Juan Daniel Oviedo reveló que buscó ayuda para mejorar su tono de voz: “Me dijeron ‘no pierda su tiempo’”

El excandidato a la Presidencia aclaró a sus seguidores la situación y explicó que, con el tiempo, comprendió que no podía hacer nada respecto a ese rasgo que lo caracteriza y que, actualmente, lo acepta con naturalidad

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El excandidato a la presidencia contó los motivos que lo habían llevado a tomar la decisión - crédito @jdoviedoar/IG

La forma de hablar de Juan Daniel Oviedo, excandidato presidencial, ha sido tema de debate en el país. Según relató, un episodio traumático de su infancia explica esa característica. Tanto su acento como la cicatriz en su rostro se originan en una lesión sufrida durante la niñez, cuando un accidente doméstico le dejó secuelas físicas y un modo de hablar que marcaría su vida pública y privada.

En entrevista con la revista Bocas en 2022, Oviedo contó que el incidente ocurrió al caer sobre una lata de leche en polvo convertida en basurero en su casa.

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Juan Daniel Oviedo reveló por
Juan Daniel Oviedo reveló por qué tiene una cicatriz en su rostro y por qué tiene una parte de su boca torcida - crédito Colprensa

El impacto con los elemenos que estaban también en el salón de juegos, le produjeron una herida profunda y visible: “Me caí encima. Se me abrió completamente la cara con la lata. Fueron 72 puntos internos y externos. Los médicos tuvieron que jalar el músculo. El tema de la cicatriz fue traumático. Me quedó como una zeta. Por eso tengo la boca un poco torcida”.

Debido a que su mamá se encontraba ausente en el momento del accidente y su padre de viaje, fue su abuelo el que debió hacerse cargo de la emergencia y lo llevaron al centro asistencial más cercano.

Mi mamá no estaba, mi papá –que siempre le echó la culpa de eso a ella por no estar– andaba de viaje. Mi abuelo, angustiadísimo, me cogió en brazos y me llevó en un taxi al Lorencita Villegas. Allá me operaron”, narró Oviedo.

El precandidato presidencial buscó ayuda
El precandidato presidencial buscó ayuda para mejorar el tono de voz y tenerla mucho más grave - crédito Colprensa

La recuperación médica incluyó precauciones que impactaron su vida escolar y emocional. El propio Oviedo contó que “tuve que pasar una temporada con los brazos separados, de frente, para que no pudiera tocarme y dañar la cicatriz”.

Sin embargo, el costo social fue igual de profundo: su diferencia física lo convirtió en blanco de repetidas burlas y exclusión en el colegio. “Me ponían apodos espantosos. Monster. Rataniel. Esa cicatriz generó una montadera tenaz. Fue un factor de rechazo constante”, añadió en la misma conversación.

El acento y la aceptación: de la infancia al espacio público

El tono de voz —tildado popularmente de “gomelo”— no fue advertido por su círculo cercano durante años, incluso en el momento en que ingresó al Dane, pese a que él sí percibía una diferencia.

El excabildante nunca se percató
El excabildante nunca se percató de que hablaba diferente y que esto era motivo de comentarios - crédito @JDOviedoAr/X

Oviedo relató en sus redes sociales que al asumir como director de la entidad se cuestionó a sus amigos sobre la ausencia de comentarios acerca de su acento:

Yo les decía a mis amigos y a mis amigas: ‘Pero, ¿por qué nunca me dijeron que yo tenía un acento?’ Ellos decían: ‘No, pero no lo notamos’. Lo curioso, ¿no? El afecto y la amistad hace que uno se acepte tal y como es sin reconocer la diferencia”.

La convivencia con este rasgo le llevó a buscar ayuda profesional. Asistió a una fonoaudióloga con la intención de modificar el tono de voz para hacerlo “más grave, así, más hombre”, según sus palabras; la respuesta del especialista fue definitiva:

Por favor, no pierda más el tiempo, que eso no se va a poder. Yo no sé qué es lo que usted tiene. Siga así y sea feliz con lo que tiene”.

Oviedno ha sido blanco de
Oviedno ha sido blanco de comentarios por su tono de voz y la manera en la que habla demasiado "gomelo" - crédito Colprensa

La exposición pública hizo que el tema dejara de ser personal y fuera materia de conversación nacional. El propio Oviedo sintetizó el aprendizaje tras años de intentos por adecuar su hablar a la expectativa ajena: “Por más de intentarlo, sin darme cuenta, el país me chuleó por un acento”.

Esta anécdota que pocos conocían, recibió el respaldo de sus seguidores, que dejaron mensajes acerca de la diferencia y el sello que le ha impreso el excandidato presidencial a su carrera política.