Más del 70 por ciento de la población adulta sufre sobrepeso u obesidad en Estados Unidos, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (Archivo)
Más del 70 por ciento de la población adulta sufre sobrepeso u obesidad en Estados Unidos, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (Archivo)

Primero los brasileños comenzaron a engullir comida basura. Ahora claman por medicamentos para bajar de peso.

Brasil, donde la tasa de obesidad ha aumentado en la última década, ahora es el mayor impulsor de crecimiento para los tratamientos de pérdida de peso en el mundo y el segundo mercado para Saxenda, el fármaco líder de Novo Nordisk. Las cinturas se expandieron después de que el país se convirtiera en un objetivo clave para los fabricantes de alimentos envasados.

Ya sea que puedan pagarlo o no, un número creciente de pacientes frustrados están pagando más de USD 150 al mes de sus propios bolsillos por los medicamentos.

"Tenemos una gran cantidad de personas que vienen aquí queriendo Saxenda", comentó Bruna Kury, una doctora en Río de Janeiro. Algunos incluso han empezado a usar el tratamiento antes de visitar su oficina en el suburbio de la playa de Barra da Tijuca, comprando el medicamento sin receta.

Una epidemia mundial de obesidad está abriendo vías de crecimiento para la industria farmacéutica en países en desarrollo como Brasil y otros mercados más allá de Estados Unidos, donde casi 4 de cada 10 adultos entran en esa categoría. Más de 700 millones de personas son consideradas obesas en todo el mundo, lo que aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer, y eleva los costos de atención médica.

Después de los lanzamientos en México y Chile, Novo planea llevar el fármaco inyectable a otras dos naciones latinoamericanas, lo que se suma a su lista de más tres docenas de mercados en todo el mundo. La compañía también citó ventas mejores a las esperadas en lugares que van desde Oriente Medio hasta Corea del Sur. En Brasil, como en todas partes, aparte de los programas limitados en Dinamarca y los Emiratos Árabes Unidos, los costos de los medicamentos para la obesidad no están cubiertos por el sistema de salud estatal.

"Estamos sorprendidos por la aceptación y la disposición a pagar de su bolsillo", comentó el presidente ejecutivo de Novo, Lars Frergaard Jorgensen, en una entrevista. "Vemos un crecimiento más fuerte fuera de Estados Unidos que dentro".

Los sondeos previos a las elecciones presidenciales de Brasil mostraron que la atención médica, la segunda mayor parte del presupuesto del gobierno, es una de las principales preocupaciones de los votantes, según los medios locales. El gobierno del recién elegido presidente Jair Bolsonaro planea una auditoría inmediata del gasto en salud.

Tatiana Chaves, que vive en el próspero vecindario de Río de Ipanema, dijo que redujo su peso de 180 a 104 kilos a través de la cirugía bariátrica, el ejercicio, la dieta y, finalmente, la medicación, que pudo comprar con el apoyo de su padre. Perdió los últimos 15 kilos con Saxenda, pero se vio obligada a detenerse debido al costo.

"Quería seguir adelante, al menos hasta que lograra mi objetivo", dijo Chaves, de 39 años. "Pero no hay manera de hacerlo ahora".

El apetito por los tratamientos para bajar de peso en esta nación sudamericana de más de 200 millones de personas refleja un problema de salud en aumento que, en muchos casos, requiere de fármacos, además de los cambios en la dieta y el ejercicio, según los médicos. La tasa de obesidad de Brasil ha aumentado a más del 22 por ciento, una tendencia que atribuyen a los alimentos poco saludables, la falta de actividad física y las personas que permanecen en lugares cerrados para evitar la violencia en algunas áreas. Los genes también juegan un papel.

"El número de recetas puede ser alto en comparación con otros países", comentó Maria Edna de Melo, presidenta de la Asociación Brasileña para el Estudio de la Obesidad y el Síndrome Metabólico. "Pero aún es más bajo cuando lo comparas con la cantidad de pacientes que necesitan el tratamiento".

Las compañías de alimentos se han vuelto cada vez más agresivas para garantizar que los productos de bajo costo estén ampliamente disponibles, lo que contribuye al aumento de peso en naciones como Brasil. También presionan a los gobiernos para que eviten aprobar impuestos a las sodas o leyes que podrían afectar las ventas, según Marion Nestle, especialista en nutrición, alimentos y salud pública de la Universidad de Nueva York.

"Los países en desarrollo con ingresos en aumento son excelentes lugares para comercializar alimentos chatarra relativamente baratos pero altamente rentables", señaló en un correo electrónico.

Eso ayuda a explicar por qué las compañías farmacéuticas ahora han comenzado a centrarse en mercados emergentes como Brasil, Rusia, India y China, que se prevé que ayuden a impulsar un aumento de más del triple en el tamaño del mercado de la obesidad y los fármacos hasta 2021, según la consultora Visiongain de Londres. Se proyecta que las ventas globales de Saxenda se duplicarán a más de USD 1.000 millones dentro de seis años.

Aunque los pacientes deben obtener una receta para el medicamento, a menudo no es necesario en las farmacias de Brasil, según dijeron los médicos. Kury, la especialista de Río, apuntó que se reúne regularmente con pacientes que comenzaron a usar el medicamento sin receta. A ella le preocupa que los pacientes tomen medicamentos o dosis incorrectos o que los médicos sin experiencia en obesidad entren en el campo.

Novo está al tanto de las compras sin receta, pero estima que son una pequeña parte de las ventas porque significa que los pacientes no serían elegibles para descuentos en los precios, según dijo Morten Lammert, vicepresidente que supervisa la estrategia de obesidad comercial de la compañía. Si bien el medicamento está destinado a personas con sobrepeso excesivo y con problemas de salud relacionados con la obesidad, el deseo de verse mejor en este país consciente del cuerpo también es parte de la historia.

Tras la introducción de Saxenda en Brasil hace dos años, Novo también ha agregado personal médico y de ventas en el país, mientras busca crear conciencia sobre la obesidad como una enfermedad que, a menudo, requiere tratamiento médico. La compañía está buscando construir una base para la próxima generación de medicamentos contra la obesidad que espera sea más potente que los medicamentos actuales, que producen una pérdida de peso de entre el 5 y el 10 por ciento.

La percepción de la obesidad como autoinfligida se suma a los obstáculos para los medicamentos, además de la falta de reembolso y resultados modestos. Expertos como Nestle de la Universidad de Nueva York dicen que la condición es mucho mejor si se prevé que si se tiene que curar.

Danielle Ribeiro perdió 10 kilos en aproximadamente tres meses combinando Saxenda y entrenamientos diarios. La ingeniera desempleada de 29 años, que ahora pesa 61 kilos, afirmó que aunque no tenía obesidad ni sobrepeso, creía que su nivel de grasa corporal era demasiado alto. Sus pagos por medicamentos y otros programas llegaban a los USD 300 al mes, más que el salario mínimo de Brasil.

"Te tomas una foto y no te ves bien", comentaba.

Kury, una entusiasta de CrossFit además de médico, indicó que el medicamento es adecuado para muchas personas que luchan contra el peso extra y eso ayuda a perder peso rápidamente. Ella dijo que su oficina ha estado repleta de clientes en las últimas semanas a medida que se iba acercando el verano en Brasil.

"La gente quiere un resultado antes del carnaval", apostilló.