
La aparición del Fantasy Bra, que no había sucedido desde 2018, fue la pieza final de una vuelta a la esencia de la marca, tras pausas y cambios causados por distintas controversias.
La gran revelación del desfile de Victoria's Secret de 2026 llegó hacia las tres cuartas partes del espectáculo.
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Pasó después de que Bella Hadid saliera a la pasarela en tacones de aguja, con un sostén adornado con joyas y bragas a juego, y alas que evocaban un jardín puntillista, como una especie de espejismo de boudoir inspirado en Seurat. Después de que Megan Moroney, con alas de marabú rosa pastel, cantara durante una sección que presentaba a supermodelos como hadas de las flores sexys, y de que Tate McRae se contorsionara con un corsé carmesí y medias a juego en medio de un mar de mujeres en lencería carmesí que se contorsionaban de forma similar.
Ocurrió después de la sección "Pink", en la que las integrantes de Katseye aparecieron como colegialas traviesas y Trinity Rodman con minishorts de lentejuelas y un sostén push-up. (Además, por extraño que parezca, un montón de bolsos de cachorritos y dijes de cachorritos, porque, al parecer, ya no estereotipamos a las mujeres jóvenes como gatitas sexuales, ahora las estereotipamos como ¿cachorritas sexuales? ¡Progreso!).
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Y la revelación llegó con mucha contraluz dramática para generar expectación. Luego, por fin: ¡tarán!
El Fantasy Bra: la creación de 50 millones de dólares de Jacob Arabo de Jacob & Co., que incluye un diamante amarillo intenso de 75,54 quilates entre 4410 diamantes blancos, fue modelado por Kylie Jenner, quien llevaba su propio par de alas tipo unicornio y una minúscula minifalda translúcida, por pudor. O al menos, para insinuarlo.
Fue la primera vez que se veía un Fantasy Bra, que alguna vez fue la pieza central del desfile, en una pasarela de Victoria's Secret desde 2018.
Como tal, se trató de la variable final en el regreso de Victoria's Secret a su esencia, que ha ido tomando forma en los últimos dos años. Primero, la marca trajo de vuelta la pasarela, que fue cancelada en 2019 cuando se expusieron los vínculos entre Les Wexner, entonces dueño de la empresa, y Jeffrey Epstein, y luego retomada en 2024. Luego trajo de vuelta a sus Ángeles, que fueron retirados en 2021 a favor de un colectivo enfocado en las mujeres, y luego los sacaron del retiro hace dos años. Incluso trajo de vuelta a Gisele Bündchen, el ángel más famoso de todos, quien hizo un video a modo de cameo reclinada lánguidamente en su sofá con diminutas prendas de encaje antes del desfile de este año. (Hubo rumores de que iba a caminar por la pasarela, pero al parecer una fractura en el pie ocurrida justo antes le puso fin a eso). Y trajo de regreso el desfile a Los Ángeles por primera vez en casi 20 años.
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Pero al traer de vuelta el Fantasy Bra, los líderes de la marca no solo estaban revelando una pieza de alta costura íntima nueva y extravagante. Estaban revelando hasta qué punto hemos retrocedido a las definiciones de lo sexy anteriores al movimiento #MeToo y lo poco que ha cambiado en realidad, a pesar de todo el examen de conciencia y las crisis existenciales de principios de la década de 2020 sobre cómo una marca que exhibía a las mujeres como muñecas de ensueño para el dormitorio pudo haber contribuido a una cultura de acoso y abuso sexual. En medio de todos los gritos y silbidos hacia Jenner, incluso por parte de su novio, Timothée Chalamet, y de su madre, Kris Jenner, ambos sentados en primera fila, esa idea en vías de desaparición puede haber sido lo más transparente entre todos esos atuendos.
Es casi como si los últimos siete años no hubieran ocurrido.
Después de todo, puede que VS posicione el desfile como una expresión de autoconfianza y alegría. Puede que la directora ejecutiva, Hillary Super, y Adam Selman, el director creativo, hablen de darles a las mujeres la autoposesión de sus cuerpos, y puede que haya una variedad de esos cuerpos en exhibición, a los que Nicole Kidman aplaudía desde la primera fila. Pero es imposible escapar de la realidad de que el desfile de VS está perpetrando una tradición de lo sexy muy específica de las chicas al estilo pin-up y Playboy.
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¡Una que se trata solo de las piernas! ¡Y de los pechos! ¡Y del trasero! Oculta la promesa de la transgresión tras los atavíos de un querubín, para luego exhibirla a la vista de todos.
Según Selman, todo esto está al servicio de lo que quiere la clienta de VS. VS decidió traer de vuelta el Fantasy Bra porque los fanáticos lo pedían, dijo. Bautizó el desfile de este año, que también incluyó una actuación de Megan Thee Stallion, como "Fandemonium". Y claramente está funcionando: el precio de las acciones de la empresa se ha disparado este año.
Así que tal vez todo el look de chica en bustier y bragas sea el sueño de la mayoría de las mujeres, como claramente lo era de la mayoría de los hombres. Al regresar a estos viejos estereotipos de género, VS está volviendo a una época en la que lo "sexy" era definido por la mirada masculina y para complacerla. Puede que la empresa haya cambiado su clave bursátil a VSXY en lugar de VSCO en junio para reflejar su nueva misión, pero no hay nada particularmente nuevo en esta idea.
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O tal vez de lo que se trata esto es de una nostalgia por una época en la que podíamos fingir que esta forma de presentar a las mujeres era solo una diversión alegre y no contribuía directamente a una cultura que propiciaba su cosificación y despersonalización, a pesar de que sabemos que esa época es tan solo una fantasía, tanto como el Fantasy Bra. Ver el desfile de VS después de la conversación nacional que provocó la crisis en Cornell es un poco como entrar en la dimensión desconocida. Aunque sí encaja con otra conversación nacional, una en la que los hombres son hombres y las mujeres son mujeres y te das cuenta por cómo se visten.
Pero el punto es el siguiente: puede que Victoria's Secret fabrique ropa interior, pero sigue siendo ropa. Sigue siendo una marca de moda. Y la moda está en su mejor momento cuando le da a las personas eso que no sabían que querían: aquello que les ofrece una manera nueva y poderosa de ser sí mismas en el mundo.
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¿No sería increíble si, en lugar de simplemente revivir el pasado y recurrir a clichés sexys, Selman y compañía lograran idear una nueva manera de comunicar la autonomía física y de liberar el cuerpo? ¿Si lo que todos vieran en la pasarela de VS no fuera lo que esperaban, sino una idea completamente nueva sobre la lencería?
Tal vez esa sea la verdadera fantasía. Si lograran llevarlo a cabo, esta forma de moda en particular realmente podría alzar el vuelo.
Vanessa Friedman ha sido la directora de moda y la crítica jefe de moda del Times desde 2014.
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