
La erupción del Nevado del Ruiz en Colombia, el 13 de noviembre de 1985, provocó el desastre de Armero, donde una avalancha de lodo y escombros sepultó a miles de personas.
Entre los casos más documentados está el de Omayra Sánchez, una niña de 13 años cuya supervivencia bajo los escombros durante casi sesenta horas generó una atención internacional sin precedentes.
PUBLICIDAD
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
El tiempo que pasó consciente y resistiendo en condiciones extremas ha sido estudiado por expertos en emergencias y medicina de desastres.

Medios de la época informaron que Omayra Sánchez quedó atrapada bajo los restos de su vivienda, con las piernas inmovilizadas por una estructura de concreto y de madera. El nivel del agua, proveniente de la avalancha, alcanzaba la altura de su pecho y mantenía parte de su cuerpo sumergido.
A pesar de esta situación, la menor conservó la capacidad de comunicarse durante buena parte del tiempo. Los rescatistas lograron acceder hasta ella, pero el entorno presentaba obstáculos imposibles de remover sin equipos especiales.
PUBLICIDAD
Durante las primeras horas tras el desastre, Omayra manifestó deseos de mantenerse alerta, dialogando con los voluntarios y solicitando agua. El suministro de líquidos se implementó con recursos improvisados, adaptados al contexto de emergencia, aunque en pequeñas cantidades.
La interacción constante entre la niña y quienes la rodeaban se mantuvo, lo que se considera un factor relevante para el sostén emocional y la conservación de la conciencia.
El espacio donde Omayra quedó atrapada funcionó como una cámara que, en parte, frenó el flujo del lodo, según información de la época.
La temperatura ambiental y la frialdad del agua influyeron en la respuesta orgánica de la menor, al retardar la deshidratación y disminuir algunos procesos fisiológicos asociados a la exposición prolongada.
PUBLICIDAD
La baja temperatura contribuyó a reducir el metabolismo, un fenómeno documentado en situaciones de hipotermia, ralentizando el deterioro físico pese al esfuerzo extremo del cuerpo.

A lo largo de las horas, el estado general de la menor de 13 años fue variando. Presentó fatiga, pero mantuvo orientada la conciencia con intervalos de atención y diálogo.
La presión continua de los escombros sobre sus miembros inferiores llevó a alteraciones circulatorias, dificultando el paso de sangre y generando un riesgo alto de necrosis y síndrome de aplastamiento. La imposibilidad de llevar a cabo una intervención quirúrgica o amputación, por falta de herramientas adecuadas y condiciones asépticas, dejó a los equipos de socorro ante una emergencia sin opciones de rescate exitoso.
PUBLICIDAD
La respuesta médica en el sitio incluyó la evaluación constante de signos vitales, el control de la hidratación y la administración de analgésicos sencillos, aunque las circunstancias solo permitieron medidas limitadas.
El entorno físico, sumado a la presión psicológica, incrementó el esfuerzo cardiaco de la menor, hasta que la disminución del intercambio sanguíneo y la acumulación de toxinas marcaron el deterioro definitivo. Las infecciones secundarias y la alteración de la función renal también contribuyeron a la gravedad de su cuadro clínico.
La atención prestada estuvo centrada en el bienestar emocional de la niña y en evitar sufrimiento añadido. A pesar de los intentos de liberarla, los rescatistas no lograron movilizar los materiales por la magnitud del desastre ni pudieron estabilizarla plenamente. A medida que pasaban las horas, se multiplicaron los signos de descompensación metabólica y de daño orgánico múltiple.
PUBLICIDAD
El caso de Omayra Sánchez es recordado como un ejemplo de resistencia y de los límites físicos del ser humano ante una catástrofe natural.

Su experiencia se estudia en investigaciones sobre supervivencia en condiciones extremas y en manuales de medicina de desastres. La situación puso en discusión la capacidad de respuesta ante emergencias de gran escala y la necesidad de acceso a tecnología avanzada para rescates complejos. La niña se convirtió en un símbolo de la memoria colectiva del desastre del Nevado del Ruiz.
La tragedia de Armero causó la muertes de 25.000 personas, entre ellas, Omayra Sánchez, la menor que conmovió a todos los colombianos en 1985, y que su historia y lucha sigue siendo recordada 40 años después.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Pico y Placa: qué autos descansan en Villavicencio este 2 de noviembre de 2026
Cuáles son los automóviles que no circulan este lunes, chécalo y evita una multa

Super Astro Luna hoy, domingo 1 de noviembre de 2026: revisa el número y signo ganador
A continuación, se muestran los números ganadores y el signo zodiacal que salieron en las balotas del sorteo de esta noche

Tras ataque de disidencias de las Farc en Totoró, Cauca, Alcaldía decretó ley seca: estas son las restricciones vigentes
La medida comenzó a las 18:00 del domingo 1 de noviembre y se extenderá hasta las 6:00 del lunes 2 de noviembre de 2026. La prohibición incluye la venta y el consumo de bebidas embriagantes en establecimientos públicos y espacios privados

Pico y Placa en Cartagena: restricciones vehiculares para este 2 de noviembre<br>
Esto le interesa si va a manejar por las calles de la ciudad hoy
Disidencias de las Farc atacaron a la Policía en Totoró, Cauca: habitantes quedaron atrapados en medio de los disparos
El hostigamiento ocurrió en la tarde de este domingo y provocó momentos de pánico en el casco urbano del municipio. Hasta el momento, las autoridades no han informado de personas heridas y, en una vía de acceso, fue encontrado un cilindro pintado con los colores de la bandera de Colombia




