EE. UU. quiere el petróleo de estos 17 campos en Venezuela

Reportajes Especiales - Business

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Una empresa petrolera privada llegó a un acuerdo con el gobierno de Trump para desarrollar 17 áreas en Venezuela, un esfuerzo que los expertos dicen que tomará años y millardos de dólares.

El nuevo socio del gobierno de Donald Trump en Venezuela tiene la posibilidad de expandir ampliamente su alcance en las cuencas petroleras más importantes del país como parte de un acuerdo poco ortodoxo que se anunció la semana pasada.

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Sin embargo, aumentar la producción de esas áreas de manera significativa resultará costoso y requerirá mucho tiempo para North American Blue Energy Partners, el segundo productor privado de petróleo más grande de Venezuela y el socio del gobierno estadounidense.

Aproximadamente la mitad de las 17 áreas de producción contempladas en el acuerdo se encuentran en el lago de Maracaibo, según una lista del proyecto obtenida y corroborada de manera independiente por The New York Times. El lago es desde hace mucho tiempo una zona productora de petróleo situada en el extremo noroeste del país y que ha caído en el abandono.

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La otra mitad está esparcida a lo largo de una cuna rica en petróleo llamada la faja del Orinoco, formada en gran parte por una sabana que se extiende por el centro y noreste de Venezuela. La mayor parte de las reservas de petróleo del país están debajo de ese territorio, pero ese crudo tiene la consistencia del asfalto. Transformarlo en un líquido que pueda transportarse por tuberías es costoso.

Muchas de las áreas en el Orinoco puestas a disposición de North American Blue Energy en virtud del acuerdo también están en gran medida sin desarrollar, por lo que, además de perforar nuevos pozos, es muy probable que la empresa tenga que invertir en infraestructura como oleoductos e instalaciones de procesamiento.

"Es una cantidad enorme de dinero la que se necesita, y luego también necesitas a la gente: no es solo el acero, las tuberías y la ingeniería", dijo Bob Fryklund, un vicepresidente de S&P Global Energy, una firma de investigación.

El gobierno de Trump, su socio y las autoridades venezolanas han divulgado pocos detalles sobre este acuerdo altamente inusual en el que el gobierno estadounidense ejerce un control desmesurado sobre el petróleo en otro país.

Han dicho que las 17 áreas contienen 65 millardos de barriles de petróleo recuperable, pero no publicaron una lista de las áreas ni de sus ubicaciones, lo que hace imposible verificar dichas afirmaciones. En todo caso, las estimaciones de las reservas de Venezuela son ampliamente consideradas como demasiado optimistas.

North American Blue Energy, liderada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, ya opera en tres de las 17 áreas y extrae alrededor de 200.000 barriles de petróleo al día.

La empresa tiene como objetivo aumentar esa cifra a un millón de barriles al día en los próximos cinco años, según ha reportado el Times. Delcy Rodríguez, la presidenta interina de Venezuela, recientemente fijó una meta aún mayor para las áreas contempladas en el acuerdo: más de 1,5 millones de barriles al día.

En comparación, el gigante petrolero estadounidense Chevron, que tiene más experiencia en Venezuela, delineó un ritmo de desarrollo mucho más lento en otro acuerdo anunciado el miércoles. La empresa planea aumentar su producción en aproximadamente 320.000 barriles al día durante cinco años, con un costo de siete millardos de dólares.

La empresa de Betancourt está "poniendo la meta, el estándar, muy alto", dijo Adrian Lara, un analista de la firma de investigación Wood Mackenzie. "El ritmo para lograrla es probablemente muy desafiante".

Toda Venezuela actualmente produce un poco más de un millón de barriles al día.

North American Blue Energy dijo que el acuerdo con el gobierno de Trump fue "un factor" de por qué la empresa fue "elegida para estos campos".

Sara Chouraqui, la abogada general de la empresa, dijo en un comunicado que la compañía contaba con una "trayectoria comprobada" y tenía operaciones cerca de algunas de las 17 áreas, lo que le permitiría avanzar rápidamente.

El gobierno de Trump ha presentado su acuerdo con Betancourt como una extensión de la influencia estadounidense en un país donde empresas chinas y rusas alguna vez ejercieron un control considerable.

Sin embargo, rastrear el historial de los campos petroleros de Venezuela y de las empresas involucradas en ellos a lo largo del tiempo puede ser un desafío. El país no ha hecho públicos registros actualizados, y Venezuela redefinió recientemente algunas áreas de producción, dicen los analistas.

Un documento revisado por el Times mostró que China Concord Petroleum participaba en al menos dos de las 17 áreas en 2024. Una empresa con ese nombre fue sometida a sanciones estadounidenses en 2019 por su presunta participación en el transporte de petróleo iraní.

China Concord Petroleum, que no pudo ser contactada para hacer comentarios, tiene su sede en Hong Kong, según WireScreen, una empresa que provee información sobre compañías chinas.

Al consultarlo sobre las inversiones chinas en Venezuela, un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo que "los derechos e intereses legítimos de China en Venezuela deben garantizarse".

Un representante del gobierno venezolano no respondió a una solicitud de comentarios.

Un desafío importante para las empresas petroleras será una red eléctrica deteriorada. Años de mala gestión y corrupción significan que los cortes de energía son comunes. Franco Sampieri, quien dirige la cámara petrolera en el estado Zulia, cuya capital es Maracaibo, dijo que la ciudad experimentaba regularmente apagones que duran horas.

Los operadores tendrán que encontrar energía confiable para las bombas y otros equipos.

El lago de Maracaibo, que colinda con la segunda ciudad más grande del país, alguna vez fue la joya de la corona del auge petrolero de Venezuela. Pero después de años de abandono, está lleno de plataformas petroleras oxidadas y tuberías rotas. Las aves que aterrizan en el lago a menudo se cubren de tanto petróleo que tienen dificultades para volver a despegar. Muchos trabajadores petroleros han emigrado, mientras que a los que se quedan les resulta difícil ganarse la vida.

Murphy Zhao, Genevieve Glatsky, Edward Wong, Aaron Krolik y Daniel Wood colaboraron con reportería.

Rebecca F. Elliott cubre el sector energético para el Times.

Julie Turkewitz es jefa del buró de los Andes, radicada en Bogotá, Colombia, y cubre Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Perú.

Leanne Abraham es editora de gráficos en el Times y se especializa en cartografía y visualización de datos.

Murphy Zhao, Genevieve Glatsky, Edward Wong, Aaron Krolik y Daniel Wood colaboraron con reportería.

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