La inflación se habría disparado si el Gobierno Petro no hubiera bajado el precio de la gasolina, según Anif: esto es lo que habría subido

Un descenso de la tasa interanual, explicado por ajustes en tarifas reguladas como combustibles y electricidad, evitó que la inflación superara el dato del mes enero, según estimaciones recogidas en el informe del Centro de Estudios Económicos de Anif

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La inflación en Colombia bajó
La inflación en Colombia bajó a 5,29% anual en febrero, favorecida por rebajas en combustibles y electricidad, según datos oficiales - crédito Bcie

La inflación en Colombia descendió en forma inesperada en febrero y se ubicó en 5,29% anual, lo que representa una leve reducción frente al 5,35% de enero.

Sin embargo, este alivio no surge de un freno en las presiones subyacentes sobre los precios, sino que responde a reducciones puntuales en bienes y servicios regulados como los combustibles y la electricidad, medidas impulsadas por el Gobierno nacional.

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Según las estimaciones recogidas por Anif, esta baja fue determinante para evitar que la inflación anual superara el registro del primer mes del año.

El Gobierno nacional implementó una
El Gobierno nacional implementó una reducción de $500 por galón en el precio de la gasolina corriente, lo que alivió parcialmente la inflación mensual, según indicó Anif - crédito Anif

Entre los factores decisivos se encuentra la reducción de $500 por galón en el precio de la gasolina corriente, una medida que explicó aproximadamente el 7% de la inflación mensual durante febrero.

Sin esta intervención, la inflación anual habría alcanzado el 5,38%, superando incluso la cifra de enero. Este dato muestra con claridad el impacto de los ajustes gubernamentales en los indicadores agregados.

“Un factor clave detrás de la moderación de la inflación en febrero fue el comportamiento del precio de los combustibles. Según nuestras estimaciones, la reducción de $500 en el precio del galón de gasolina corriente representó cerca del 7% de la inflación mensual, y de no haberse adoptado, los combustibles habrían generado una contribución mensual positiva de 0,08pp, llevando la variación mensual del IPC a 1,16% y la inflación anual de febrero a 5,38%, es decir, por encima del 5,35% registrado en enero”.

El análisis detallado revela que fuera de los rubros regulados, la inflación no sólo no cede, sino que registra una aceleración. Al excluir electricidad y combustibles, el índice anual marcó 5,88% en febrero, mayor al 5,80% de enero, y si se descuenta también el gas domiciliario, la inflación subió al 6,00%, frente al 5,76% previo.

Estas cifras reflejan el comportamiento creciente de los precios de la canasta básica cuando se aíslan los efectos regulatorios y coyunturales.

El rubro de servicios mostró la mayor presión dentro de la medición. Su variación anual aumentó de 6,33% en enero a 6,45% en febrero, aportando 2,90 puntos porcentuales a la inflación total, es decir, 55% del indicador.

“Impulsada por rubros donde la mano de obra representa un factor de costo determinante”, se agrega en el documento.

La inflación subyacente en Colombia
La inflación subyacente en Colombia alcanzó 6% anual en febrero al excluir electricidad, combustibles y gas domiciliario, mostrando presiones persistentes sobre la canasta básica, según Anif - crédito Anif

Los principales impulsores en este segmento fueron las comidas en establecimientos (1,60 puntos porcentuales), los servicios de vivienda (1,38 puntos) y las comidas fuera del hogar (0,52 puntos), que en conjunto representaron cerca del 54% de la inflación anual de servicios.

En paralelo, los alimentos experimentaron una aceleración significativa, con una variación que subió de 5,11% a 5,84% anual, el nivel más alto desde noviembre del año anterior. Este incremento aportó 1,1 puntos porcentuales al dato general de inflación.

En bienes, la tendencia también fue ascendente, con una variación anual de 3,0% en febrero frente al 2,9% de enero. Así, todos los grandes componentes de la canasta —salvo los regulados— mantuvieron o incrementaron las presiones, un indicio de que las tensiones de fondo sobre la inflación persisten más allá de decisiones administrativas puntuales.

La única categoría en en la que hubo una auténtica desaceleración fue la de los bienes y servicios regulados, que pasaron de un crecimiento anual del 5,5% en enero al 4,0% en febrero, con una contribución de 0,78 puntos porcentuales a la inflación anual.

“En cualquiera de los dos escenarios se encuentra que los precios de la canasta de los hogares se aceleraron en febrero respecto a enero, lo que evidencia la persistencia en la inflación si se excluyen bienes y servicios que dependen de decisiones gubernamentales o de factores coyunturales como en el caso del precio de la energía”, se añade en el documento.

En esta reducción destacó el papel de la electricidad, que aportó -0,57 puntos porcentuales gracias a la mejora en el nivel de los embalses y a la caída en el precio promedio de bolsa, situado en $124 por kWh, un descenso del 71,6% respecto a febrero del año pasado.

La moderación temporal de la
La moderación temporal de la inflación en febrero refleja resultados de intervenciones administrativas, y no una corrección estructural de las presiones inflacionarias en Colombia, indicó Anif

Los combustibles restaron -0,45 puntos porcentuales tras la mencionada rebaja en el precio del galón de gasolina. El gas domiciliario también tuvo un impacto negativo por efecto base, ya que en febrero de 2025 sus precios crecieron hasta un 36% en algunas ciudades, presentando este año una variación más moderada pese a la aceleración reciente del rubro.

La visión general de las cifras de inflación cambia de manera sustancial cuando se eliminan los efectos de la electricidad, el gas y los combustibles, reforzando la conclusión de que la dinámica descendente de febrero no representa una corrección estructural.

Tanto en el índice sin electricidad y combustibles (5,88%) como en el dato que excluye además el gas (6,00%), los precios de la canasta familiar aumentaron frente a enero, lo que evidencia la persistencia de la inflación subyacente al margen de intervenciones regulatorias.

Este panorama sugiere que la desaceleración inflacionaria de febrero fue el resultado directo de decisiones administrativas y condiciones coyunturales, y no de una moderación genuina de las presiones de fondo sobre los precios al consumidor.