Niño de 10 años murió tras salir a la tienda a hacer un mandado: su cuerpo fue hallado en un río

Las circunstancias que rodean el fallecimiento de Daniel Ballesteros en zona rural de Tona son objeto de indagación, mientras familiares y residentes esperan esclarecer si se trató de un accidente o de una causa deliberada

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Familiares de Daniel Ballesteros exigen explicaciones tras encontrar su bicicleta en un puente y su cuerpo río abajo en Tona - crédito Defensa Civiil
Familiares de Daniel Ballesteros exigen explicaciones tras encontrar su bicicleta en un puente y su cuerpo río abajo en Tona - crédito Defensa Civiil

La muerte de Daniel Ballesteros, un niño de 10 años encontrado en el río Chiscas de Tona, Santander, ha despertado inquietud y dolor entre sus familiares y la comunidad local.

El hallazgo del menor y las circunstancias en las que fue encontrado han dejado abiertas numerosas interrogantes sobre lo ocurrido.

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La familia de Daniel relató que el niño solía realizar recados en su bicicleta y regresaba sin dificultades. Sin embargo, el domingo 8 de febrero, tras salir por encargo de su madre, no volvió a casa. Pasaron dos horas sin noticias, momento en el que la preocupación se transformó en alarma.

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Horas después de su desaparición, un familiar recibió una llamada sobre una bicicleta abandonada en un puente cercano.

La búsqueda de Daniel Ballesteros inició luego de dos horas sin noticias del menor, quien salió de casa por un mandado - crédito Redes sociales
La búsqueda de Daniel Ballesteros inició luego de dos horas sin noticias del menor, quien salió de casa por un mandado - crédito Redes sociales

Al acercarse a la zona, encontraron el cuerpo del niño entre las rocas del río, en un lugar distinto a donde apareció la bicicleta. Para sus allegados, este detalle generó más dudas que respuestas sobre el desenlace de Daniel.

El coronel Néstor Arévalo, de la Policía de Santander, sintetizó el procedimiento realizado: “El niño salió de su vivienda a cumplir con un mandado que ella le había solicitado, dos horas después se activa la búsqueda, en un abismo de 12 metros de altura fue hallado el cuerpo. Se hizo la inspección técnica y Medicina Legal será el que determine lo que sucedió con la caída”.

La falta de cámaras de seguridad en la zona ha dificultado esclarecer los hechos. Las autoridades, junto con Medicina Legal, investigan si el cuerpo del menor presenta otras lesiones o si la muerte pudo estar relacionada con tortura o alguna otra circunstancia violenta.

Familia y comunidad en alerta

La familia de Daniel Ballesteros, el niño de 10 años hallado muerto a orillas de un río en la vereda Pitones, enfrenta la pérdida con un reclamo claro: exigen justicia y respuestas sobre lo sucedido. Sus allegados aseguran que el menor no solía alejarse y que el hallazgo de su cuerpo en circunstancias tan extrañas los hace sospechar de la intervención de terceros.

Medicina Legal realizará pruebas forenses clave para determinar si Daniel Ballesteros sufrió un accidente o fue víctima de violencia - crédito Alcaldía de Tona, Santander/Facebook
Medicina Legal realizará pruebas forenses clave para determinar si Daniel Ballesteros sufrió un accidente o fue víctima de violencia - crédito Alcaldía de Tona, Santander/Facebook

El tío del menor, Diego Lizcano, compartió detalles en el diario El Tiempo sobre el comportamiento habitual de Daniel: “El niño salió por las rellenas y nunca regresó, prendimos las alarmas de que el niño estaba perdido, él iba a hacer lo que tenía que hacer y se devolvía rapidito”. Lizcano relató que fue notificado sobre la desaparición cuando encontraron la bicicleta y, poco después, el cuerpo sin vida del niño.

La familia sostiene que los hechos no son casuales. “Estamos esperando los resultados forenses, pero raro que salga hacia la parte de arriba de la casa y lo encontramos muerto metros abajo de la casa. Y en las circunstancias en que la encontramos, es como si fuera producido, una mano mala, es extraño, porqué la cicla en un lugar y su cuerpo en otro lado”, expresó Lizcano visiblemente afectado.

Desde la perspectiva del abuelo, Rodolfo Ballesteros, el relato a Caracol Radio de los hechos refuerza las dudas de la familia. “Lo mandaron a llevar un encargo y se fue en la cicla. Era una vuelta corta, no demoraba ni 15 minutos”, recordó. Ballesteros explicó que la alarma se encendió cuando Daniel no volvió a casa en el tiempo esperado y la familia inició una búsqueda inmediata.

La secuencia de los hallazgos resulta desconcertante: “La mamá se alarmó porque no apareció y ahí empezó la búsqueda. Después nos avisaron que habían encontrado la bicicleta más abajo de donde él vivía”, relató el abuelo. Horas más tarde, supieron la noticia que temían. “Primero encontraron la cicla y después al niño, me lo arrojaron al río”, denunció Ballesteros.

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