Una operación conjunta de las autoridades españolas, integrada por la Policía Nacional de España, la Guardia Civil y la Agencia Tributaria, permitió desmantelar una sofisticada red internacional de narcotráfico que introducía cocaína desde Colombia a Europa mediante asaltos directos a buques portacontenedores en alta mar, empleando tácticas propias de operaciones militares.
El golpe dejó 30 personas capturadas, 2.475 kilos de cocaína incautados y un importante decomiso de armas de guerra, dinero, vehículos de lujo y bienes inmobiliarios.
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Según las autoridades españolas, la estructura criminal estaba integrada por tres organizaciones que actuaban de forma coordinada y estaban vinculadas al denominado Balkan Cartel, una de las mafias más poderosas del narcotráfico en Europa.
Más allá de la cantidad de droga incautada, el impacto de la operación radica en la desarticulación de una red transatlántica altamente profesionalizada, que había logrado instalarse en España y otros países europeos aprovechando rutas marítimas comerciales.
Un golpe que expuso la magnitud de la red
Durante el operativo, las fuerzas de seguridad realizaron 19 registros en distintas localidades, principalmente en Andalucía, zona costera de España.
En ellos fueron intervenidos vehículos de alta gama, embarcaciones, equipos náuticos, dispositivos de geolocalización, cuatro monederos virtuales de criptomonedas, más de 166.000 euros en efectivo y más de 100.000 euros en joyas y relojes.

Además, se bloquearon bienes inmuebles valorados en cerca de cinco millones de euros.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la localización de las denominadas “guarderías”, puntos de almacenamiento temporal de la cocaína ubicados en el Golfo de Cádiz.
Desde allí, la droga era distribuida por carretera hacia otros países del continente europeo, consolidando a España como plataforma logística del entramado criminal.
El método de los “trepadores”
Las investigaciones permitieron reconstruir con detalle el modo de operación de la red. El traslado de la cocaína desde Colombia hasta Europa se apoyaba en una logística compleja y peligrosa.
Uno de los métodos más llamativos era el uso de los llamados “trepadores”: jóvenes nadadores, en su mayoría procedentes de contextos vulnerables, reclutados para cargar o asegurar la droga en buques mercantes mientras estos navegaban en alta mar.
Una vez los barcos se aproximaban al estrecho de Gibraltar, miembros armados de la organización viajaban hasta España para ejecutar los asaltos a los portacontenedores.

Estas operaciones se realizaban con precisión y planificación, incluyendo el uso de armas de guerra y maniobras coordinadas para someter temporalmente a las tripulaciones y extraer los cargamentos sin levantar sospechas inmediatas.
Tres células, una sola red
La estructura detectada estaba dividida en tres células con funciones específicas.
La primera, vinculada directamente al Balkan Cartel, era la propietaria de los cargamentos y se encargaba de la financiación y la toma de decisiones estratégicas.
La segunda, integrada principalmente por ciudadanos colombianos, coordinaba las operaciones tanto en Colombia como en España, incluyendo la manipulación de la droga y la logística marítima.
La tercera organización, asentada en el Campo de Gibraltar, aportaba la infraestructura clave: embarcaciones rápidas, grandes cantidades de combustible, tecnología para localizar buques y personal especializado en navegación y rescates en alta mar. Esta célula era fundamental para ejecutar los asaltos y trasladar la droga a tierra firme.
Una investigación que se aceleró en 2024

El operativo comenzó a tomar forma en octubre de 2024, tras la incautación de 88 kilos de cocaína ocultos en un vehículo en Mijas, Málaga.
A partir de ese momento, los investigadores confirmaron que las tres organizaciones actuaban de manera coordinada y seguían patrones de actuación claramente militarizados.
Uno de los episodios más graves se produjo a mediados de 2025, cuando la tripulación de un buque con destino al puerto de Cádiz detectó la presencia de polizones armados y alertó a Salvamento Marítimo. La intervención permitió incautar 1.355 kilos de cocaína escondidos en contenedores, aunque los responsables lograron huir.
Otro incidente, registrado en aguas portuguesas, evidenció el nivel de violencia de la red: un buque fue secuestrado temporalmente y se descargaron varias toneladas de droga antes de la intervención policial.
La organización también empleaba el método “drop off”, que consistía en lanzar los fardos al mar para ser recogidos por embarcaciones menores cerca de la costa.
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