(Desde Cúcuta, Colombia. Enviado especial) – Nicolás Maduro consiguió frenar uno de los más importantes convoyes de ayuda humanitaria proveniente de Colombia. En medio de una brutal represión y de una multitudinaria presencia de manifestantes opositores al régimen venezolano, los guardias de seguridad que aún responden al dictador caribeño pudieron contener el envío de cuatro camiones que partieron desde Cúcuta a San Cristóbal por el puente internacional Simón Bolívar.

Los cuatros transportes –en uno de los cuales está el enviado de este medio– fueron detenidos por la barricada que Maduro dispuso en el puesto migratorio venezolano, en el medio del paso internacional. Los camiones ya habían traspasado la barrera colombiana -pero aún sin traspasar la frontera- fueron detenidos a fuerza de gases y disparos por los comandos represivos del régimen.

El comando operativo encabezado por Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela, ordenó a los conductores que dieran vuelta e intentaran ingresar a territorio venezolano por el puente que conecta con la ciudad de Ureña, que hoy fue blanco de la brutalidad del régimen.

Sin embargo, pese a la indicación dada por Guaidó y los organizadores, los camioneros no pudieron en un principio cumplir la orden porque los manifestantes se lo impidieron. Rodearon los vehículos y les exigieron que continuaran su marcha por el puente Simón Bolívar y no retroceder ante la barrera fronteriza.

Fueron al menos 30 los adolescentes que rodearon rodeó a los camiones y le ordenó a sus choferes que no abandonaran el lugar. Pese a la derrota coyuntural, los jóvenes gritan ¡libertad! para ir de nuevo a la punta del puente para enfrentar a los militares que reprimen por orden de Maduro.

La tensión crece en el puente en momentos en que desde otros puntos se confirmaron las muertes de opositores que intentan hacer llegar desde otros puntos limítrofes la ayuda internacional que llega desde Brasil y desde la propia Colombia.

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