Por qué son importantes los primeros 15 minutos cuando es hackeada una cuenta bancaria: expertos explicaron lo que “marca la diferencia”

Las guías de ciberseguridad indican que seguir pasos precisos tras detectar una intrusión puede evitar el acceso a información confidencial, mitigar riesgos financieros y dificultar el avance del atacante sobre otras cuentas conectadas

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Un individuo encapuchado frente a una laptop en un escritorio oscuro, la pantalla muestra alertas de virus y código malicioso, junto a un teclado, mouse y latas.
El aumento de hackeos de cuentas bancarias y servicios digitales preocupa por los riesgos de retiros no autorizados y robo de datos personales - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae

En los últimos años, el aumento de hackeos de cuentas bancarias y servicios digitales ha puesto en alerta a usuarios y entidades financieras por el alto riesgo de retiros no autorizados, robo de datos y solicitudes de créditos a nombre de las víctimas.

Los especialistas advirtieron que los primeros 15 minutos posteriores a un acceso no autorizado resultan determinantes para limitar el impacto y recuperar el control de las cuentas afectadas, según una guía publicada por el portal WeLiveSecurity y declaraciones de expertos de una empresa de ciberseguridad.

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Los especialistas de Eset explicaron que un hackeo de cuenta suele ocurrir en etapas más que como un hecho aislado. El atacante primero obtiene acceso —ya sea mediante credenciales robadas, phishing o malware— y luego busca ampliar su control, ya sea modificando datos, solicitando información adicional o incluso gestionando transacciones financieras.

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Mario Micucci, investigador de seguridad informática de Eset Latinoamérica, define: “Un hackeo de una cuenta funciona como un proceso: tiene etapas. Entonces, accionar rápido es clave, ya que el ataque podría quedar en la nada, o tener un impacto mínimo. Es decir, marca la diferencia entre que todo quede en una anécdota, o la pérdida de datos sensibles y dinero”, según declaraciones citadas por El Tiempo.

La recomendación prioritaria es reaccionar inmediatamente, porque la rapidez del usuario puede impedir que el atacante complete acciones secundarias, como el robo de fondos o la toma de control de cuentas vinculadas.

Mujer sentada en un sofá cubriéndose la cara con las manos, teléfono móvil sobre la mesa con mensajes visibles.
Especialistas de Eset advierten que un hackeo opera en etapas y la acción rápida del usuario puede evitar pérdidas financieras y de información - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae

De acuerdo con los especialistas consultados por WeLiveSecurity, la mayoría de los accesos indebidos proviene de credenciales comprometidas, manipulación mediante engaños y dispositivos infectados.

En los primeros dos minutos, se debe desconectar el dispositivo de Internet —apagando Wi-Fi y datos móviles— para cortar cualquier comunicación con el atacante. Si es posible, cancelar la sesión en todos los dispositivos asociados desde la configuración de la cuenta ayuda a reforzar la medida.

Entre los minutos tres y seis, se recomienda cambiar la contraseña inmediatamente desde un equipo seguro, elegir una clave única que no se emplee en otros servicios y activar el doble factor de autenticación (2FA), el cual añade un paso adicional dificultando el acceso incluso si las credenciales ya fueron robadas.

De siete a diez minutos tras el hackeo, la atención debe centrarse en revisar las cuentas vinculadas que puedan compartir la misma contraseña o datos de contacto. Los expertos subrayan la importancia de actualizar credenciales en todas estas plataformas y verificar eventuales mensajes enviados por el atacante, así como movimientos extraños en los perfiles.

El punto más sensible es el correo electrónico, ya que sirve de base para recuperar otras cuentas. Si el atacante accede a él, podría restaurar claves y volver a entrar en diferentes servicios.

Entre los minutos once y trece, es fundamental realizar un escaneo profundo del dispositivo afectado. El usuario debe buscar aplicaciones o extensiones desconocidas, actualizar el sistema operativo y eliminar cualquier software malicioso que permita futuras intrusiones.

Durante los minutos catorce y quince, los especialistas sugieren avisar a los contactos cercanos y reportar el caso a la plataforma involucrada o, en el caso de cuentas bancarias, contactar a la institución financiera para bloquear movimientos y revisar actividades recientes. Esta acción evita que el atacante continúe engañando a terceros usando la identidad de la víctima.

Teléfono inteligente con pantalla apagada en superficie lisa, rodeado de iconos digitales de candados abiertos, calaveras y virus disipándose.
Desconectar el dispositivo de Internet dentro de los primeros dos minutos corta la comunicación con el atacante y reduce el riesgo de hackeo - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae

Los especialistas insisten en que la protección no termina luego de recuperar el acceso a la cuenta. La prevención exige activar el doble factor de autenticación en todas las plataformas posibles. Según la empresa, este sistema exige “además del usuario y la contraseña, un segundo método de verificación, como un código o dato biométrico, lo que puede impedir el acceso incluso si la clave fue comprometida”.

Es indispensable crear contraseñas robustas, preferentemente aleatorias, y evitar reutilizarlas entre distintos servicios. Los generadores de claves ayudan a establecer combinaciones seguras. Mantener el software siempre actualizado, tanto en sistemas operativos como en aplicaciones, reduce las vulnerabilidades que los criminales pueden explotar.

Los expertos aconsejan extremar la precaución ante correos electrónicos sospechosos o intentos de phishing. Señales como remitentes indeterminados o mensajes con errores de redacción suelen delatar un fraude. Las recomendaciones incluyen instalar soluciones de seguridad en los dispositivos, que añaden una capa adicional de protección frente a amenazas.

De acuerdo con la información recabada, en numerosos casos los ciberdelincuentes logran retirar dinero o solicitar créditos a nombre de la víctima, complicando la recuperación y obligando a procesos extensos con entidades financieras. Además, si el atacante toma control del correo electrónico, la recuperación puede volverse especialmente difícil, dada la capacidad de reiniciar accesos en otros servicios.

Manos sosteniendo un smartphone con una página de e-commerce abierta, rodeado de íconos digitales de candado, escudo, verificación y huella dactilar, simbolizando seguridad.
Cambiar contraseñas y activar el doble factor de autenticación en los minutos iniciales refuerza la seguridad de cuentas vulnerables - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae

El impacto psicológico tampoco es menor: el hackeo suele ser una experiencia que genera ansiedad y temores ante la posible pérdida de información o recursos. Sin embargo, la clave está en actuar con sangre fría y seguir de inmediato los pasos sugeridos por los expertos.

Como sintetiza Micucci de Eset: “Frente a un hackeo, los primeros enemigos suelen ser el pánico y la ansiedad. Por eso, contar con un plan de acción permite tomar mejores decisiones. Actuar rápido puede marcar la diferencia entre un incidente aislado y un problema con consecuencias más graves. La seguridad no se trata solo de reaccionar cuando algo falla, sino de incorporar buenos hábitos para reducir la superficie de ataque, como contraseñas únicas, autenticación en dos pasos y dispositivos protegidos. Estas acciones pueden significar ahorro de tiempo, dinero y preocupaciones.”

El fenómeno afecta a servicios de mensajería como WhatsApp, redes sociales como Instagram y Facebook, perfiles profesionales como LinkedIn, plataformas bancarias y hasta servicios de contenido como YouTube y Spotify.

En países como Colombia, los reportes de accesos no autorizados han crecido de forma continua a medida que las estrategias criminales se diversifican.

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