
2025 parecia iniciar como un año en el que tanto Shakira como Gerard Piqué podrían llevar una relación civilizada luego de su tormentosa separación en 2022, de amplio cubrimiento internacional y que marcó la línea a seguir para la cantante cuando grabó y lanzó Las mujeres ya no lloran hace ya un año.
Mientras la barranquillera dio inicio a Las mujeres ya no lloran World Tour, que actualmente se encuentra haciendo historia en México con siete presentaciones en el estadio GNP Seguros, Piqué continúa inmerso en las actividades de su empresa Kosmos, productora de eventos deportivos y encargada de la gestión de la Kings League.
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Los primeros reportes de distintas fuentes y paparazzi afirmaban que la relación entre ambos era cordial, priorizando el bienestar de sus hijos Milan y Sasha. Pero al poco de iniciar la gira mundial de Shakira se desataron informaciones que indicaban que la expareja mantenía fuertes diferencias.
Un aspecto se relacionó con el cuidado de los dos niños mientras la colombiana se iba de gira, pues Piqué al parecer deseaba pasar tiempo con ellos y propuso quedarse en Miami por el tiempo que su expareja estuviera de gira. Shakira se negó a esto y se los llevó con ella por todo el continente.
En las últimas horas, se conoció una nueva fuente de conflictos entre la expareja: las condiciones para concretar la venta del hogar que ambos compartían en Esplugas de Llobregat, un exclusivo barrio a las afueras de Barcelona.

A través de su canal de YouTube, el periodista Jordi Martín reveló detalles exclusivos sobre el motivo detrás de la nueva pelea entre ambos: “Piqué y Shakira están de nuevo en guerra. ¿En guerra? Por esta casa que tengo a mis espaldas,” afirmó, apuntando a la propiedad que se ha convertido en un doloroso recordatorio de su relación.
La mansión, adquirida en 2012, fue un lugar fundamental para la familia. Allí nacieron sus hijos y fue testigo de los años en que Shakira decidió instalarse en Barcelona, con el fin de priorizar su relación con Piqué.
“Una casa donde nacieron Milan y Sasha... una casa donde han venido, pues, donde han pasado los mejores recuerdos, los peores”, comentó, haciendo referencie a que fue allí donde se desató la tormenta mediática tras la supuesta infidelidad de Piqué con Clara Chía. “Es una casa que a Shakira le debe también hacer daño y dolor” destacó Martín.
Ahora que Shakira vive en Miami, la venta del inmueble se transformó en una fuente de conflictos, al parecer, por la diferencia de las prioridades de ambos: Shakira, que ya se estableció en Miami, no tiene prisa por vender la propiedad, pero se niega a venderla a un precio inferior al que considera justo. “Shakira no quiere regalar ni un euro”, señaló Jordi, añadiendo que la mansión está avaluada en 12 millones de euros.

La postura de Piqué sería radicalmente opuesta: el exfutbolista estaría presionando para que la propiedad se venda de manera rápida y por un precio mucho menor: “Piqué lo que tiene es mucha prisa. Piqué quiere construirse una casa a las afueras de Barcelona con Clara Chía y lo que está exigiendo a Shakira es vayamos a vender ya”, revelo Martín, añadiendo que al parecer atraviesa dificultades financieras que le obligan a darle premura a la venta de la mansión.
Citando fuentes cercanas a la cantante, el paparazzi afirmó que las discusiones sobre la venta de la casa han sido intensas, puesto que a cada uno le corresponde el 50% de la propiedad tras la separación en 2022. “Las discusiones que han tenido entre Piqué y Shakira son fuertes por este motivo, por el precio de la casa y que es Piqué el que está apretando muchísimo”, al punto que la colombiana habría descrito las ofertas de Piqué como “una auténtica miseria” y se niega a ceder ante lo que considera un trato injusto.
Jordi Martín incluso consultó a un experto inmobiliario, y este afirmó que el precio estimado de la mansión oscila entre los 6 y 10 millones de euros, dependiendo de las reformas que se le hayan realizado. Pese a ello, Shakira pide 12 millones y no estaría dispuesta a ceder en ese rubro.

Otro agravante en la venta de la casa se relaciona con el hecho de que la propiedad está registrada a nombre de una sociedad llamada Tuamotu, gestionada por el padre de Piqué. Por ese motivo, y en caso de que la colombiana no aparezca registrada como socia de la sociedad, “no tiene control directo sobre la venta”, según reportó el agente inmobiliario.
A medida que el conflicto sobre la mansión se intensifica, el futuro de la propiedad sigue siendo incierto. Si no se logra un acuerdo entre las partes, Jordi planteó el escenario de un juicio para resolver la venta, lo que complicaría aún más la relación de la expareja.
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