Una nueva alianza en Hollywood quiere traer de regreso la gloria de la televisión independiente

Reportajes Especiales - Business

FILE — Ron Howard, a director whose films include “A Beautiful Mind” and a member of the new American Entertainment Alliance, in London, Sept. 23, 2021. A new alliance seeks legislation to force the biggest entertainment and streaming companies to devote half of their content budgets to independent producers in the U.S. (Tom Jamieson/The New York Times)
FILE — Ron Howard, a director whose films include “A Beautiful Mind” and a member of the new American Entertainment Alliance, in London, Sept. 23, 2021. A new alliance seeks legislation to force the biggest entertainment and streaming companies to devote half of their content budgets to independent producers in the U.S. (Tom Jamieson/The New York Times)
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Agentes y productores buscan que las empresas más grandes de entretenimiento, incluidas las de "streaming", destinen la mitad de sus presupuestos de contenido original a la producción independiente en EE. UU.

En las décadas de 1970 y 1980, durante una época dorada de la producción de televisión independiente, series como El precio del deber, La chica de la tele, Seinfeld, Roseanne y St. Elsewhere llegaron a las salas de los estadounidenses. Esos programas se emitían en CBS, ABC o NBC, pero gracias a las regulaciones gubernamentales, eran propiedad de empresas y estudios ajenos a las cadenas que los transmitían.

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Desde que esas regulaciones --las Reglas de Interés Financiero y Sindicación, o Fin-Syn-- fueron derogadas en la década de 1990, muchas empresas de entretenimiento comenzaron a emitir y transmitir en streaming programas de estudios de su propiedad, lo que dificultó que los productores independientes se mantuvieran en el negocio. Ahora, en medio de una dolorosa recesión de cuatro años en la industria del entretenimiento, hay un impulso renovado para revivir una versión de las reglas Fin-Syn para la era del streaming.

Esta semana, una nueva organización llamada American Entertainment Alliance tenía programado comenzar a presionar públicamente a favor de una legislación para obligar a las empresas más grandes de entretenimiento y streaming --incluidas Netflix, Disney, Amazon Prime Video y Skydance-- a destinar la mitad de sus presupuestos de contenido original a programas y películas de productores independientes en Estados Unidos.

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Los partidarios del grupo creen que si las plataformas de streaming más grandes compran una parte considerable de la programación fuera de sus propias empresas, se reactivará el mercado televisivo, aumentará el volumen de programas de televisión producidos, se ampliarán las oportunidades de trabajo y se desatará un renacimiento creativo. De aprobarse, la legislación también podría generar mayores ganancias para los principales productores que crean programas de éxito.

La organización está compuesta por algunos de los actores más importantes de Hollywood, incluida una inusual coalición de agencias de talento rivales como Creative Artists Agency (CAA), William Morris Endeavor (WME) y United Talent Agency. El grupo también incluye a decenas de productores, entre ellos Jason Blum, Mark Burnett, Peter Chernin, Ron Howard y Brian Grazer.

"Hay menos personas decidiendo qué se produce y qué vemos todos, qué ve el consumidor", dijo Bryan Lourd, director ejecutivo de CAA. "Este cambio que proponemos fomentaría un entorno en el que se podrían financiar más cosas y, por lo tanto, habría más narradores, más empleos creados. La distribución no es el problema del futuro. Quién financia el contenido es el problema".

O como dijo Grazer, un productor detrás de Apolo 13, Sacrificios de familia y Juego de viernes por la noche: "No queremos que el negocio de los medios muera".

Lograr que una legislación bipartidista sea aprobada en el Congreso no es, por supuesto, una tarea fácil. Muchas de estas empresas de entretenimiento y streaming tienen grandes operaciones de cabildeo en Washington y es probable que luchen contra cualquier proyecto de ley. Las empresas argumentarán que ya compran bastantes series y películas de estudios externos.

En los últimos meses, Hollywood ha recurrido al Congreso y al presidente Donald Trump para ayudar a estabilizar la industria del entretenimiento. En septiembre, se presentó un proyecto de ley que ofrecería créditos fiscales federales para fomentar el regreso de la producción a Estados Unidos. Los esfuerzos de la alianza son diferentes de esa iniciativa de exenciones fiscales, "pero ambos son necesarios para arreglar lo que está mal", dijo Lourd.

Desde que estalló la burbuja de la era de auge de las series de televisión conocida como Peak TV, las investigaciones indican que el número de dramas, comedias y series limitadas ha disminuido aproximadamente un 40 por ciento en comparación con hace cuatro años.

Los esfuerzos de la alianza comenzaron hace meses y fueron liderados por Chris Silbermann, uno de los directivos de CAA, cuyos clientes incluyen a Shonda Rhimes (Anatomía según Grey, Bridgerton) y Vince Gilligan (Breaking Bad).

"El objetivo aquí es lograr que ese ecosistema vuelva a prosperar", dijo Silbermann.

Dan Limerick, el director de operaciones de WME, dijo: "No hacer nada no es una opción".

Aquí es donde entran las reglas Fin-Syn. En la década de 1960, los reguladores comenzaron a mirar con escepticismo el panorama televisivo y estaban preocupados por la concentración de poder entre las tres grandes cadenas. (Fox comenzó en 1986).

Las reglas Fin-Syn entraron en vigor a principios de la década de 1970 y prohibían en gran medida que las cadenas adquirieran participaciones de propiedad en las series de producción independiente que emitían en horario estelar. Pronto, todo un ecosistema de productores y estudios independientes comenzó a prosperar, incluidos MTM Enterprises (La chica de la tele, St. Elsewhere), Tandem Productions (All in the Family, Good Times), Lorimar (Dallas, Knots Landing), Carsey-Werner (El show de Bill Cosby, Roseanne) y Castle Rock (Seinfeld).

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por su sigla en inglés) derogó las reglas en la década de 1990 porque, en teoría, el ascenso de los canales de cable estaba proporcionando más que suficiente competencia para las cadenas.

Si avanzamos hasta el día de hoy, la industria se enfrenta a un panorama de entretenimiento dominado por un puñado de empresas de medios y tecnología, y gran parte de lo que programan es de su propiedad o se niegan a dejar que salga de sus plataformas durante muchos años, dijeron los miembros de la alianza.

"Las plataformas de streaming recaudan las tarifas de suscripción y la publicidad, y son dueñas de los programas", dijo Burnett, el productor detrás de programas de telerrealidad como Survivor y El aprendiz. "¿No es razonable que regrese alguna versión de las reglas Fin-Syn en la que los creadores de los programas tengan más propiedad sobre esos programas?".

Además de obligar a las empresas a dedicar la mitad de sus presupuestos a contenido de estudios o productores independientes estadounidenses, la alianza quiere que los derechos de licencia y redifusión de un programa de televisión o una película regresen a la productora o al estudio externo después de unos años. Esto le daría a un productor la oportunidad de vender la película o las temporadas anteriores de un programa en otro lugar, y podría proporcionar una buena ganancia.

La FCC solía supervisar las reglas Fin-Syn, pero dado que la agencia tiene poco control regulatorio sobre las plataformas de streaming, la alianza está buscando una legislación. Los miembros han estado en contacto con los patrocinadores del proyecto de ley de crédito fiscal federal y esperan lograr que se presente un proyecto de ley el próximo año.

Blum, que dirige Blumhouse (¡Huye! y La purga), un estudio visto durante mucho tiempo como un símbolo de éxito entre los productores independientes, dijo que "no deberíamos ser como una cosa única: debería haber cien Blumhouses".

"Realmente creo que asfixiar o llevar a la quiebra a las empresas independientes es en última instancia malo para todos", continuó. "Es malo para el consumidor. También es muy malo para las plataformas. Es muy difícil obtener ¡Huye! sin una productora independiente. Es imposible obtener Obsesión sin una productora independiente".

Muchos productores señalaron el hecho de que otros países, incluidos el Reino Unido, Alemania y Francia, tienen reglas similares.

Howard, que dirige Imagine Entertainment (Una mente brillante, Sacrificios de familia) con Grazer y Justin Wilkes, dijo que las reglas Fin-Syn habían sido fundamentales para él al comenzar en la producción. También dijo que se había estado "muriendo de ganas de que regresaran las reglas Fin-Syn" durante más de dos décadas.

"Los creativos no están en su mejor momento cuando miran por encima del hombro preguntándose si a los jefes les va a gustar", dijo Howard. "Están en su mejor momento cuando están incentivados, tienen cierta autonomía y una razón para luchar por las ideas en las que creen. El mercado luego toma una determinación, y esa competencia creativa conduce a un crecimiento real".

John Koblin cubre la industria de la televisión para el Times.

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