
La película rescata a la perfección el tono de los "Looney Tunes" para contar una nueva historia.
Casi nos quedamos sin ver Coyote vs. Acme, lo que habría sido una especie de tragedia. En 2023, Warner Bros., el estudio que ha sido dueño del encantadoramente desquiciado universo de los Looney Tunes durante casi un siglo, retiró sin más la película de su calendario de estrenos. Se desató un revuelo, tanto en internet como en otros ámbitos, y al final Ketchup Entertainment la adquirió para su distribución.
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Menos mal: esta cinta es definitivamente desquiciada y encantadora.
La película le lanza un par de indirectas a su antiguo estudio, cuyo nombre continúa ahí. Los títulos al comienzo de la película anuncian que Warner Animation Group es "una subsidiaria de Acme Corporation". La Acme Corporation, como sin duda sabes, es el conglomerado misterioso, falso, pero extrañamente verosímil, que fabrica diversos productos en el universo de estos dibujos animados, en particular los innumerables artículos (patines con cohetes, explosivos que fallan, un palo saltarín a reacción) que le han causado graves daños físicos a Wile E. Coyote en una persecución del Correcaminos digna de Sísifo desde la primera vez que aparecieron juntos en 1949. Esta no es una empresa que fabrique cosas que funcionen bien, ni una que lo admita con facilidad.
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De hecho, de eso se trata la película. Basada en la ahora clásica columna de 1990 en Shouts & Murmurs de Ian Frazier, y plasmada (maravillosamente) en un estilo de animación híbrida, la historia trata sobre la decisión del coyote de demandar a la Acme Corporation. Él contrata a un abogado cualquiera, del tipo que sale en un comercial de televisión a altas horas de la noche, llamado Kevin Avery (el para nada animado Will Forte). Él es socio de Avery, Jones and Maltese en Albuquerque. (El bufete de abogados lleva los nombres de Tex Avery, Chuck Jones y Michael Maltese, tres de los hombres que crearon a los Looney Tunes).
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A Avery le va tan mal que no le ve sentido a aceptar el caso, y en lugar de eso desea llegar a un acuerdo. Pero su entusiasta y sobresaliente pasante Paige (Lana Condor), que también es su sobrina, lo convence de asumir la pelea. Su oponente: Buddy Crane (John Cena), el abogado de Acme con abundantes recursos, quien, da la casualidad, también fue rival de Avery cuando estaban en la facultad de derecho, y a quien el ejecutivo de Acme, el Gallo Claudio, le ha advertido que no revele ningún secreto de la empresa en el juicio. Eso podría resultar ser un desafío.
Esta es una película tremendamente disparatada, llena de apariciones de la pandilla de los Looney Tunes --Piolín, Bugs, la Abuelita, Elmer Gruñón y el mismísimo Pato Lucas, entre otros-- y, por supuesto, es muy absurda, pero de la manera en que lo son todos los Looney Tunes. (La mayoría de los personajes animados cuentan con la voz de Eric Bauza). Hay una corriente paranoica más oscura subyacente, nacida de su época de fundación y de las astutas pullas de sus creadores al entorno estadounidense de la posguerra. Explicar demasiado sería arruinarte la diversión, pero aquí la desconfianza hacia todo, propia de los dibujos animados originales de la época de la Guerra Fría --las corporaciones, el gobierno, las demás personas--, está entretejida en toda la historia, mezclada con el humor alocado y ligeramente sádico que caracteriza al universo de los Looney Tunes.
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Dirigida por Dave Green, el guion de la película tiene un pedigrí muy divertido: está escrito por Samy Burch (de Secretos de un escándalo y Late Fame) a partir de una historia de Burch, Jeremy Slater y el actual dios del universo DC, James Gunn. Rápidamente te das cuenta de que esta película surge de las mentes de personas obsesionadas con los Looney Tunes; cualquier filme como este corre el riesgo de tambalearse y pasar del homenaje a la complacencia, pero este nunca se vuelve demasiado indulgente, lo cual es perfecto para estos personajes. Han encontrado una nueva historia que contar, una plagada de denuncias de irregularidades, conspiraciones y malas prácticas corporativas, que expande su mitología con cariño sin intentar hacerla demasiado contemporánea.
Lo que entienden, en cierto sentido, es simplemente lo que hace que los Looney Tunes sean atractivos en general, y la saga del Coyote y el Correcaminos en particular. Esos dos han estado en esto durante tanto tiempo que es fácil ignorar lo que los hace geniales: la simplicidad de su enfrentamiento, capaz de reinventarse sin fin. Es básicamente comedia muda, salvo por el "beep beep" del Correcaminos. El Correcaminos tiene los ojos muy abiertos, es vivaz y veloz; el Coyote solo quiere atraparlo y seguirá intentándolo, sin importar cuántas veces haya fallado.
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El mito de Sísifo se invoca repetidamente a lo largo de Coyote vs. Acme, por razones obvias: cada dispositivo de Acme que explota es otro empujón a la piedra cuesta arriba. Pero tienes que pensar en la noción del mito que tiene el filósofo y novelista Albert Camus: él propone que Sísifo es un héroe porque es dueño de su destino, y extrae significado de su falta de sentido. La razón de ser del Coyote es perseguir a este Correcaminos y ser aplastado o volar por los aires. Él no sería nadie sin esa tarea.
Coyote vs. Acme toma esa idea y la vuelve a aplicar con delicadeza, esta vez a la lucha del hombre común contra la corporación impersonal e irresponsable (una que, para colmo, está confabulada con el gobierno). Es inteligente y también resuena de manera accidental, en especial porque esta misma película se siente como alguien débil que de alguna manera prevaleció. Al final de los créditos, los cineastas insertan otro mensaje, agradeciendo a "todos los que publicaron, compartieron, sostuvieron carteles y alzaron la voz cuando importaba. Esta película llegó a la pantalla grande gracias a ustedes". Es imposible que Coyote vs. Acme se trate de manera intencional sobre el alboroto de su propio estreno, pero eso solo demuestra que esta historia se repite, una y otra vez.
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Coyote vs. AcmeClasificación PG. Duración: 1 hora 41 minutos. En cines.
Alissa Wilkinson es crítica de cine del Times. Ha estado escribiendo sobre películas desde 2005.
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