
En la mañana del miércoles 18 de marzo de 2026 se conoció que la Fiscalía General de la Nación presentó el principio de oportunidad a Manuel Yasmani Sacro Ramírez, hombre que había amenazado al presidente Gustavo Petro y su familia en las redes sociales.
Durante la audiencia judicial, el ente acusatorio otorgó esta figura con el propósito de evitar una condena. El episodio que activó la reacción de las autoridades ocurrió el 9 de diciembre de 2023. Sacro Ramírez, quien se define como vendedor ambulante, grabó y difundió un video con amenazas explícitas dirigidas tanto a Petro como a su esposa, hijos y nietos.
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“Los vamos a acabar a todos y te vamos a acabar a ti. Ya pedí 70.000 hombres para ya hacer golpe de estado. Te vamos a acabar, perro. Te vamos a cortar la cabeza y vamos a jugar balón contigo y con tus familiares, con tu hijo y con tu mujer, con tu nuera, con tus nietos, con todos vamos a acabar (sic)”, fueron las palabras usadas por el hombre contra el presidente Petro en las redes sociales.
A través de un video en redes sociales, una persona dijo que acabaría con la vida del mandatario, le haría golpe de estado y asesinaría a su familia - crédito @Eclides3/X
Incluso, el sujeto no solo asumió la responsabilidad de sus hechos sino que reiteró sus disculpas para el mandatario colombiano.
“Yo no entendía bien lo que decía… dije cosas violentas que ahora me dan vergüenza. Me dejé llenar la cabeza de odio”, declaró Sacro Ramírez en la audiencia, agregando que lloró durante su intervención.
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Sacro Ramírez, oriundo de Tumaco y residente en Cali, pidió una segunda oportunidad y expresó su arrepentimiento al haber declarado contra la familia presidencial.
“Hoy reconozco que desear un golpe de Estado y decir que hay que acabar con el presidente, ni acabar con él, no es libertad de expresión, es un crimen y es odio puro. No quiero ser parte de quienes odian al país”, manifestó.
En su carta, Sacro Ramírez reconoce que actuó “desde la ignorancia” y bajo el influjo de un ambiente polarizado. Destaca que su proceder estuvo marcado “por lo que se escucha en redes y en la calle”, señalando que la desinformación y la hostilidad colectiva impactaron de forma directa su decisión.
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“No tengo estudios, ni poder, ni he sido nadie importante. Vivo del rebusque vendiendo en la calle, pero eso no justifica lo que hice (...) estoy listo para grabar un video, en la misma red donde ofendí, diciendo que me equivoqué. Me arrepiento, pido perdón”, reconoció.
Gustavo Petro aceptó disculpas
Posterior a ello, el presidente Gustavo Petro aceptó las disculpas del ciudadano.
“Como presidente de todos los colombianos y como ser humano marcado por sus propias luchas, acepto de corazón su pedido de perdón. No guardo rencor, al contrario, lo abrazo como una semilla de reconciliación en esta tierra que tanto hemos lastimado unos a otros”, expresó el jefe de Estado en un video difundido a la opinión pública.
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A diferencia de posturas anteriores adoptadas por figuras públicas en situaciones semejantes, Gustavo Petro empleó la disculpa del ciudadano como punto de partida para reflexionar sobre el rol de la justicia restaurativa y la importancia de las segundas oportunidades, tanto para quien ofende como para la sociedad en su conjunto: “La vida no es un tribunal eterno de culpas, sino un camino de segundas oportunidades”.
Petro vinculó el episodio con el desafío de la reconciliación en Colombia y las consecuencias sociales de la polarización. Destacó que la libertad de expresión, si bien es el “oxígeno de la democracia”, no debe confundirse con la difusión del odio o la agresión gratuita.
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“La libre expresión es el oxígeno de la democracia, el derecho sagrado de disentir, de criticar con rigor y de soñar en voz alta. Pero no es un manto para la agresión gratuita, para el odio que siembra divisiones ni para el veneno que nos aleja de la construcción colectiva”, afirmó el presidente.
Lejos de circunscribirse a su relación personal con el agresor, Petro amplió su mensaje: “Invito con el alma abierta a cada colombiano, a usted, Manuel, a mis adversarios, a mis aliados y a los que aún no encuentran su lugar, a usar esa libertad [de expresión] no como arma, sino como puente, especialmente a los más humildes, a los que, como usted, luchan día a día, que su voz forjada en la adversidad no se pierda en ecos de violencia, sino que resuene en la llamada a la justicia y la equidad”, puntualizó.
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