penitenciario para que no se sigan evidenciando fallas como en el caso de la cárcel deI tagüí?
Claudia López: Proponemos que el Inpec evolucione en su estructura. La guardia penitenciaria debería asemejarse a un cuerpo de gendarmería dentro de la Policía Nacional, con jerarquía, disciplina y obediencia debida, lo que permitiría un mayor control del sistema.
La idea es que no sea un cuerpo de civiles expuestos a la corrupción o a las amenazas, como se ha evidenciado en distintos casos. Un esquema de gendarmería penitenciaria, integrado a la Policía Nacional, con reclutamiento adecuado, mejor salario y una estructura jerárquica clara, permitiría fortalecer el control carcelario.
Hoy en día, encargar a civiles, muchas veces mal remunerados y con un régimen de autoridad poco claro, la custodia de personas de alta peligrosidad, implica exponerlos tanto a amenazas como a intentos de corrupción.
En la cárcel distrital, que es la única certificada internacionalmente en Colombia, y la única que funciona también, se ha alcanzado cerca de un 96% de resocialización en el país. Cuando se dice que las cárceles no sirven, en realidad no funcionan cuando están hacinadas y marcadas por la corrupción. Si se mezclan personas de bajo nivel delictivo con capos del narcotráfico, evidentemente el sistema no funciona.
Tampoco funciona cuando hay fiestas autorizadas por el gobierno o cuando se permite que personas condenadas salgan a cumplir roles como gestores de paz sin que haya claridad sobre los resultados de esos procesos.
En la cárcel distrital no hay hacinamiento ni corrupción. Existe un cuerpo de gendarmería supervisado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, junto con un sistema de segundas oportunidades dentro del establecimiento, serio y riguroso. Esto implica el cumplimiento de la pena, procesos de reconciliación con las víctimas y también programas de formación y reinserción laboral, para que las personas puedan recuperar un lugar en la sociedad tras cumplir su condena.
Esta experiencia en Bogotá y en otras democracias muestra que el INPEC, como cuerpo civil con poca estructura, disciplina y bajos salarios, no es necesariamente la mejor alternativa para el manejo del sistema penitenciario.
Infobae Colombia: La relación entre el actual Gobierno del presidente Gustavo Petro con el Banco de la República y las altas cortes no ha sido la mejor, ¿cómo garantizarían ustedes la independencia de poderes?
Leonardo Huerta: La Constitución de 1991 establece claramente ese marco. En particular, el artículo 371 le otorgó a la Junta Directiva del Banco de la República la función de mantener el poder adquisitivo de la moneda. Si uno observa las cifras previas a la Constitución del 91, cuando el Gobierno intervenía directamente en la emisión de dinero, la política monetaria y la tasa de interés, las inflaciones alcanzaban niveles del 26%, 28% o incluso 30% anual.
Esto ha generado tensiones con distintos gobiernos, no solo con el actual, sino también con los anteriores: Duque, Santos, Uribe e incluso desde Samper. Es una tensión estructural, porque los gobiernos suelen preferir políticas monetarias más expansivas, es decir, más liquidez, más crédito y más gasto, mientras que el banco central busca evitar presiones inflacionarias.
Esa tensión entre política fiscal del Gobierno y política monetaria del Banco Central es propia de las democracias constitucionales. Lo mismo ocurre con las altas cortes: la Corte Constitucional, por ejemplo, puede declarar inexequible un estado de excepción, no por razones políticas, sino por su función de control constitucional.
Lo fundamental es el respeto estricto a la institucionalidad. Si la Constitución asigna una función a un órgano del Estado, esa función debe respetarse, incluso si no se está de acuerdo con las decisiones. Los debates se dan dentro de los espacios institucionales, donde cada gobierno participa a través de sus delegados o mayorías, pero las decisiones deben acatarse en su carácter técnico e institucional.
Infobae Colombia: Y ¿cómo manejaría Claudia López las relaciones con el Congreso en caso de no tener mayorías?
Claudia López: Pues como lo he hecho en Bogotá. Allí no tuve mayorías en el Concejo y nunca recurrí al clientelismo ni a la corrupción. Lo que hice fue una gestión democrática y transparente: algunas iniciativas fueron aprobadas y otras no, y eso nunca implicó desconocer al Concejo ni intentar desconocer sus decisiones.
Ese es parte de nuestro carácter para gobernar. El país ya nos ha visto en ejercicio de gobierno: nos vio manejar la pandemia en Bogotá, sacar adelante el Metro, y gestionar la inversión más grande en la historia de la ciudad sin un solo caso de corrupción. Esa inversión se ha traducido en obras que se verán durante años.
También dejamos a las administraciones siguientes proyectos en marcha que mejoran la movilidad, la infraestructura social, educativa y del cuidado, así como la capacidad de generar empleo a través del apoyo a las microempresas. El país nos ha visto hacer campaña y gobernar. Hemos ganado y hemos perdido elecciones, pero nunca hemos perdido la dignidad ni hemos cedido a la corrupción o al clientelismo. Nunca.
En una democracia, gobernar y hacer oposición son funciones igualmente importantes. El cambio consiste precisamente en no abusar del poder: no comprar apoyos por necesidad ni por ambición, sino construir acuerdos basados en argumentos. Cuando es posible, se llega a consensos; cuando no, se intenta de manera transparente las veces que sea necesario.
Mi experiencia indica que cuando un gobierno no actúa desde el odio ni busca perseguir a sus opositores, sino que los reconoce como adversarios legítimos, es más fácil construir acuerdos. Así gobernaremos también a nivel nacional: sin sectarismo, sin clientelismo y sin corrupción, buscando acuerdos alrededor de las reformas sociales que proponemos.
La idea central es que nadie esté por encima de la ley. Ni el presidente, ni el fiscal, ni los jueces deben poder abusar del poder sin controles. La alternancia en el poder exige instituciones fuertes y equilibradas, donde todos —gobierno y oposición— estén sometidos a reglas claras. Ese es el sentido de fortalecer la democracia: que el poder tenga controles y que nadie lo use de manera abusiva, independientemente de quién esté en el gobierno o en la oposición.
Infobae Colombia: Frente al tema de seguridad y paz, usted ha apoyado los procesos de paz y la desmovilización de grupos armados, pero también ha dicho que el viejo conflicto ya terminó con el Acuerdo de Paz de 2016. Ahora, según dice, el principal desafío del país es el crimen organizado transnacional. ¿Cómo enfrentar ese nuevo esce?
Claudia López: Con la fiscalía antimafia. Colombia no es el único país que enfrenta narcotráfico y crimen organizado transnacional; estas estructuras existen en muchas democracias del mundo.
El problema es que en Colombia se ha insistido en usar herramientas propias de la paz política —diseñadas para un conflicto armado de carácter político— para enfrentar fenómenos de crimen organizado, y eso no ha funcionado. Esa confusión se ha mantenido durante los últimos gobiernos, y ha sido ineficaz.
Ese enfoque termina generando incentivos perversos: permite la expansión de rentas criminales, el reclutamiento de menores y el fortalecimiento de estructuras como el Clan del Golfo o disidencias armadas, que operan más como organizaciones criminales que como actores políticos.
El país ha tenido históricamente una política en la que seguridad y paz se trataban casi como lo mismo, porque enfrentaba principalmente un conflicto armado político. Sin embargo, hoy el problema es distinto: hay crimen organizado, extorsión, hurto, violencia sexual y reclutamiento forzado, y no existe una política suficientemente diferenciada para enfrentarlo.
Eso ha generado altos niveles de impunidad y una sensación de desprotección en la ciudadanía. La gente siente que no hay una respuesta efectiva del Estado frente al delito cotidiano ni frente al crimen organizado, lo que incluso ha llevado a situaciones de justicia por mano propia.
La primera obligación de un Estado social de derecho es garantizar seguridad. Sin seguridad, es muy difícil que las personas puedan trabajar, emprender o vivir con tranquilidad, especialmente en contextos de pobreza y vulnerabilidad.
Por eso, la seguridad no puede ser un tema de un sector político. Así como en la pandemia no se podía dividir el acceso a la salud por ideologías, la seguridad y la justicia deben proteger a toda la población sin distinción política.
La campaña tiene su espacio en el debate democrático, pero el gobierno debe gobernar para todos una vez se toman las decisiones en las urnas.
Infobae Colombia: Durante el gobierno de Gustavo Petro se han presentado tres reformas tributarias, una se aprobó parcialmente y otras dos fueron negadas. ¿Utedes propondrían reformas tributarias? Y si es así, ¿a quién van a afectar?
Leonardo Huerta: No, la reforma tributaria que requiere Colombia debe orientarse a reducir impuestos y simplificar los trámites tributarios. Hoy, a cualquier persona le puede llegar una notificación en la que se le informa una sanción por una supuesta declaración de renta mal presentada hace varios años, lo que implica multas e intereses acumulados.
Esa complejidad del sistema tributario, sumada a una carga impositiva elevada, termina incentivando la evasión y la elusión. Si se simplifica el proceso para que cualquier ciudadano pueda declarar de manera clara sus ingresos y las actividades sujetas a impuestos, y además se reduce esa carga tributaria, se generaría un mayor cumplimiento.
En un sistema más simple y razonable, más personas estarían dispuestas a declarar y pagar correctamente sus impuestos, como corresponde.
Infobae Colombia: Este gobierno creó el Ministerio de la Igualdad. ¿Qué rescata de esa entidad? ¿Lo reformaría o lo eliminaría?
Claudia López: Yo creo que es importante que exista una institucionalidad orientada a la igualdad y la justicia social en Colombia, porque ese es uno de los grandes desafíos del país, junto con la violencia y la corrupción.
Sin embargo, no tiene mucho sentido que coexistan varias entidades con funciones similares, como el Ministerio de la Igualdad, el Departamento de Prosperidad Social y el Icbf. Esa multiplicidad de instituciones genera duplicidad administrativa y altos costos de funcionamiento, recursos que deberían destinarse principalmente a la inversión social.
La prioridad debe ser que el gasto de funcionamiento sea bajo y que la inversión social sea alta. Eso no se logra cuando hay varias entidades haciendo tareas parecidas. Por eso, lo que haría es simplificar la estructura institucional, fusionar funciones donde sea posible y fortalecer la capacidad de inversión en el territorio, en coordinación con alcaldes y gobernadores.
El objetivo debe ser llegar de manera más directa a las personas que necesitan apoyo: mujeres que requieren servicios de cuidado, familias con niños en edad escolar, personas en condición de discapacidad —que son más de un millón en el país— y adultos mayores.
En síntesis, se trata de priorizar la atención directa a la gente y reducir la duplicidad de funciones y el gasto administrativo innecesario.
Coyuntura nacional
Infobae Colombia: ¿Cuál es su opinión sobre la decisión del Partido Alianza Verde de respaldar la candidatura de Iván Cepeda y el anuncio de varios dirigentes de una escisión política?
Claudia López: Yo en buena hora renuncié hace dos años al Partido Verde, porque yo llegué con (Antanas) Mockus, me fui con Mockus y ayer (13 de abril) fue solo el corolario de la cooptación del petrismo al Partido Verde. Desde el clientelismo y la corrupción del Gobierno nacional, pues a quien tiene precio se lo encuentran. Y eso fue lo que terminó ocurriendo. Yo lo considero muy desafortunado.
En el Partido Verde, pues siempre se ha permitido la expresión de las diferentes tendencias. Una de ellas era el petrismo, yo nunca pertenecí a ella, pero siempre se había permitido que se apoyara a personas de otras tendencias, en este caso a Sergio Fajardo o a mí. Pero se vinieron con toda.
Aquí hay autoritarismo de frente, solo se puede estar con el petrismo y solo se puede estar con Cepeda, a los demás nos amordazan y nos someten. Eso es el resultado de las mieles del poder, desafortunadamente. Ese es el fin del Partido Verde mockusiano. El Partido Verde que queda, que es fundamentalmente el del petrismo y Carlos Amaya, pues son la nueva U, los nuevos ‘ñoños’ de la política petrista y eso pone fin a esa expresión.
Por eso nosotros estamos construyendo una nueva historia, un movimiento de centroizquierda democrático, sin petrismo, sin corrupción, que defienda a la gente trabajadora, que defienda a la clase media, que no se venda por principios, que ejerza el poder sin corrupción y que resuelva los problemas de la gente trabajadora y de clase media, que es el gran motor de Colombia y la que necesita soluciones desde el Gobierno.
Infobae Colombia: El representante a la Cámara Jaime Raúl Salamanca decía que una de las líneas rojas de la Alianza Verde es la Asamblea Nacional Constituyente. Pero es de conocimiento que es una de las banderas de Cepeda. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Claudia López: Esa pregunta es para él. Yo ya te di mi opinión sobre eso y no tengo mucho más que agregar. Se acabó el Partido Verde, se acabó la ola verde de Mockus. El petrismo ha logrado, con clientelismo y corrupción, desde la gobernación de Boyacá y el Gobierno nacional, acabar con la ola verde mockusiana y entregarle como un apéndice lo que quedaba del Partido Verde al Pacto Histórico
Infobae Colombia: De hecho el gobernador de Boyacá Carlos Amaya respondió a sus cuestionamientos y afirmó que no tuvo ninguna relación con la decisión del partido y que se equivoca al juzgarlo. ¿Cuál es su respuesta?
Claudia López: Vuelvo y se lo reitero. La corrupción de la Gobernación de Boyacá y del Gobierno nacional cooptaron al Partido Verde para volverlo un apéndice del petrismo, y esa es una historia cerrada. Yo no hago parte de ese partido precisamente porque esto era crónica de una muerte anunciada, de manera tal que esto no es de buenos y malos, es de decisiones políticas.
La decisión del amayismo, que es el poder mayoritario hoy en día del Verde, junto con el petrismo, fue entregarle el Partido Verde a cambio de puestos y contratos en el Gobierno nacional, como un apéndice al Pacto Histórico. Esa corrupción y ese clientelismo pues compran al que tiene precio. A mí no, y a los que veníamos del sector mocusiano tampoco.
Y por eso yo me retiré hace dos años con Mockus y quienes hacen parte de esa tendencia, que fueron aplastados totalmente y además sometidos a que tienen que apoyar una cosa tan inconsistente como la que tú pones en evidencia, pues tomarán decisiones que les corresponden a ellos. Yo ya tomé la mía desde hace dos años.
Infobae Colombia: El presidente Gustavo Petro, durante el Consejo de Ministros del 13 de abril de 2026, afirmó que él podía destituir a los alcaldes si no se cumplía con el caso de los avalúos catastrales. ¿Cuál es su postura?
Leonardo Huerta: Pues claramente la Constitución establece unas normas y unas competencias. Aquí nos hemos acostumbrado (y no solo en este Gobierno) sistemáticamente a los abusos del poder, sobre todo de la figura presidencial.
Colombia yo creo que es de los pocos estados en el mundo que además de ser un régimen presidencial en su forma de gobierno, es un modelo unitario en su forma de Estado. Entonces, por lo general, los estados presidenciales, como Estados Unidos, son federales y el poder del presidente se ve disipado por el gran poder de los gobernadores. En Colombia, el poder está concentrado en la figura presidencial.
Pero aquí hay algo adicional, porque Ecuador y Perú tienen parecidos modelos, pero la diferencia y lo que hace que Colombia no sea presidencial, sino presidencialista o presidencialero, en términos de constitucionalismo teórico, es que en Colombia la figura del presidente tiene algo adicional y es que no tiene ningún tipo de responsabilidad.
Todo servidor público tiene una responsabilidad y la responsabilidad es asumir la consecuencia de su conducta, la conducta de cualquier servidor público, de un alcalde, de un vigilante, de un médico que trabaja en un hospital público. Esa conducta tiene una responsabilidad penal, disciplinaria, fiscal, política, administrativa, múltiples responsabilidades. Pero el presidente, como los altos cargos del Estado, de todas las ramas del poder público, no tienen responsabilidad.
Por eso, con Claudia hemos propuesto que esa Comisión de Acusaciones de la Cámara deje de existir de una vez por todas. En su momento fue importante para el salto de la Constitución de 1886 a la de 1991, pero hoy vemos cómo esos altos cargos no solo se dedican a violar las normas disciplinarias, como a participar de manera indebida en política, sino que además rayan con conductas tipificadas en el Código Penal, con conductas que son inconvenientes, con que generan responsabilidad política de acuerdo al artículo 115 de la Constitución. Pero todas esas responsabilidades se pierden en el mar de la politiquería que existe en la Comisión de Acusaciones.
Por eso, con Claudia, la propuesta es que dejemos eso de lado y construyamos un modelo que sí establezca responsabilidades con una comisión o con un tribunal de aforados, que tenga una competencia jurisdiccional que haga parte de la administración de justicia, de la estructura judicial del Estado, y que con un criterio independiente, jurídico, con normas preestablecidas, con respeto al debido proceso, con respeto al principio de legalidad, pueda establecer si esa conducta de los altos cargos, empezando por el Presidente, tienen algún tipo de responsabilidad y nadie esté por encima de la ley y la Constitución, porque esto es un Estado Social de Derecho.
Claudia López: el presidente Petro demuestra que el embrujo autoritario no tiene ideología. Ahora es a Petro al que le estorban los alcaldes, las cortes, los jueces, la libertad de prensa, el Banco de la República. Está ocurriendo prácticamente lo mismo que veíamos con el embrujo autoritario de (Álvaro) Uribe y su embriague con el poder.
El presidente Petro debe recordar que los alcaldes y gobernadores no somos sus funcionarios ni sus esclavos. Son representantes electos por el voto popular, que pueden ser revocados por un procedimiento de los ciudadanos, no del presidente de turno.
Yo creo que esto ejemplifica que el presidente, primero, está en un embrujo autoritario que no veíamos sino de la época del uribato. Y segundo, que aquí, como lo señalaba Leonardo, pues francamente el presidente está desconociendo todo límite y control que tiene en el cargo y participando en política abiertamente.
Es el jefe de la campaña de Iván Cepeda y no hay ningún control. La Constitución prohíbe expresamente que los servidores públicos hagan política, que favorezcan a un partido y un candidato, lo prohíbe expresamente. Esto demuestra que todas las instituciones creadas para eso, la Comisión de Acusación y la Procuraduría General de la Nación, no sirven para nada.
La Procuraduría, muda. La Comisión de Acusaciones del Congreso, muda. Entonces, esto nos deja a la deriva autoritaria de un presidente que puede violar la Constitución, puede violar la ley, puede hacer corrupción, puede intervenir en política, puede dirigir la campaña de su partido, puede dirigir la campaña de su candidato desde la Presidencia de la República y ninguna autoridad llamada a ejercer ese control hace nada.
Esto demuestra que son ineficaces o cooptados, razón por la cual es necesario volver a una reforma al control político y a la corrupción en Colombia, que es el gran cáncer de Colombia, que cree un tribunal de aforados donde nadie, ni el presidente, ni el fiscal general de la Nación, ni los magistrados de las altas cortes, se crean que están por encima de la ley y la Constitución y sin ningún control.
Esa propuesta yo la hice como senadora, desafortunadamente no se aprobó y creo que va siendo hora. Los hechos han demostrado que aquí tenemos embrujos autoritarios del uribismo y embrujos autoritarios del petrismo y que la gente no puede quedar expuesta a esa concentración y abuso de poder. Así que esa reforma contra la corrupción y la concentración de poder, crear el tribunal de aforados, es indispensable para el futuro democrático de Colombia.
Infobae Colombia: Frente a las amenazas que se conocieron recientemente contra Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, ¿Qué hace falta para que el Estado proteja a los candidatos presidenciales y evite una tragedia nueva como la de Miguel Uribe Turbay?
Claudia López: Pues en principio que el presidente no intervenga en política. Primero. Eso obviamente desequilibra toda la cancha en contra de todos los demás candidatos, no solamente de Paloma Valencia, también de cualquiera otra de las candidaturas.
Segundo, que el presidente deje de liberar delincuentes que después terminan asesinando a colombianos. Los que corremos aquí mayor riesgo no somos los candidatos, son los colombianos. Las estadísticas oficiales demuestran que la violencia homicida de Colombia está creciendo. La extorsión, el reclutamiento, el desplazamiento, el asesinato de personas está creciendo. Y por supuesto, también las amenazas a las diferentes campañas, que yo rechazo contundentemente. Mi solidaridad con Paloma y con todos los candidatos que reciben cualquier amenaza.
Aquí las disidencias de las Farc, en cabeza de la Segunda Marquetalia, que fueron victimizadas. Este Gobierno (el presidente y su candidato) fueron los que salieron a decir que “pobrecitos los señores de la Segunda Marquetalia, que los habían traicionado en el proceso de paz”. Pobrecitos los colombianos, que hemos tenido que sufrir su violencia durante más de cincuenta años.
De manera que aquí se necesita un Gobierno que, uno, no intervenga en política. Dos, que no libere a los criminales de las cárceles aun cuando ya están condenados, para que pongan en riesgo la vida de los colombianos o de los candidatos. Y tres, que vuelva a haber un ejercicio de seguridad y justicia legítima que combata al crimen organizado y que proteja a toda la ciudadanía y al proceso político democrático.
Leonardo Huerta: Uno educa con el ejemplo. Uno puede echarse todos los discursos del mundo y un padre de familia o un profesor puede predicar todo lo que quiera, pero si su conducta no es coherente con eso que está diciendo, no sirve para nada.
Entonces, aquí lo primero que esperamos, no solo como candidatos a la presidencia y vicepresidencia, sino como ciudadanos y sobre todo como personas, que es el título más grande que nos genera dignidad, es un buen ejemplo por parte de aquellos que ostentan los cargos que toman decisiones por nosotros.
El presidente de la República y todo su Gobierno tienen que dar ejemplo, tienen que cumplir la Constitución y cumplir la ley. Aquí ningún cargo o ninguna persona puede iniciar sus funciones sin antes un juramento que es no solo simbólico, sino real. Lo dice el artículo 121 de la Constitución: “Nadie puede ejercer funciones sin antes haber jurado cumplir la Constitución y la ley”.
Y lo que nosotros estamos viendo es que Colombia ha generado hoy sus relaciones políticas y su debate político con base en las emociones, que eso es legítimo, pero sobre todo, hoy se ha concentrado en una emoción que es el odio. Y ese odio se infunde desde los consejos de ministros y desde las alocuciones presidenciales.
Aquí, el propio presidente de la República que, por mandato constitucional, debe representar la unidad nacional, lo que está representando es la fractura nacional. Siempre hay epítetos, siempre hay insultos, siempre hay culpas, siempre sale, incluso entre chiste jocoso y seriedad, unos comentarios que lo que hacen es generar un odio mayor al que ha existido históricamente, una polarización mayor a la que ha existido históricamente en Colombia y eso hay que cambiarlo.
Nosotros por eso hemos planteado una nueva historia para Colombia. Y cuando Claudia López sea la presidenta de Colombia, con su ejemplo y con su posición, que garantiza la representación política de todos los sectores de la sociedad, es que aquí no hay unos sectores que tengan una representación más legítima que otra.
Infobae Colombia: Sabemos que su único plan es llegar a la Casa de Nariño, pero de no lograr su objetivo, ¿Qué seguirá? ¿A qué se dedicarán?
Claudia López: Lo que sigue es hacer campaña y ser coherentes con la propuesta de una nueva historia que le hemos hecho a Colombia. Yo creo que entre más polarización, más odio político, más saboteo, más abuso de poder se vea por parte de los extremos, de derecha en el uribismo o de izquierda en el petrismo, más importante es tener una alternativa distinta a eso.
Y nosotros vamos a seguir construyendo esa alternativa en la primera vuelta, en la segunda vuelta, en el año entrante y en los años subsiguientes, porque en eso consiste hacer un trabajo por la democracia. Así que esa es nuestra tarea y la vamos a hacer. Nuestra primera alternativa es gobernar, pero si debemos ser oposición, también lo haremos con criterio y con gusto.
Leonardo Huerta: Y sobre todo, seguir siendo auténticos. Aquí muchos se disfrazaron de lobos, incluso sin serlo, y otros se disfrazaron de ovejas, incluso sin serlo. Más por el humor social, porque hicieron diagnósticos y trataron de adivinar qué era lo que esperaba la gente.
Nosotros vamos a seguir siendo Claudia y Leonardo, la hija de una profesora que se crio en un barrio popular de Bogotá, quien también se crio en un barrio popular de Pereira, que con una sensibilidad social y sin odio, sin creer que son incompatibles las reivindicaciones sociales con el apoyo a las empresas que generan desarrollo económico y pensando en las soluciones, nosotros vamos a consolidar la nueva historia como el escenario político que recoja a esas mayorías que hoy están huérfanas de representación y aquí quedan bien representadas.
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