
Funcionarios de American Airlines, del condado de Miami-Dade, del gobierno de EE. UU. y del gobierno venezolano celebraron el paso más reciente en el restablecimiento de los lazos entre ambos países.
Cuando Erika Rolo se enteró de que Estados Unidos iba a reanudar los vuelos comerciales directos a Venezuela, empezó a consultar obsesivamente el sitio web de American Airlines.
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Durante meses, no vio nada. Entonces, hace poco más de una semana, Rolo, residente de Houston nacida en Venezuela, encontró uno: American Airlines 3599 de Miami a Caracas. Se apresuró, preocupada porque se agotara rápidamente.
"¡Tengo los boletos!", exclamó en una llamada con sus padres, quienes viven en Caracas, la capital.
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El jueves, Rolo se unió a los asistentes a la celebración en el Aeropuerto Internacional de Miami, donde la agasajaron con arepas, otras delicias fritas y galletas de marca que decían: "Nuevo servicio a Caracas", antes de embarcar en el primer vuelo comercial sin escalas entre Estados Unidos y Venezuela en casi siete años.
"Es muy emocionante", dijo, acomodándose en el asiento 16F y sosteniendo una de las banderitas venezolanas que se repartieron a los pasajeros mientras bajaban por el puente del avión.
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En una ceremonia en la que se cortó la cinta antes de que partiera el vuelo, funcionarios de American Airlines, del condado de Miami-Dade, del gobierno de Donald Trump y del gobierno venezolano celebraron el paso más reciente en el restablecimiento de los lazos entre ambos países.
Fue el último acontecimiento destacable entre dos países que hace unos meses estuvieron al borde de un conflicto armado, con la captura y detención por parte de Estados Unidos del líder de Venezuela.
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"No se han realizado vuelos comerciales directos entre nuestros países durante casi siete años", dijo en la conferencia de prensa Natalia Molano, portavoz del Departamento de Estado. "Con el liderazgo del presidente Trump, esto está cambiando hoy".
Aunque eso no mencionó, el mismo Trump fue quien, durante su primer mandato, prohibió los vuelos comerciales a Venezuela durante un enfrentamiento anterior con Nicolás Maduro, presidente del país hasta que fue capturado por las fuerzas militares estadounidenses en enero.
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Durante décadas, American Airlines y otras grandes compañías aéreas cosecharon enormes ganancias en Venezuela, beneficiándose del tipo de cambio artificialmente elevado de la moneda del país. La afinidad cultural de los venezolanos con el sur de Florida contribuyó a hacer especialmente rentable el centro de operaciones de American Airlines en Miami.
Las distorsiones creadas por los bizantinos controles monetarios de Venezuela significaban que los venezolanos con acceso a dólares estadounidenses podían comprar boletos por una fracción de su costo real. Eso creó una bonanza de viajes a destinos venezolanos populares como Disney World y el centro comercial Aventura Mall, a las afueras de Miami.
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En su punto álgido, a principios de 2014, American Airlines operaba 48 vuelos semanales desde Venezuela. Más tarde, el colapso de la economía venezolana convirtió el auge en una quiebra.
La caída de los precios del petróleo hizo que el gobierno de Maduro prohibiera que las aerolíneas extranjeras cambiaran el bolívar, la moneda nacional prácticamente sin valor que obtenían con la venta de boletos, por dólares estadounidenses. La medida atrapó en Venezuela el equivalente a casi 4000 millones de dólares que se debían a las compañías aéreas.
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Las aerolíneas recortaron drásticamente sus rutas y, en 2019, Trump prohibió los vuelos comerciales de Venezuela a Estados Unidos, alegando problemas de seguridad. El gobierno de Trump levantó esa restricción este año sin explicar si se habían resuelto los problemas de seguridad.
Este año, la cada vez más profunda alianza entre Estados Unidos y Venezuela ha hecho que varias compañías aéreas reanuden los vuelos a lo que una vez fue uno de los países más aislados del mundo. Ninguno, sin embargo, tiene tanto significado para la psique venezolana como el vuelo de American Airlines de Miami a Caracas, símbolo de una nación más próspera y orientada al consumo.
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"Estamos asistiendo a una de las expresiones más concretas, tangibles y muy públicas de reconocimiento mutuo en esta nueva fase de las relaciones bilaterales", dijo Félix Plasencia, nuevo embajador de Venezuela en Estados Unidos. "Este vuelo marca la transición del diálogo a la acción".
En el vuelo del jueves participaron principalmente funcionarios del gobierno estadounidense, empleados de American Airlines y medios de comunicación. Por ahora, American Airlines operará un vuelo diario sin escalas entre Miami y Caracas, que aumentará a dos diarios el 21 de mayo. El precio de un boleto de ida y vuelta oscila entre 1200 y 1800 dólares.
El jueves, los funcionarios de la Casa Blanca tenían previsto reunirse en Caracas con Delcy Rodríguez, dirigente en funciones de Venezuela, y el viernes, con ejecutivos de empresas petroleras, gasísticas y mineras. Se esperaba que los funcionarios anunciaran varios acuerdos para ampliar las operaciones de las empresas petroleras estadounidenses en Venezuela y allanar el camino para que las compañías mineras estadounidenses operen en el país.
Sin embargo, en medio de la pompa y circunstancia, algunos exiliados venezolanos expresaron su frustración por no poder aprovechar los nuevos vuelos porque aún temen al represivo Partido Socialista Unido de Maduro, que sigue en el poder bajo Rodríguez.
Daniella Levine Cava, alcaldesa del condado de Miami-Dade, aludió a estas preocupaciones en la conferencia de prensa y dijo que muchos miembros de la comunidad venezolana-estadounidense siguen esperando la transición del país hacia una sociedad libre y abierta.
"Lo que sueñan es el día en que puedan volar a una Venezuela libre", dijo, "una Venezuela donde se restaure la democracia, se respete la voluntad del pueblo, se fortalezcan las instituciones y las familias ya no se vean obligadas a vivir separadas".
Anatoly Kurmanaev colaboró con reportería.
Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump y su gobierno.
Anatoly Kurmanaev colaboró con reportería.
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