Hombre ahorcó a su mascota porque se comió su almuerzo y hay indignación en Cúcuta porque quedó en libertad

Los habitantes del sector se mostraron preocupados porque el criminal tenía otra mascota y decidieron rescatarla, aunque temen que el sujeto quiera apropiarse de ella nuevamente

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El sujeto atentó en contra
El sujeto atentó en contra de la vida del animal después de que se tomara parte de su sopa - crédito Freepik

Un hombre de 87 años ahorcó a su perra en el barrio Doña Nidia, en Cúcuta, porque el animal se comió parte de su almuerzo; sin embargo, quedó en libertad tras el proceso judicial, lo que generó alerta entre la ciudadanía, pues consideran que el sujeto podría atentar en contra de otros animales.

De acuerdo con el diario local La Opinión, el hecho ocurrió el 12 de junio de 2025, cuando los vecinos del sector escucharon los lamentos del animal y, minutos después, encontraron el cadáver del animal colgando de una cuerda atada a la rama de un árbol en el solar de la vivienda del responsable.

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Las versiones sobre lo ocurrido indican que el hombre, tras descubrir que la perra había ingerido parte de su sopa, la llevó al patio y la colgó para dejarla morir lentamente. La comunidad, consternada por la escena, documentó el caso con fotografías y denunció el crimen ante las autoridades, adjuntando las pruebas.

Al lugar acudieron uniformados de la Policía de Carabineros y el concejal de Cúcuta, Víctor Caicedo, conocido por su activismo en defensa de los animales, que se encargó de denunciar públicamente el caso a través de redes sociales e informar sobre la captura del responsable al día siguiente: “Esperamos que la justicia no permita la impunidad frente a este hecho de maltrato”.

Los vecinos del sector llegaron
Los vecinos del sector llegaron demasiado tarde, la mascota ya había sido ahorcada por el anciano - crédito Freepik

El caso quedó en manos del Grupo Especial para la Lucha contra el Maltrato Animal (Gelma), adscrito a la Fiscalía General de la Nación, que debe investigar y judicializar delitos de maltrato animal. Sin embargo, el proceso judicial concluyó en los días siguientes y el hombre fue dejado en libertad, debido a su avanzada edad. La única medida impuesta consiste en que el adulto mayor deberá presentarse periódicamente ante un juez.

Lamentablemente, la justicia no aplicó la Ley 2354, conocida como la Ley Ángel, que establece penas de entre 40 y 56 meses de prisión para aquellos que cometan actos de maltrato animal que terminen en fatalidad, por lo que la decisión judicial generó indignación entre los habitantes del barrio Doña Nidia.

El animal estaba desnutrido

Durante la investigación, los exámenes veterinarios practicados al cuerpo de la perra confirmaron que el único alimento hallado en su organismo era el líquido de la sopa que había tomado el día de su muerte, lo que, según los especialistas, representaba su primer alimento en varios días, lo que demuestra que el animal era víctima de abandono y maltrato antes del desenlace fatal.

Cabe mencionar que la reacción de la comunidad no se limitó a la denuncia sobre lo ocurrido, pues los vecinos se mostraron preocupados por la seguridad de otra mascota que el hombre tenía en su poder, así que decidieron intervenir para rescatar al animal y lo entregaron a uno de los residentes del barrio, con el objetivo de evitar que ataques por parte del adulto mayor. Aunque temen que trate de reclamarlo.

El animalito tenía condiciones de
El animalito tenía condiciones de maltrato, por lo que la decisión judicial indignó - crédito Freepik

El concejal Víctor Caicedo lamentó la decisión judicial y reiteró que la región debe trabajar por la defensa de los derechos de los animales, teniendo en cuenta que su vida también importa y es necesario que se garantice su protección y bienestar.

Entre tanto, se sabe que los habitantes de Doña Nidia siguen trabajando en acciones como la vigilancia sobre el bienestar de los animales en la zona y la exigencia de respuestas más contundentes por parte de las autoridades, teniendo en cuenta que el caso de la canina ahorcada se convirtió en un símbolo de la lucha contra el maltrato animal en la ciudad, desatando discusiones sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección de estos seres.