¿Qué tan popular es la IA entre los votantes? No mucho, según una nueva encuesta

Ningún partido de EEUU logró posicionarse como el mejor preparado para abordar la inteligencia artificial, aunque republicanos y demócratas coinciden en su rechazo a los centros de datos

Estructura de acero de centros de datos en construcción durante un recorrido por las instalaciones de OpenAI en Abilene, Texas, Estados Unidos, el 23 de septiembre de 2025; el proyecto contempla ocho edificios en total (REUTERS/Shelby Tauber/archivo)
Estructura de acero de centros de datos en construcción durante un recorrido por las instalaciones de OpenAI en Abilene, Texas, Estados Unidos, el 23 de septiembre de 2025; el proyecto contempla ocho edificios en total (REUTERS/Shelby Tauber/archivo)
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El intenso debate sobre la inteligencia artificial ofrece tanto oportunidades como riesgos para ambos partidos: los votantes se muestran escépticos frente a la tecnología, pero están divididos sobre cuál de los dos está mejor preparado para abordarla, según una nueva encuesta de The New York Times y la Universidad de Siena.

A menos de dos meses de las elecciones de medio término, ningún partido logró hacerse con una ventaja clara en el tema. El 42% de los votantes dijo confiar más en los republicanos, mientras que el 40% se inclinó por los demócratas. En todos los demás temas evaluados —incluidos inmigración, economía y guerras en el exterior— los votantes le dieron ventaja a los demócratas.

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El rechazo unánime a los centros de datos

La encuesta explica por qué los candidatos de ambos partidos se volcaron rápidamente en contra de los centros de datos. El 61% de los votantes dijo oponerse a la construcción de estos enormes complejos informáticos que alimentan la IA, entre ellos el 75% de los demócratas y el 47% de los republicanos.

Los votantes más jóvenes se mostraron mucho más propensos a rechazar la construcción de centros de datos: casi el 80% de los menores de 30 años se opuso. Esa oposición disminuyó de manera constante con la edad: entre los mayores de 65 años, una ajustada mayoría del 53% se manifestó en contra.

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La encuesta ofreció una nueva señal de que la IA no polariza a los votantes de la misma manera que otros temas. Ningún partido logró articular una visión unificada sobre cómo —o si— regular la inteligencia artificial a nivel federal.

Una encuesta realizada en medio de advertencias sobre los riesgos de la IA

FOTO DE ARCHIVO: Dario Amodei, CEO de Anthropic, se dirige a los asistentes en la Cumbre de Impacto de la IA, en Nueva Delhi, India. 19 de febrero de 2026. REUTERS/Bhawika Chhabra
FOTO DE ARCHIVO: Dario Amodei, CEO de Anthropic, se dirige a los asistentes en la Cumbre de Impacto de la IA, en Nueva Delhi, India. 19 de febrero de 2026. REUTERS/Bhawika Chhabra

El sondeo se realizó entre el 8 y el 13 de septiembre, mientras investigadores de IA emitían advertencias sobre una posible amenaza existencial que plantea la tecnología, y en momentos en que ejecutivos de la industria pedían desacelerar su desarrollo. Uno de los máximos referentes del sector, Dario Amodei, de Anthropic, dijo que le preocupaba que la IA pudiera colapsar internet en un plazo de 12 meses. La encuesta, de todos modos, no indagó sobre la opinión de los votantes respecto a la seguridad de la IA.

Por ahora, la inteligencia artificial no parece ser una prioridad central para los votantes: menos del 1% dijo que la IA o los centros de datos serían el tema más importante a la hora de definir su voto en noviembre, muy por detrás de la economía, que lideró ampliamente las prioridades.

Sin embargo, los centros de datos —que elevan los precios de la electricidad— se convirtieron en un temprano punto de conflicto dentro del debate sobre la IA, y demócratas y republicanos ya se han unido para frenarlos en decenas de estados y municipios.

Preocupación ambiental, pero también desconfianza generalizada

Entre quienes se oponen a los centros de datos, la mayoría —56%— dijo respaldar límites a su construcción antes que una prohibición total. Para los votantes opuestos a estos complejos, las preocupaciones vinculadas al cambio climático fueron el motivo más citado, señalado por casi un tercio de este grupo. Pero las razones variaron según el partido: los demócratas mencionaron preocupaciones ambientales casi el doble de veces que los republicanos, mientras que estos últimos se mostraron más propensos a decir que, en general, desconfían de la IA.

Casi uno de cada cinco votantes que se opone a los centros de datos (18%) mencionó una desconfianza general hacia la inteligencia artificial, sin dar una razón específica. Al pedirles que describieran sus preocupaciones con sus propias palabras, un encuestado mencionó la película de 1984 “Terminator”, mientras que otro simplemente dijo que le resultaba “aterrador”.

Poca acción federal, pero un debate que crece en el Congreso

El senador Bernie Sanders (independiente por Vermont) habla en la primera Asamblea Pro-Humana para discutir la legislación sobre inteligencia artificial en Estados Unidos, en Washington D.C., el 15 de septiembre de 2026 (REUTERS/Anna Rose Layden)
El senador Bernie Sanders (independiente por Vermont) habla en la primera Asamblea Pro-Humana para discutir la legislación sobre inteligencia artificial en Estados Unidos, en Washington D.C., el 15 de septiembre de 2026 (REUTERS/Anna Rose Layden)

Hasta ahora, hubo escasa acción a nivel federal para regular la inteligencia artificial. La encuesta se completó el domingo, un día antes de que el presidente Donald Trump respondiera a la creciente ansiedad por la IA con una contundente declaración en contra de cualquier tipo de regulación. Trump argumentó que las normativas frenarían la capacidad de Estados Unidos para vencer a China en la carrera por desarrollar inteligencia artificial, y que el único “control” que necesita el país es un presidente con “alto coeficiente intelectual”. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, republicano por Luisiana, también se pronunció en contra de la regulación en los últimos días.

Sin embargo, algunos demócratas destacados, especialmente los más progresistas, hicieron llamados urgentes a la acción del Congreso. El senador Bernie Sanders, independiente progresista de Vermont, ha sido el legislador que con más fuerza advirtió sobre la amenaza de la IA en el Capitolio. Pidió una prohibición de la IA superinteligente y una pausa en el desarrollo de la tecnología, citando afirmaciones de algunos investigadores de seguridad en IA que aseguran que existe más de un 10% de probabilidad de que la tecnología acabe con la humanidad en la próxima década.

La representante Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, otra referente progresista, respalda las medidas propuestas por Sanders, según su vocero. Muchos legisladores demócratas no las han adoptado, pero Sanders encontró aliados inesperados: se sumará el martes a Stephen K. Bannon, el conductor de pódcast y aliado histórico de Trump, junto a un grupo de legisladores de ambos partidos, en una conferencia sobre regulación de la IA.

Algunos republicanos también expresaron preocupación. En Michigan, el candidato republicano al Senado, el exrepresentante Mike Rogers, aliado de Trump, pidió una ofensiva regulatoria contra la IA, al igual que el candidato demócrata al Senado, el doctor Abdul El-Sayed, quien pidió una “pausa total” en el desarrollo de la tecnología.

Rogers, en desacuerdo con Trump en este punto, escribió el fin de semana en redes sociales que “el momento de frenar una crisis fue ayer” y que el gobierno necesita “barreras de protección para resguardarnos de los rápidos avances que hemos visto”. Dijo que la regulación de la IA sería una de sus prioridades si llega al Senado.

Aunque la inteligencia artificial sigue siendo, según la encuesta, una prioridad relativamente baja para los votantes, algunos estrategas de ambos partidos sostienen que se convertirá en un tema de mayor peso —y quizás en el eje central de la elección presidencial de 2028— a medida que avance el desarrollo de la tecnología.

Copyright 2026 - The New York Times

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