
Los primeros autos, desde el creado por Karl Benz en 1886, se abrieron camino en la sociedad con ruedas pero sin volante; la dirección se movía a través de un conjunto de barras de metal que, unidas, le permitían al conductor controlar el tren delantero. Fue así hasta 1898, cuando Arthur Constantin Krebs sustituyó ese mecanismo con un volante inclinado para el coche Panhard que diseñó para la carrera París-Amsterdam. Si nació sin volante, sobrevivirá sin volante, tal el camino que se sigue con el advenimiento de la conducción autónoma. Lo complejo es abandonar un elemento culturalmente enquistado durante más de 120 años. Y Honda se propuso trabajar en esa transición para reinventar ese círculo situado de cara al conductor en un elemento futurista.
La novedad del fabricante, entonces, se vio en la edición 2020 del Consumer Electronics Show (CES) de Las Vegas. La llama Conducción Aumentada y es la forma de redefinir el volante como algo más que el control de la dirección, que lo puede seguir haciendo porque la automatización completa de los vehículos está aún en vías de desarrollo; pero mientras se transita hacia la sustitución del conductor humano, bueno es, entiende la marca japonesa, combinar tecnología con nostalgia para, ante el simple contacto, accionar desde el volante una serie de dispositivos que mejoran la experiencia de viajar.
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Lo presentó en una versión descapotable de su modelo "e", su primer auto completamente eléctrico y cuyo lanzamiento comercial será durante este año. Honda quiso aprovechar el CES de Las Vegas para presentar un nuevo concepto basado en lo que llamó Augmented Driving Concept. Si bien el fabricante optó por no ofrecer las especificaciones completas de este concepto, sí mostró algunas de sus características instaladas sobre un auto cuyo único mando es este volante.
El conductor puede manejar todos los controles del auto normal a través de este nuevo volante, que se convierte en un elemento interactivo. Con dos toques, se arranca el vehículo. Además, el sistema elimina los pedales del vehículo: para acelerar hay que empujar físicamente el volante hacia adelante, mientras que el frenado se realiza tirando de ello. Como si se tratara de un avión.
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Según Honda, esta tecnología tiene mucho que ver con las amplias posibilidades que abre en el campo de la conducción autónoma. En un futuro, los conductores podrán elegir entre “disfrutar de nuevas formas de movilidad cuando estén libres de la responsabilidad de conducir", afirma el fabricante, “o mantener la emoción de manejar ellos el vehículo”.
Una merecida evolución
Hasta ahora, el volante es uno de los elementos del auto que menos evolucionó. Incluido en la resistencia analógica, comparte cartel con los pedales, aunque éstos ya tuvieron alguna modificación sustancial, ya de larga data, en su conformación con la desaparición del embrague en los modelos con cambios automáticos. El volante, en tanto, fue intervenido con dispositivos y comandos para el equipo de audio o el teléfono, pero en esencia sigue siendo el mismo. Por fortuna, la dirección es asistida y ya no mecánica, como en antaño.
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El Honda e será uno de los autos eléctricos con los que se espera empezar a cambiar la tendencia todavía persistente de los modelos con motores de combustión. Por precio y tamaño, competirá con el Volkswagen ID.3, ambos establecidos en un valor inferior a los 40 mil dólares. Es todavía elevado, se entiende, pero los costos empezaron a caer a partir de una producción más intensiva.
En su variante descapotable presentada como concept en Las Vegas, el "e" ofrece más de ocho niveles y modos diferentes de conducción. Estos permiten desde que el auto se conduzca completamente solo, pasando por varios modos semiautónomos, hasta el control total por parte del conductor. Los sensores situados en todo el vehículo leen la “intención” del usuario para configurarlo automáticamente de acuerdo con sus deseos. Honda afirma que esto crea una “experiencia de conducción instintiva”.
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Honda también presentó un diagrama que muestra las diferencias entre que la "conducción aumentada" y la “conducción autónoma”. En autónomo tiene como principal finalidad llevar a sus ocupantes el punto A al punto B. Con la “conducción aumentada”, un vehículo puede llevar a sus ocupantes a cualquier parte: “La conducción aumentada significa esencialmente más libertad”, explica la marca japonesa.
El concepto de transición hacia la plena automatización está siempre presente. Incluso, el sistema de conducción autónomo está constantemente en espera, listo para intervenir y controlar el vehículo cuando sea necesario. El dispositivo cambia entre modo automático y manual con un interruptor, y presenta más de ocho modos entre operación totalmente autónoma y semiautónoma.
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El volante sabe que, de mantenerse el camino de la evolución que ya se transita, tiene fecha de vencimiento. Pero todavía resiste. Y Honda lo ayuda.
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