
Hallmark Channel cumple 25 años con películas donde el amor siempre triunfa
"Creo que fui la primera persona en morir en Hallmark", dijo Andie MacDowell. Estaba de pie justo al lado de la alfombra roja, con una blusa con cuello de moño, en el centro cultural 92nd Street Y, adonde había acudido una tarde a principios de agosto para celebrar el cumpleaños 25 de Hallmark Channel. Cuando MacDowell no está haciendo películas de estudio, la puedes encontrar en la cadena, donde ha interpretado a una fotógrafa de moda, una jueza, una tía chaperona de la Era Progresista y una matriarca moderna que cae en un estanque para viajar en el tiempo. Le pregunté a MacDowell cuál era la parte menos realista de una película de Hallmark.
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"A veces, la vida es muy difícil", dijo. "Creo que el público no quiere ver eso".
Su inusual muerte en Hallmark Channel ocurrió en The Beach House, una película original de 2018. MacDowell interpretó a una mujer diagnosticada con cáncer terminal que dedica su último verano a fortalecer los lazos familiares y a la conservación de las tortugas. "Lo hicimos de manera muy sutil", dijo sobre el final de su personaje. "Las personas que acuden a Hallmark de verdad quieren un descanso".
Hallmark Channel nació en el verano de 2001, después de que una serie de adquisiciones corporativas y renovaciones de marca transformaran un antiguo canal cristiano en un hogar para el entretenimiento familiar laico. Ahora su oferta televisiva parece tan omnipresente como las tarjetas de felicitación de su empresa matriz. En una película de Hallmark, el amor triunfa, la mamá vive y es Navidad durante todo el año. Las películas evocan un pasado idealizado y a menudo están protagonizadas por personalidades conocidas de comedias de situación y comedias románticas clásicas, pero a estas alturas la programación del canal se ha convertido en su propia tradición nostálgica.
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El martes por la noche, MacDowell se unió a estrellas, ejecutivos y seguidores de Hallmark en el 92NY para celebrar lo que la cadena calificó como "un cuarto de siglo de televisión reconfortante". Algunos fanáticos lucían camisetas personalizadas de Hallmark o lentes de sol rojos en forma de corazón, una referencia a unos que la estrella de Hallmark Tyler Hynes usa en I'll Be Seeing You, una producción original del canal. Los "hynies", como se autodenominan sus seguidores, pueden encargar por adelantado un adorno de plástico en tercera dimensión de Hallmark moldeado con la forma de la cabeza de Hynes, con un bastón de caramelo a rayas detrás de su oreja izquierda.
Hallmark sabe que sus fanáticos quieren vivir en su universo dulce y cursi --y ahora pueden hacerlo, con la experiencia inmersiva de Navidad Hallmark, el crucero tropical Hallmark navideño y el programa de telerrealidad que conmemora los encuentros entre las estrellas y los fanáticos en el crucero, Christmas at Sea.
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De alguna manera, Hallmark se anticipó a nuestro caótico momento mediático, en el que la transmisión en directo ha borrado el estigma de la "película hecha para la televisión", las redes sociales muestran nuestras vidas a través de filtros difusos y la cultura está dominada por la tendencia de que todo sea tradicional. En el mundo que Hallmark ha creado, la pantalla es más un objeto de consuelo que una opción de entretenimiento, uno que anestesia al espectador contra el estrés de la vida moderna.
Cuando la vida es difícil, Hallmark es fácil. MacDowell me contó que, mientras viajaba a Nueva York para la fiesta, una compañera de viaje le agradeció por aparecer en Hallmark Channel, "y sé a qué se refiere", dijo. Las personas heridas ven Hallmark. Lo ven desde nidos vacíos y junto a las camas de los hospitales. Cuando sintonizan una película navideña de Hallmark en julio, "están pasando por los momentos más difíciles de sus vidas", dijo la actriz Erin Cahill, cuyo filme más reciente en el canal es Christmas at the Catnip Cafe, en el que interpreta a una astuta ejecutiva de mercadeo que hereda el café de gatos de su difunta tía abuela. "Solo quieren algo que los ayude a dormir por la noche".
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MacDowell estuvo lejos de ser la única figura reconocible de la comedia en el evento. En el escenario, Holly Robinson Peete (Vivir con Mr. Cooper), Lacey Chabert (Chicas pesadas) y Marilu Henner (LA Story) se juntaron con los galanes de mandíbulas varoniles y suéteres ajustados de Hallmark.
"Hay una fórmula" para los protagonistas románticos masculinos del canal, dijo la actriz Heather Hemmens, "y se llama 'el galán de Hallmark'". Es amable, generoso, atento, accesible, tierno y absurdamente apuesto, con "la capacidad de cortar leña y encender fuego si es necesario", dijo la actriz Rachel Boston. Y luego agregó: "Habilidades de supervivencia".
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Las reglas del universo de fantasía de Hallmark son tan predecibles que, cuando la cadena las altera, se convierte en un acontecimiento. La revista People cubrió la primera película navideña de Hallmark protagonizada por un personaje con autismo (Our Christmas Journey, protagonizada por Peete); la Institución Smithsonian adquirió un abrigo marinero usado en La casa navideña, la primera película de Hallmark en incluir un beso entre personas del mismo sexo.
El cliché más recurrente del canal es el de la mujer de negocios ambiciosa que abandona la gran ciudad para vivir un romance de vacaciones que le cambiará la vida con un hombre que trabaja con las manos y posee una cantidad un poco alarmante de decoración navideña. Al parecer, el público al que va dirigido este argumento típico es muy amplio. Estados Unidos es un país dividido desesperadamente entre las llamas devoradoras de la familia y el trabajo.
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Pero solo en el universo de Hallmark una heroína puede abandonar el frenesí competitivo por una aldea idealizada, una en la que nunca se ahogará en el aislamiento de la crianza de los hijos ni se preocupará por el dinero tras renunciar a su empleo corporativo para dedicarse a su pasión por las aldeas en miniatura. Mientras el espectador puede estar ocupado silenciando a los cobradores de deudas o llenando formularios de COBRA para mantener la cobertura de seguros médicos, la estrella de Hallmark está de fondo en la pantalla, cerrando su computadora portátil para rastrear un adorno navideño perdido hace mucho tiempo con un hombre misterioso de su pasado. Los ritmos conocidos de las películas despejan todo el papeleo mental del escritorio.
Las estrellas de la cadena están conscientes de que venden una versión idealizada de la vida real. Cuando le pregunté a la actriz Autumn Reeser cuál era el aspecto más absurdo de las películas de Hallmark, respondió: "Los adultos bebiendo tanto chocolate caliente". El galán de Hallmark Wes Brown dijo que los personajes "probablemente ganan muy poco dinero para financiar estos estilos de vida. Es decir, tu granja de árboles de Navidad de verdad gana un dineral". Le planteé la misma pregunta a Kim Caprio, una seguidora de Poughkeepsie, Nueva York, quien llegó al evento con un par de aretes de lentes de sol de corazón con brillantina colgando de sus lóbulos. Su respuesta fue: "El final feliz".
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Gran parte del atractivo de la cadena radica en su estrategia de reparto, en la que rostros familiares y parejas románticas regresan cada año en múltiples películas con escenarios y tramas que se diferencian muy poco entre sí. "De verdad es una familia", dijo Cahill.
Las estrellas de Hallmark se encuentran entre los actores más trabajadores de la industria del entretenimiento. Chabert me dijo que graba de ocho a 10 páginas de guion al día en un proyecto de Hallmark (una película típica de estudio graba muchas menos). Muchos de los actores también escriben, producen y dirigen para la cadena. Fuera de la pantalla, el trabajo continúa.
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Las personas de Hallmark Channel son muy amables. En las convivencias y en los cruceros, su trabajo es hacerte sentir bien. Durante el panel, el galán de Hallmark BJ Britt, quien actuó más recientemente en Tidings for the Season el año pasado (donde interpreta a un presentador de noticias local obligado a elegir entre una oportunidad profesional y un nuevo romance con una madre soltera), caminó hasta el borde del escenario para abrazar a una seguidora en la primera fila. Después de que el público se derritiera en un awww, colectivo y prolongado, se volvió a levantar y la abrazó de nuevo.
Kathy Koabel, la receptora del abrazo de 68 años, llegó al evento con una diadema de "feliz cumpleaños" en el cabello y una camiseta de Hallmark con un estampado personalizado, diseñada para hacer juego con su grupo de compañeros entusiastas de Hallmark. Era su cuarto evento de Hallmark en 10 días; habían seguido al elenco a lo largo de los espectáculos escénicos itinerantes Hallmark Stars Live en el estado de Nueva York y a una convivencia a la hora del almuerzo en una tienda Michaels en Pensilvania.
Koabel perseguía la misma sensación que ha hecho que los seguidores de la cadena la hayan sintonizado durante un cuarto de siglo. "He estado viendo Hallmark durante años", explicó. "Solo para escapar de la realidad a ratos".
Amanda Hess es colaboradora independiente del Times.
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