El regreso del gimnasio exclusivo para mujeres

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NYTSELECTS Ñ A patron lifts weights at Tension, a womenÕs-only strength-training gym in the in Williamsburg neighborhood of Brooklyn on Saturday, Sept. 26, 2026. Owner Kristie Larson says she opened Tension after always tiring of always feeling like a ÒguestÓ in male-dominated lifting gyms. (Marissa Alper/The New York Times)
NYTSELECTS Ñ A patron lifts weights at Tension, a womenÕs-only strength-training gym in the in Williamsburg neighborhood of Brooklyn on Saturday, Sept. 26, 2026. Owner Kristie Larson says she opened Tension after always tiring of always feeling like a ÒguestÓ in male-dominated lifting gyms. (Marissa Alper/The New York Times)
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Hace poco, un miércoles por la noche, alrededor de una decena de mujeres de entre 30 y 50 años se reunió en Tension, un gimnasio de entrenamiento de fuerza exclusivo para mujeres en Williamsburg, Brooklyn. Frente a un mural de cerezas rojas y carnosas que colgaban de una mancuerna, cada una ocupó un lugar en un banco de ejercicio, junto a pesas de entre 4,5 y 27 kilos.

La propietaria del gimnasio, Kristie Larson, puso "Real Love" de Mary J. Blige y le indicó al grupo que se acostara boca abajo junto a su banco. "Ahora floten hacia arriba, en la posición de Superwoman", dijo, modificando lo que normalmente se conoce como pose de Superman: la cabeza levantada y los brazos y las piernas extendidos como si se estuviera alzando el vuelo.

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Durante los siguientes 50 minutos, Larson guio a la clase en una serie de ejercicios de fuerza, como peso muerto y press de hombros, deteniéndose de vez en cuando para corregir con suavidad la postura de las participantes.

Larson, de 37 años, una entrenadora de larga trayectoria, inauguró Tension en abril. Estaba cansada de sentirse siempre como una "invitada" en los gimnasios de levantamiento de pesas dominados por hombres, dijo. No quería que sus clientas se preocuparan por si sus pantalones eran "a prueba de sentadillas".

Los gimnasios exclusivos para mujeres, que parecían destinados a correr la misma suerte que el Thighmaster, han resurgido en los últimos tiempos, en gran medida gracias al creciente interés de las mujeres por el entrenamiento de fuerza, señaló Sabrena Jo, directora sénior de ciencia y educación del Consejo Estadounidense del Ejercicio.

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Los nuevos gimnasios, muchos de los cuales son más pequeños y más exclusivos que sus predecesores, tienen como objetivo ofrecer a las mujeres entrenamientos rigurosos, lejos de la mirada masculina.

El mes pasado, LiftHER, un lujoso gimnasio de levantamiento de pesas exclusivo para mujeres, abrió sus puertas en Dallas. El año pasado, PWRGRLS, un gimnasio de fuerza donde todo el equipo es rosa, abrió en Los Ángeles. Hace poco, un gimnasio llamado Bunny inauguró dos estudios en Brooklyn, diciéndoles a las mujeres: "La sala de pesas es suya de nuevo".

"Estamos en un momento en el que las mujeres, especialmente las de mediana edad y mayores, están reclamando espacio en el mundo del ejercicio, que durante mucho tiempo ha estado orientado a un público más joven y dominado por hombres", afirmó Jo.

Un modelo anticuado, renovado

En la década de 1990 y principios de los años 2000 los gimnasios exclusivos para mujeres tenían un auge. El mercado estaba dominado por Curves, que prometía ayudar a sus clientas a quemar calorías y ganar confianza, vendiendo delgadez mediante sororidad.

Para 2003, Curves se había convertido en la franquicia de acondicionamiento físico más grande del mundo y en la inspiración de otras cadenas exitosas, con nombres como Slender Lady y Contours Express.

Sin embargo, para la década de 2010 el modelo del siglo XX comenzó a perder fuerza, en parte porque las generaciones más jóvenes lo asociaban con sus madres o abuelas. Para muchas milénials que iban al gimnasio, los estudios boutique que atraían en su mayoría a mujeres, como los estudios de barre y pilates, ocuparon en gran medida el lugar del gimnasio exclusivo para mujeres, explicó Shay Kostabi, cofundadora de Fitcarma, una consultora de la industria del ejercicio.

Y, aun así, varias clientas de los nuevos gimnasios exclusivos para mujeres dijeron que la diferencia entre hacer ejercicio rodeadas principalmente de mujeres y hacerlo en un espacio solo para ellas se sentía significativa. Sin embargo, hasta hace poco sus opciones para levantar pesas sin hombres cerca eran limitadas.

Las propietarias de los nuevos gimnasios de fuerza exclusivos para mujeres dijeron que quieren llenar este vacío.

El gimnasio, sin la intimidación

Muchos de los nuevos gimnasios intentan hacer que las salas de pesas sean más cómodas para las mujeres usando una paleta de colores convencionalmente femenina, o poniendo listas de reproducción de artistas femeninas.

Cuando Kim Abt, de 35 años, una entrenadora nacida en Alemania, abrió PWRGRLS, eligió una estética que la hiciera sentir tranquila y motivada. "Todo es rosa. Tiene vibras de playa", dijo. "Aquí no hay testosterona", añadió.

El diseño estilo "Barbie Malibú", como lo describió una clienta de PWRGRLS, no es un éxito universal.

"No es mi gusto personal", dijo Lisa Dudow, de 54 años, quien se unió al gimnasio para mantener la masa muscular después de la menopausia. Pero "deja muy claro que este es un gimnasio para mujeres", añadió. "A menos que pinten de otros colores, los hombres no van a entrar ahí".

Emma Cowley, una levantadora de potencia y profesora de la Universidad Tecnológica de Shannon en Irlanda, estudia la equidad de género en los deportes y el ejercicio. En un par de estudios, Cowley descubrió que uno de los principales obstáculos que evitaban que las mujeres hicieran ejercicio en el gimnasio era sentirse "vigiladas", tanto por hombres como por otras mujeres. Casi la mitad dijo haber recibido comentarios no solicitados mientras hacía ejercicio, casi todos de hombres.

Algunas propietarias de los nuevos gimnasios dijeron que habían experimentado esto de primera mano.

Katherine Mason, de 37 años, cofundadora de LiftHER, dijo que cuando tenía entre 20 y 30 años los hombres solían acercarse a ella en el gimnasio para darle consejos, a veces en un intento desacertado de coquetear. "Yo sí sabía lo que hacía", dijo. "Había tipos que intentaban decirme que mi postura estaba mal solo para poder hablar conmigo".

La sensación de ser observadas hace que algunas mujeres censuren los atuendos que usan para hacer ejercicio, e incluso los movimientos que hacen, para no atraer atención no deseada.

"Cuando iba a un gimnasio, era muy cuidadosa a la hora de estirarme", dijo Molly Apfelroth, de 35 años, quien se unió a Tension en julio. Tampoco se sentía del todo cómoda en la sala de pesas. "Acostada en un banco, es una posición supervulnerable", dijo.

En Tension se siente menos cohibida. Varias socias dijeron que, por primera vez en sus vidas, han estado haciendo ejercicio usando solo un sostén deportivo.

Ir más allá del modelo genérico

Los nuevos gimnasios para mujeres están aprovechando un momento en el que más proveedores de atención médica están recomendando a las mujeres hacer entrenamiento de fuerza, pues las investigaciones sugieren que resulta beneficioso durante el embarazo, la recuperación posparto, la menopausia y la vejez.

Las mujeres quieren que quienes las guían en sus entrenamientos comprendan sus experiencias y puedan ofrecerles instrucción experta, dijo Ivy Wu, vicepresidenta de ClassPass.

Esto puede ser más difícil de encontrar en los lugares mixtos. En la investigación de Cowley, varias mujeres dijeron que los entrenadores hombres tendían a enfocarse en la pérdida de peso, incluso cuando ellas dijeron explícitamente que no era su objetivo. Las entrenadoras mujeres solían enfocarse más en fomentar la confianza de las mujeres.

Algunos gimnasios para mujeres intentan abordar otras barreras para hacer ejercicio, como el cuidado de los niños.

En PWRGRLS, los hijos de las clientas pueden pasar el rato en una sala de juegos. Las mujeres que llevan bebés pueden dejar las carriolas junto a los soportes para pesas.

Crystal Jewett-Koenig, de 42 años, se inscribió en PWRGRLS para ganar fuerza después de una cesárea de emergencia. Agradeció que quienes la entrenaban adaptaran los ejercicios a su condición física. "Eso ha sido clave para no lesionarme", dijo. "Creo que reconocen que cada persona que entra a ese gimnasio llega con sus propias circunstancias".

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