Francia anuncia toques de queda para 'restablecer el orden'

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El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, prometió usar "cualquier herramienta que esté a disposición del gobierno".

El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, dijo que había ordenado imponer toques de queda localizados para la noche del lunes en algunas ciudades y barrios del país, mientras el gobierno buscaba recuperar el control después de los peores disturbios vistos en décadas, que afectaron a ciudades de todo Francia.

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Aunque algunos ministros del gobierno de Lecornu reconocieron que hubo fallas en el manejo de los disturbios del fin de semana, el primer ministro adoptó un tono distinto y dijo que la policía había hecho un buen trabajo contra una "red clandestina" de agitadores de extrema izquierda que, según dijo, buscaban orquestar "un profundo desorden en el país de cara a las elecciones presidenciales".

"Aunque vimos escenas muy difíciles, con actos de violencia contra bienes materiales, nadie murió, y eso es un milagro", dijo Lecornu al salir de una reunión de emergencia con los ministros la tarde del lunes.

Dijo a los periodistas que se había puesto en marcha un operativo policial masivo, con "prácticamente" 200 investigadores trabajando tan solo en París para localizar a los saqueadores.

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"Mi determinación de restablecer el orden es absoluta", dijo Lecornu, y prometió usar "cualquier herramienta que esté a disposición del gobierno".

No dio detalles sobre dónde se esperaban los toques de queda. Solo dijo que se aplicarían en las zonas más afectadas por los disturbios y que el lunes más tarde se daría a conocer un mapa con su ubicación.

Más temprano, el ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, reconoció en la radio nacional que la policía no había estado suficientemente preparada para lidiar con la magnitud de los disturbios que derivaron de las protestas, en su mayoría pacíficas, realizadas en todo el país. Nuñez dijo que había presentado su renuncia al presidente Emmanuel Macron, pero que no había sido aceptada.

El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, también reconoció que las autoridades "sin duda habían fallado" ante la violencia --la mayor ola de disturbios que ha vivido Francia en años-- y dijo en la televisión francesa que había habido "una falla de inteligencia".

El gobierno estimó que al menos 3000 negocios en todo el país habían sido saqueados durante el fin de semana, el doble de la cifra que dio el domingo la federación de comercio y distribución.

Lecornu señaló que los trabajadores afectados por los disturbios podrían acceder a pagos de desempleo parciales a partir del martes, y que el gobierno estaba presionando a las compañías de seguros para que aceleraran el proceso de reembolsos.

"Debemos permitir que los comerciantes se recuperen muy rápido", dijo.

No estaba claro si esas palabras tranquilizarían a los ciudadanos conmocionados y a los alcaldes furiosos, muchos de los cuales exigieron respuestas del gobierno nacional el lunes.

Benoît Payan, el alcalde de Marsella, culpó al gobierno y a la policía de "entregar" esa ciudad, la segunda más grande de Francia, a "saqueadores y alborotadores".

Al hablar en la radio francesa, acusó al prefecto de la región de inflar el número de alborotadores que habían atacado el ayuntamiento y las tiendas locales, y dijo que buscaba "explicaciones" y "la garantía de que esto no volverá a ocurrir" por parte del gobierno.

"Quiero compensación, hasta el último centavo", agregó, y dijo: "No se puede dejar que un país se hunda en una crisis política sin una respuesta".

Después de que el domingo persistieran episodios aislados de violencia y saqueos en varias ciudades francesas --incluyendo en París, donde el jefe de policía informó que 351 personas habían sido arrestadas--, varias ciudades tomaron medidas el lunes para restablecer la calma.

Incluso antes de que Lecornu anunciara que había ordenado a los prefectos imponer toques de queda específicos en ciertos lugares, algunas ciudades ya habían anunciado sus planes de hacerlo.

Las autoridades de Marsella prohibieron las reuniones en toda la ciudad de 12 a 8 p. m. ese día, señaló un funcionario local en las redes sociales. En Denain, una pequeña localidad en el norte de Francia, funcionarios de la ciudad avisaron en redes sociales que habría un toque de queda de 9 p. m. a 6 a. m. que duraría hasta el 25 de octubre.

El alcalde de Coulaines, en el oeste de Francia, hizo su anuncio después del llamado del primer ministro, y dijo que su localidad tendría un toque de queda para menores después de las 11 p. m.

"Creo que a nivel del Estado, sería necesario implementar medidas similares", dijo en un video publicado en redes sociales. "¿Y por qué no declarar un estado de emergencia si los asaltos y los saqueos continúan?".

Entre los llamados a la calma y el orden, había dudas sobre lo que sucederá en los próximos días.

Los estudiantes que iniciaron un movimiento de protesta hace más de un mes al bloquear sus liceos para exigir mejores condiciones están ahora en unas vacaciones de dos semanas. Sin embargo, otros grupos se han sumado a las protestas en solidaridad y para dar visibilidad a sus propias demandas, y algunos parecen decididos a mantener vivo el movimiento.

Un grupo de estudiantes universitarios bloqueó las entradas al Museo del Louvre el lunes por la mañana, lo que impidió que abriera sus puertas. Los estudiantes también bloquearon el campus de París de Sciences Po, una de las universidades más prestigiosas de Francia. La policía fue llamada al lugar, según sindicatos estudiantiles y una portavoz de la universidad.

Algunos manifestantes que participaron en las movilizaciones multitudinarias del fin de semana ya convocaron a una nueva jornada de protestas masivas para el próximo fin de semana. El lunes, Nuñez dijo que se reforzaría la presencia policial en todo el país, "sobre todo este fin de semana".

Catherine Porter es reportera internacional del Times y cubre Francia. Está radicada en París.

Ségolène Le Stradic es una reportera e investigadora del Times radicada en París.

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