
Álvaro José Salcedo, ciudadano colombiano detenido por agentes de ICE en Mississippi, Estados Unidos, describió mediante videoconferencia la experiencia de su arresto y reclusión en un centro de detención para inmigrantes, destacando que desde el 9 de enero permanece privado de libertad pese a contar con antecedentes limpios y proceso legal en curso.
El caso, que fue conocido por Noticias Caracol desde la propia cárcel, plantea dudas sobre el criterio aplicado por las autoridades estadounidenses para prolongar detenciones en situaciones donde, según Salcedo, se han cumplido todos los requisitos migratorios.
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Salcedo relató que residía en Estados Unidos desde hacía siete años, dedicándose a actividades empresariales y pagando impuestos. “Tengo mi social security, mi licencia, mi permiso de trabajo. Soy emprendedor, no soy una carga para el país”, manifestó al medio de comunicación.
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Respecto a su detención, narró el operativo que la precedió: “Venía manejando con mi compañía una tráiler y me paró un policía sheriff, era ICE. Ellos hicieron una revisión, se demoraron veinte minutos dándole tiempo a que vinieran y me capturaran.”
Luego describió los traslados y condiciones iniciales: “Vas esposado de pies y manos, te ponen un uniforme naranja, te mezclan con todo tipo de personas. La comida es terrible. Llevé casi siete días sin comer”.
Al ser consultado sobre el proceso de regularización migratoria, el colombiano confirmó que solicitó asilo por amenazas derivadas de actividades sociales en Colombia.

Según su testimonio, “las cortes que dan son a años, no le solucionan a uno ni, ni, ni te llaman para poder expresar, enviar tus pruebas y todo.” Solo tras su captura, el proceso avanzó de manera inesperadamente rápida hacia una definición de su caso de asilo.
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El nacional detalló el costo económico de resistir en esta situación: “En estos momentos estamos próximo casi a un desalojo de la casa. Mi carro está parado, no trabaja y los que han salido, pues es peor; que se roben el carro. Esto ha sido un caos total”, expuso al medio Noticias Caracol.
Frente a la pregunta sobre la base jurídica de su detención, Salcedo explicó que su abogado solicitó una fianza y un juez la concedió por USD 10.000, reconociendo así la ausencia de antecedentes criminales y el cumplimiento de obligaciones como impuestos y permisos legales. Sin embargo, ICE apeló la fianza con el argumento de “riesgo de fuga”, situación que mantiene a Salcedo en reclusión e impide que retorne junto a su familia.
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En cuanto al trato y la vida diaria bajo custodia de ICE, Salcedo fue contundente: “Esto aquí es infrahumano, eso no le puedo decir algo. El trato de las oficiales es totalmente tosco. Te ven a ti como si tú fueras de verdad un delincuente.”
Según el relato, “la alimentación es de quinta”, y las celdas albergan personas de diferentes nacionalidades en condiciones de hacinamiento. “Muchas veces aquí se forma un problema, entonces nos laquean esa puerta y en dos días no salimos, no vemos nada, solo nos pasan la comida por un lado”, agregó.
Sobre su salud, expuso: “Pesaba doscientas quince libras, ahora estoy en ciento noventa, en menos de dos meses. La presión alta. Aquí para la pastilla. Recién llegué había una pandemia de flu que se estaba muriendo todo el mundo.”
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En una de las declaraciones más precisas, Salcedo detalló las condiciones de descanso: “Desde que usted ingresa, le dan una tula como si fuera un chacal, dos cosas de estas, una sábana y una cobija. Llegué cuando estaba todavía el invierno y se podrá imaginar mis noches. Solamente colocaba una sábana en un colchón delgado. La plataforma es de lata. Básicamente, su cuerpo está pegado en una lata.”

Para mantener el contacto con su familia y denunciar las condiciones, Salcedo debe cubrir elevados precios. “Todo cuesta. Aquí vale llamar normal, vale llamar por tableta. Cuando ustedes me quieran mandar a mí algo o cualquier persona, también les vale, aparte de lo que me cargan”, destacó durante la conversación.
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Explicó que la llamada normal local a celular cuesta entre ocho y nueve centavos de dólar por minuto, y la videollamada alcanza los cinco centavos por minuto. “Yo era, soy la única persona que trabaja en mi hogar”, enfatizó, remarcando el impacto que la detención ha tenido en su esposa y sus tres hijos, quienes enfrentan dificultades económicas y riesgo de desalojo.
El propio Salcedo describió su situación en una fórmula directa, apta para responder la pregunta principal del caso: Salcedo fue detenido por agentes de ICE pese a que ingresó a Estados Unidos con visa, pagó impuestos, tenía empleo y familia, y su único proceso pendiente era la resolución de una solicitud de asilo; aun así, las autoridades apelaron su fianza y lo mantienen recluido bajo condiciones que califica de tortura física y psicológica.
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Antes de culminar el tiempo de videollamada autorizado por el sistema carcelario, el colombiano pidió ayuda al Gobierno nacional apra que intersedan, formalicen su caso y pueda recobrar su libertad, para regresar junto a su familia.
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