La dificultad de diagnosticar la anorexia en la era del GLP-1

Reportajes Especiales - Lifestyle

The difficulty of diagnosing anorexia in the GLP-1 era. (Holly Stapleton/The New York Times) — FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY WEIGHT DRUGS ANOREXIA BY DANI BLUM FOR OCT. 16, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. —
The difficulty of diagnosing anorexia in the GLP-1 era. (Holly Stapleton/The New York Times) — FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY WEIGHT DRUGS ANOREXIA BY DANI BLUM FOR OCT. 16, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. —
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Los médicos están preocupados por los efectos de los medicamentos para bajar de peso que pueden estar ocultando trastornos alimentarios graves.

A los médicos les preocupa cada vez más que los medicamentos para bajar de peso estén provocando nuevos casos de anorexia y que existan pocas medidas de protección para los pacientes con trastornos alimentarios.

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Actualmente, decenas de millones de pacientes toman estos medicamentos, que en ocasiones pueden causar síntomas que se asemejan a los efectos de la anorexia: pérdida de cabello, mareos, problemas gastrointestinales y déficits calóricos extremos.

"En ese momento, uno se pregunta: ¿es anorexia? ¿Es un trastorno alimentario? ¿O es simplemente un efecto secundario del medicamento?", dijo la Dra. Katherine Kiley, médica de medicina familiar y deportiva en Long Beach, California.

Al señalar una "necesidad urgente" de orientación, una coalición internacional de especialistas en medicina de la obesidad, médicos que tratan trastornos alimentarios y otros expertos publicó el mes pasado nuevas recomendaciones sobre la prescripción de GLP-1 y los trastornos alimentarios. Entre las recomendaciones para los médicos se encuentran: evaluar a todos los pacientes en busca de señales de trastornos alimentarios antes de iniciar un tratamiento con GLP-1 y monitorear de manera rutinaria a cualquier persona que tome estos medicamentos para detectar dichas señales.

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Ninguna de estas medidas es una práctica estándar en la actualidad. La mayoría de los médicos tampoco están capacitados para reconocer las señales de los trastornos alimentarios, algo que podría limitar el alcance de las nuevas recomendaciones.

Para complicar aún más las cosas, muchas personas obtienen estos medicamentos a través de servicios de telesalud, con poca o ninguna supervisión por parte de un médico. En un estudio reciente, los investigadores que intentaron comprar medicamentos para bajar de peso en 49 sitios de internet descubrieron que solo alrededor de un tercio exigía una interacción directa con un profesional de la salud antes de recetar los medicamentos y solo alrededor de la mitad preguntó sobre trastornos alimentarios.

"Se ha empezado a recetar un medicamento realmente muy serio, sin conocer del todo todos los efectos que tendrá", dijo Vanessa Longley, directora ejecutiva de Beat, una organización sin fines de lucro británica que opera una línea de ayuda para personas con trastornos alimentarios.

Existen pocos datos sobre qué tan común es la anorexia entre las personas que toman medicamentos para bajar de peso. Sin embargo, un estudio reciente, que analizó el uso de GLP-1 entre personas sin una necesidad médica aparente, reveló que la frecuencia de los trastornos alimentarios en este grupo era seis veces mayor que la de la población en general. La investigación sugiere que muchas personas están recurriendo a estos medicamentos para lograr niveles peligrosos de pérdida de peso. Si no se trata, la anorexia puede provocar osteoporosis, fracturas óseas y problemas cardiovasculares y cognitivos. También puede ser mortal.

Incluso si un paciente revela antecedentes de anorexia, los médicos cuentan con poca orientación sobre qué hacer en consecuencia. ¿Recetar el medicamento de cualquier forma? ¿O suspenderlo debido a ese riesgo y renunciar así a los beneficios?

¿Ozempic o anorexia?

Cada vez hay más investigaciones que sugieren que, para algunas personas con predisposición genética a la anorexia, un estado de déficit calórico --como una primera dieta-- puede ser el catalizador de un trastorno alimentario. Sus cerebros están programados para encontrar ese déficit calórico especialmente gratificante, lo que crea un ciclo vicioso que los lleva a restringir aún más la ingesta de alimentos. Los investigadores han observado que la cirugía bariátrica desencadena la anorexia de esta manera.

Hay motivos para pensar que algo similar podría suceder a algunos pacientes que toman medicamentos con GLP-1.

"Es una situación de punto de inflexión", dijo Cynthia Bulik, directora fundadora del Centro de Excelencia para Trastornos Alimentarios de la Universidad de Carolina del Norte, quien también fue miembro del panel de expertos que publicó las nuevas directrices. "Esto los empuja a activar cualquier predisposición genética que tengan".

Los medicamentos son "martillos farmacológicos" para el apetito, dijo la Dra. Amanda Banks, una médica de Filadelfia que escribió un libro sobre la relación entre la anorexia y los medicamentos para bajar de peso.

Eso hace que estos medicamentos sean una terapia tan eficaz para las personas con obesidad. También es parte de la razón por la que los medicamentos se han mostrado prometedores para pacientes con trastorno por atracón.

Los médicos a veces identifican la anorexia por los síntomas físicos: pérdida de peso rápida e intensa, deshidratación, mareos y caída del cabello causada por la desnutrición. Pero esos síntomas también podrían ser efectos de los GLP-1, algo que dificulta la detección de un trastorno alimentario.

También es difícil para los médicos discernir si un paciente está tratando de restringir su alimentación de manera intencional o si el medicamento lo está llevando a comer menos. No hay una respuesta clara sobre cuánta pérdida de peso se considera excesiva con medicamentos diseñados para ayudar a las personas a bajar de peso.

"Estamos atendiendo a pacientes que acuden con lo que llamaríamos una pérdida de peso patológica", que puede significar que pierden una cantidad de peso poco saludable, dijo el Dr. Aaron Keshen, especialista en trastornos alimentarios en Nueva Escocia y coautor de las nuevas directrices. "Y están tomando GLP-1".

La línea divisoria entre el uso de GLP-1 y los trastornos alimentarios se ha vuelto tan difusa que algunos investigadores se preguntan si es necesario modificar la definición clínica de la anorexia para reflejar cómo puede manifestarse el trastorno en alguien que toma estos medicamentos.

Para los pacientes, también es una línea difusa. Cuando Amanda Martínez Beck, de 42 años, comenzó a tomar Ozempic para su diabetes, nunca le habían diagnosticado anorexia. Pero Beck, una maestra de primaria, sabía que su relación con la comida no era saludable. Se obsesionaba con intentar comer lo menos posible y entraba en una espiral si sentía que había consumido demasiado.

Una vez que comenzó a tomar Ozempic, en 2021, dejar de comer le resultaba fácil. Tenía que obligarse a terminar una comida. Por esa época, Beck, quien durante años había sospechado que tal vez tenía un trastorno alimentario, decidió consultar a un terapeuta. A Beck le diagnosticaron anorexia atípica, una afección que comparte los síntomas de la anorexia típica, pero que se presenta principalmente en personas con cuerpos más corpulentos.

Beck se mostraba reacia a tomar el medicamento por varias razones, entre ellas que pudiera empeorar el trastorno alimentario. Le preocupaba que la pérdida de peso intencional pudiera acarrear efectos nocivos, tanto físicos como mentales.

Incluso dejó de tomar el medicamento durante tres meses, pero su nivel de azúcar en la sangre se disparó y volvió a tomarlo.

Los médicos se encuentran cada vez más con pacientes como Beck, quienes tienen problemas médicos que los medicamentos podrían tratar, pero que también muestran signos de trastornos alimentarios. "Si comienzan a desarrollar hipertensión, si comienzan a desarrollar diabetes tipo dos, debemos tratar eso", dijo Bulik. "No podemos ignorarlo solo porque tengan antecedentes de anorexia".

Incluso para alguien tan atenta a su apetito, a Beck le resulta difícil diferenciar entre los efectos del medicamento y su anorexia. En los primeros días después de recibir la inyección semanal, cuando los efectos son más potentes, apenas siente hambre. Más adelante en la semana, el apetito vuelve poco a poco, pero Beck sigue sintiendo la necesidad de limitar lo que come.

Cada vez que se sienta a comer, se recuerda a sí misma: "No puedo hacer caso a lo que me dice mi cerebro", dijo, "que es no comer".

La necesidad de medidas de protección

Si bien las nuevas directrices son un intento de proteger contra los riesgos de que los GLP-1 causen daño a los pacientes con trastornos alimentarios, poner en práctica esas recomendaciones podría resultar un desafío, especialmente dado el aumento de las recetas en línea."Si puedo decir: "Peso 75 kilos, tengo diabetes e hipertensión", y nada de eso es cierto, nadie lo verifica, y puedo recibir el medicamento en la puerta de mi casa a la mañana siguiente, eso es un problema", dijo Banks.

Incluso los médicos que brindan una atención más personalizada a los pacientes que toman estos medicamentos no están bien preparados para lidiar con los riesgos de los trastornos alimentarios. Los médicos de atención primaria, quienes con frecuencia recetan estos medicamentos, suelen tener poco tiempo y deben atender una variedad de problemas de salud.

Los médicos especialistas en obesidad y los especialistas en trastornos alimentarios, que podrían ayudar a abordar estos problemas con los pacientes, rara vez tienen la oportunidad de interactuar entre sí, señaló la Dra. Melanie Jay, directora del Programa Integral sobre Obesidad de NYU Langone. Además, los médicos especialistas en obesidad cuentan con poca orientación sobre cómo abordar la anorexia o cómo detectar las señales en primer lugar.

"El mayor riesgo no es el medicamento", dijo Longley, directora de la organización británica sin fines de lucro dedicada a los trastornos alimentarios. "Es no reconocer el trastorno alimentario que tienes frente a ti".

La dificultad de diagnosticar la anorexia en la era del GLP-1. (Holly Stapleton/The New York Times)

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