Luego de restaurar un Porsche 911, el diseñador de 54 años se dedica hace diez años a un Bugatti Type 35 de la década del veinte
Luego de restaurar un Porsche 911, el diseñador de 54 años se dedica hace diez años a un Bugatti Type 35 de la década del veinte

Achim Anscheidt tiene un ascensor para autos en su casa. En él sube al cuarto piso a bordo de un deportivo que estaciona en una galería acristalada, con transparencias, para que lo que allí pose pueda servir de musa. En foco, un Porsche 911 SC de 1981, detrás, el paisaje de Kreuzberg, un barrio berlinés. Dentro del "car loft" recupera un Bugatti modelo 35 de los años veinte. Hace una década, con la pasión de un artesano y la dedicación de un artista, restaura un mítico auto de carreras con sus componentes originales. Es un miércoles más en la vida del diseñador del mejor auto del mundo, del momento y quizá de la historia: el Bugatti Chiron.

Puristas y polémicas al margen, Anscheidt creó el hypercar más distinguido y lujoso de la industria. De su creatividad, de su lápiz, de su idoneidad emergieron las líneas del rápido y voraz Chiron. Y con las licencias de un especialista con facultades para expresar admiración por realizaciones ajenas, rinde abiertamente culto a uno de los deportivos más icónicos de la historia. No pudo con su genio: al "nueveonce" también lo intervino. Junto a Willi Thom, un carrocero del norte de Berlín, lo restauraron a su estilo. Lo desmenuzaron, desmontaron y lo redujeron a su expresión más rudimentaria. Predicaron el minimalismo o lo que él define "back to the basics" -"volver a lo básico"-.

En su “loft car”, Achim Anscheidt trabaja acompañado por su Porsche 911 SC de 1981
En su “loft car”, Achim Anscheidt trabaja acompañado por su Porsche 911 SC de 1981

No tiene asiento trasero, radio, calefactor y revestimientos. Luces y limpiaparabrisas se activan con un interruptor de palanca. Las manijas de las puertas son ahora unas elementales correas. Lo utiliza sólo los fines de semana, lo conmueve su fisonomía: "Es fascinante desmontar varias veces todos y cada uno de sus componentes y emplear sólo aquellos que constituyen la esencia más pura del vehículo a la hora de volver a montarlo. También con el tiempo fui comprendiendo con qué materiales ligeros se puede trabajar para lograr una relación potencia/peso interesante", definió en diálogo con la revista Christophorus, publicación oficial de Porsche.

El ascensor con luces verde fluorescente que deposita a su Porsche en el cuarto piso de su casa, su espacio para despuntar el vicio
El ascensor con luces verde fluorescente que deposita a su Porsche en el cuarto piso de su casa, su espacio para despuntar el vicio

Y aunque haya construido el deportivo más presuntoso y veloz del mundo, hizo de su Porsche 911 una versión primitiva, sustancial, un regreso a lo esencial: "Me apetecía prescindir de todo lo que fuera superfluo en términos de dinámica de conducción para conseguir una buena relación potencia/peso. Desde el punto de vista estético, el resultado es un auto minimalista y, con 820 kilogramos, lo más ligero que mi marco personal permitía. En cuanto a dinámica de conducción se podría comparar a un kart".

“Volver a lo básico”, bajo esta idea minimalista Achim Anscheidt recuperó la esencia del mítico “nueveonce”
“Volver a lo básico”, bajo esta idea minimalista Achim Anscheidt recuperó la esencia del mítico “nueveonce”

Achim Anscheidt tiene 54 años y hace trece que trabaja en Wolfsburg, ciudad sede del Grupo Volkswagen, compañía propietaria de la firma francesa de deportivos boutique Bugatti. Cuando no viaja en tren o en bicicleta, lo hace sobre un VW Golf GTI, otro vehículo histórico con siete generaciones y más de 40 años de vigencia. En el Salón de París de 2016 fue presentado su gran obra de arte: el Chiron, un bestial deportivo capaz de superar el umbral de los 400 kilómetros por hora y de acelerar de 0 a 300 en trece segundos. "Para sacar adelante un proyecto como este son necesarias una gran confianza en la empresa y una visión clara del valor de nuestra marca y sus perspectivas de futuro. Es que, a diferencia de los autos de fabricación en masa, un Bugatti tiene que ser capaz de preservar su condición de ícono en el diseño de automóviles y continuar siendo percibido como auténtico dentro de 20, 30 o 50 años", reveló Anscheidt, máximo responsable de diseño del Advanced Design Center de Volkswagen.

El artista hablando de su obra: Achim Anscheidt y detrás el Bugatti Chiron
El artista hablando de su obra: Achim Anscheidt y detrás el Bugatti Chiron

La sensualidad de sus líneas y la complejidad de su arquitectura esconde un propulsor W16 o dos motores V8 combinados que erogan un total de 1.500 caballos de potencia. Dice haber cultivado conscientemente la cultura del menos es más, prescindiendo de lo prescindible. Jura haber reinterpretando el lema de "la forma al servicio de la función" que, en el caso del Chiron, se traduce en "la forma al servicio de la potencia". "Sus principales características estilísticas nacen de necesidades técnicas y reflejan el enorme incremento en términos de potencia respecto a su predecesor. Con un objetivo tan claro la escultura del Chiron acabó convirtiéndose en toda una declaración de estilo", concluyó el diseñador del mejor auto del mundo, con devoción permitida por una de las siluetas automotrices más finas y trascendentes de la historia.

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