Hogares con ingresos mínimos recurren al crédito informal o ‘gota a gota’ para cubrir deudas, según Anif

Una proporción creciente de los compromisos económicos de las familias colombianas que reciben el salario mínimo proviene de préstamos fuera del sistema formal, lo que incrementa los riesgos financieros para este segmento vulnerable

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Cobradores dejan cartel de amenazas en la puerta de la casa de los deudores - crédito Colprensa
El sistema 'gota a gota' impone tasas de interés anuales de hasta 382% en personas y 666% en microempresas, muy por encima de la tasa de usura legal - crédito Colprensa

Casi una de cada cinco deudas en los hogares con ingresos equivalentes a un salario mínimo proviene del crédito informal, fundamentalmente del sistema conocido como “gota a gota”, en el que los préstamos ilegales se consolidan como tercera fuente de financiamiento solo detrás de la banca formal y la ayuda familiar.

El crecimiento de esta modalidad evidencia la limitada inclusión financiera en Colombia y las dificultades de acceso a productos crediticios formales, según un informe reciente del Centro de Estudios Económicos de Colombia Anif.

Esta situación no solo compromete la estabilidad económica de las familias, sino que impacta de forma directa al funcionamiento cotidiano de las micro y pequeñas empresas, que dependen crecientemente de estos mecanismos para mantener su operación diaria y flujo de caja.

En hogares colombianos cuyos ingresos no superan un salario mínimo, el crédito “gota a gota” representa un 17,7% de su endeudamiento, es decir, cerca de una quinta parte de la deuda total familiar, según cifras de Anif.

La utilización de ahorros pensionales para cubrir pagos presentes debilita el Fondo de Ahorro del Pilar Contributivo y adelanta el agotamiento de reservas para el retiro, advirtió Anif
El crédito informal 'gota a gota' representa el 17,7% del endeudamiento en hogares colombianos con ingresos de salario mínimo, advirtió Anif - crédito Anif

En promedio nacional, esta modalidad equivale a 12,1% de las obligaciones familiares, una proporción que se incrementa marcadamente en los estratos con menores ingresos.

Esta realidad exhibe una correlación directa entre bajos ingresos y recurrencia al crédito informal: cuanto menores son los recursos de un núcleo familiar, mayor es la probabilidad de que se recurra a estos préstamos.

De acuerdo con Anif, el acceso parcial al crédito formal no es suficiente para cubrir las necesidades cotidianas de los hogares, que combinan préstamos bancarios, apoyos familiares y financiamiento informal para enfrentar sus compromisos económicos.

La banca formal concentra el 33,6% del financiamiento familiar, seguida por la ayuda de familiares y amigos con 15,4%. El crédito informal, que incluye a los prestamistas ilegales y casas de empeño, aparece en el tercer lugar.

Empresas de telecomunicaciones aportan 9,3% de la deuda y los proveedores digitales, como Nequi, Daviplata o RappiCredit, ofrecen un 7,1% del financiamiento, según la misma fuente.

La situación se replica en el sector empresarial. Para las micro y pequeñas empresas, los prestamistas informales representan hasta 26,3% del financiamiento, lo que subraya la relevancia de estas fuentes en la supervivencia de emprendimientos sin acceso formal a créditos oportunos.

Las micro y pequeñas empresas en Colombia recurren a prestamistas informales para financiar hasta el 26,3% de su flujo de caja diario - crédito Colprensa
Las micro y pequeñas empresas en Colombia recurren a prestamistas informales para financiar hasta el 26,3% de su flujo de caja diario - crédito Colprensa

El “gota a gota” se caracteriza por otorgar dinero inmediato y sin requisitos, pero a costa de una tasa anual de hasta 382% para personas naturales, según Anif. Para las micro y pequeñas empresas, el costo promedio de este tipo de préstamos puede ascender al 666% anual, una práctica que excede por amplio margen la tasa de usura legal vigente, fijada en 26,76% efectivo anual para abril de 2026.

El acceso rápido al efectivo es el principal atractivo de este sistema, particularmente para quienes enfrentan urgencias económicas y no pueden esperar los plazos ni cumplir los requisitos de la banca tradicional.

Pero ese alivio inmediato suele derivar en una carga financiera insostenible, agravada por la presencia frecuente de coacción, amenazas y violencia cuando los deudores incumplen los pagos, de acuerdo con el Centro de Estudios Financieros y el testimonio de afectados recogido por ese mismo centro de estudios.

Según Anif, solo 35,3% de la población adulta en Colombia tiene acceso a productos crediticios formales, lo que deja a una gran mayoría expuesta a la informalidad.

Además, factores como el control elevado sobre las tasas de interés, los bajos ingresos y el acceso limitado a canales físicos o digitales de las entidades financieras fomentan que una parte considerable de la ciudadanía opte por mercados no regulados.

La tasa restrictiva de usura es señalada como uno de los principales obstáculos para el acceso al crédito formal. Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, afirmó a La República: “Una de las principales barreras para el acceso al crédito formal es la tasa de usura restrictiva que rige actualmente en el país, lo que impide que las entidades puedan ofrecer crédito, ya que la tasa de interés que lograría compensar el riesgo asociado a ese desembolso supera el límite legal”.

Solo el 35,3% de los adultos en Colombia accede a crédito formal, lo que aumenta la exposición al endeudamiento ilegal - crédito Luisa González/Reuters
Solo el 35,3% de los adultos en Colombia accede a crédito formal, lo que aumenta la exposición al endeudamiento ilegal - crédito Luisa González/Reuters

El crédito “gota a gota” trascendió el ámbito físico y hoy prolifera también en redes sociales y plataformas digitales. Cifras de Colombia Tech y la Fiscalía General de la Nación indican que más de 8.000 personas han sido víctimas de estos esquemas a través de internet, y que uno de cada cinco solicitantes utiliza vías extrabancarias.

Esta tendencia penaliza especialmente a las mujeres, a los jóvenes y a las comunidades rurales o de bajos ingresos, sectores en los que la falta de acceso a servicios financieros fomenta mayor dependencia de la informalidad.

Las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyme) no están exentas. El stock promedio de deuda de las MiPyme colombianas alcanza los $28 millones. De ese monto, 33,3% proviene de entidades bancarias y 21% de familiares y amigos. El crédito informal representa el 8,8% de la deuda, aunque la exposición aumenta en función del aislamiento financiero.

El promedio de deuda en los hogares nacionales es de $10,3 millones, con modalidades informales que llegan a sumar 12,1% de ese total. Esto reafirma que, tanto para particulares como para comercios pequeños, los préstamos informales actúan como un soporte cotidiano, aunque a costa de un endeudamiento gravoso y riesgos legales crecientes.