Gobierno entregará a indígenas y campesinos inmensas haciendas que eran de paramilitares, pero arrendatarios le piden tiempo para desalojarlas

La decisión incluye directamente a comerciantes y agricultores. La medida busca beneficiar a campesinos e indígenas

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En su cuenta de X, la SAE compartió información sobre las fincas - crédito @activosSAE/X

En un movimiento importante para la reforma agraria en Colombia, el presidente Gustavo Petro anunció que el miércoles 20 de marzo se realizará la entrega de más de mil hectáreas de tierra en Sucre, específicamente de las haciendas Simba y Potosí, a campesinos e indígenas de Palmitos.

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Según declaraciones a Blu Radio por parte de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) y la Agencia Nacional de Tierras, esta decisión, considerada irreversible, ha generado polémica debido al abrupto término de contratos de arrendamiento con los actuales ocupantes de dichas tierras.

Entre los afectados por esta medida se encuentra la comercializadora y distribuidora Támara, dedicada principalmente a la agricultura y ganadería en la región. La empresa, que hasta recientemente operaba en una extensión aproximada de ochocientos hectáreas, fue forzada a realizar una compleja reubicación de sus operaciones que incluye, entre otros, el traslado de más de dos mil búfalos y la salvaguarda de 33 hectáreas de cultivo de palma de aceite y cien hectáreas de cultivos maderables.

Según la distribuidora les notificaron
Según la distribuidora les notificaron del desalojo el viernes 15 de marzo. Imagen de ilustración - crédito Ricardo Báez/Agencia Nacional de Tierras.

La portavoz de Támara, Norma Giraldo, expresó su descontento, calificando la acción como una “falta de respeto” y solicitando una revisión o negociación que contemple las inversiones realizadas en el terreno durante los últimos años. “Es una falta de respeto que de la noche a la mañana lleguen y nos vayan a sacar así, sin sentarse a negociar”, señaló Giraldo en un intento por hacer entender la magnitud del impacto que esta decisión gubernamental tiene sobre la empresa.

La comercializadora y distribuidora Támara incluso ha recurrido a enviar una carta titulada “derecho de súplica” al presidente de la República, solicitando un espacio para dialogar sobre los hechos ocurridos o, alternativamente, un plazo mínimo de tres meses para organizar su salida del lugar. Este llamado destaca la complejidad de la situación, ya que la mudanza implica la movilización de un considerable número de animales y la terminación prematura de proyectos agrícolas en curso, lo cual podría representar un costo que excede los 100 millones de pesos.

La decisión de la SAE de finalizar los contratos de arrendamiento ha causado sorpresa y descontento entre los arrendatarios, quienes fueron notificados apenas el viernes 15 de marzo que debían abandonar los terrenos. La medida, justificada por el gobierno como un paso hacia la correcta redistribución de tierras en beneficio de comunidades campesinas e indígenas necesitadas, pone de relieve la tensión existente entre los intereses agrarios e industriales en Colombia.

El directo de la SAE,
El directo de la SAE, Daniel Rojas, con el presidente Gustavo Petro - crédito @DanielRMed/X

Este hecho resalta una vez más la complejidad y los desafíos inherentes a la implementación de políticas de reforma agraria en el país, enfocándose en la importancia de una transición justa que reconozca tanto las necesidades de las poblaciones tradicionalmente marginadas como los derechos e inversiones de los actuales ocupantes de tierras destinadas para redistribución.

Frente a la situación la SAE dijo a través de X “Antes en tierra paramilitar que Gustavo Petro denunció, ahora se cosechará la esperanza. 1.384 has de las fincas Simba, La Laguna y Potosí en Sucre, serán vendidas a la Agencia Nacional del Tierras para que sean entregadas a comunidades indígenas y campesinas para llevar a cabo proyectos productivos que garanticen la Reforma Agraria en la región”.

La reforma agraria

La reforma agraria en Colombia es una apuesta por distribuir mejor la tierra y mejorar las condiciones de vida de los campesinos. Este proceso busca transformar el estructural sistema de propiedad y uso de la tierra para fomentar un desarrollo rural equitativo y sostenible. La iniciativa ha sido un tema de debate prolongado en el país y se considera un pilar crucial para alcanzar la paz y reducir la desigualdad.

La reforma se caracteriza por su foco en la redistribución de tierras no utilizadas o inadecuadamente explotadas, con el objetivo de beneficiar a los pequeños agricultores y comunidades rurales que han sido históricamente marginadas. Además, se incluyen programas de asistencia técnica y financiación que promueven prácticas agrícolas sostenibles y aumentan la productividad. Este enfoque integral pretende no solo modificar la distribución de la tierra, también busca impulsar la economía rural y contribuir a la erradicación de la pobreza en estas áreas.

El objetivo es beneficiar al
El objetivo es beneficiar al campesinado y a los indígenas - crédito Colpresna/Camila Díaz

Las políticas de reforma agraria se han encontrado con diversos desafíos, incluyendo resistencia de sectores que se benefician del status quo y limitaciones en la ejecución de programas debido a restricciones presupuestarias y conflictos de intereses. Sin embargo, el gobierno colombiano, a través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, sigue comprometido en avanzar con esta reforma, reconociendo su importancia para la justicia social y el desarrollo económico del país. Se han establecido mecanismos de diálogo y concertación con diferentes actores sociales para superar obstáculos y asegurar un proceso inclusivo y participativo.

En este contexto, la asistencia internacional y la colaboración con organizaciones no gubernamentales han jugado un papel importante en complementar los esfuerzos del gobierno, proporcionando recursos adicionales y experiencia técnica. Estas colaboraciones buscan fortalecer capacidades locales y promover un modelo de desarrollo rural que sea sostenible en el largo plazo.