Una viuda francesa de 85 años fue detenida por el ICE tras una disputa de herencia

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Después de la muerte de su esposo, Marie-Thérèse Ross-Mahé enfrentó una batalla patrimonial con sus hijastros. Una jueza dijo que uno de ellos usó su posición como empleado federal para detenerla. Tras 16 días, fue liberada y regresó a Francia.

Hace unos años, Marie-Thérèse Ross-Mahé retomó el contacto con un hombre llamado Bill Ross, a quien había conocido cuando era una joven secretaria y él estaba en Francia con el ejército de Estados Unidos. Ambos, viudos y octogenarios, se enamoraron, y el año pasado ella recorrió más de 6400 kilómetros para llegar a Anniston, Alabama, y casarse con él.

Pero la historia de amor transcontinental se agrió en enero después de la muerte de Ross, y desencadenó una desagradable batalla por la herencia entre los dos hijos de Bill Ross y Marie-Thérèse Ross-Mahé, de 85 años. Este mes, agentes de migración la detuvieron en su camisón, en la casa de su difunto esposo, y una jueza de sucesiones del condado que supervisa su patrimonio dijo que uno de sus hijos era el responsable de la detención.

Ross-Mahé estuvo en un centro de detención a cientos de kilómetros de distancia, en Luisiana; sus propios tres hijos en Francia no pudieron contactarla durante su detención y temían por su salud.

El viernes, en un fallo, la jueza de sucesiones del condado de Calhoun, Shirley A. Millwood, republicana electa en 2024, instó al gobierno federal a que investigara, "especialmente a la luz de los acontecimientos nacionales en curso relacionados con la desconfianza en los funcionarios federales encargados de aplicar la ley y las numerosas investigaciones en curso sobre corrupción dentro de nuestro gobierno".

En su sentencia, nombró a un administrador independiente de la herencia de Ross y ordenó temporalmente a sus hijos que entregaran las llaves de la casa de su padre. No se ha informado previamente de la sentencia.

Millwood escribió en su fallo que creía que el hijo menor de Ross, Tony Ross, quien, ella aseguró, era policía estatal retirado de Alabama y que ahora trabajaba en un juzgado federal de Anniston, había utilizado su posición como empleado del gobierno para detener a Ross-Mahé.

El hijo declaró ante el tribunal de sucesiones que no había pedido a sus compañeros de trabajo que detuvieran a Ross-Mahé. Sin embargo, según la jueza Millwood, un día antes de la detención de Ross-Mahé, los agentes de la ley informaron a Tony Ross que la detendrían, y él recibió un mensaje de texto confirmando la detención menos de una hora después de que se produjera. Dos horas después de su detención, escribió la jueza, el otro hijo de Ross, Gary, fue a casa de su padre y cambió las cerraduras.

Millwood ordenó que se enviaran copias de su fallo al presidente del tribunal federal de Anniston, así como al jefe de alguaciles estadounidenses de la región, posiblemente para que se investigue el comportamiento de los hijos.

Los hijos de Ross, quienes rondan los 50 años, no respondieron a las solicitudes de comentarios, ni tampoco lo hizo su abogado en el caso de la herencia.

Antes de su detención, Ross-Mahé había dicho en una declaración judicial que había intentado obtener la ciudadanía estadounidense. El Departamento de Seguridad Nacional, en un comunicado sin firma, afirmó únicamente que Mahé había permanecido en el país más tiempo del permitido por su visa de 90 días, aproximadamente cuatro meses, y fue detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

Uno de los hijos de Ross-Mahé dijo que su madre conoció a Ross a finales de la década de 1950, mientras trabajaba en una base militar del oeste de Francia. Ross se casó más tarde con una de sus amigas, regresó a Estados Unidos con ella y comenzó una vida en Alabama.

Ross-Mahé también se casó y tuvo tres hijos, pero muchas décadas después, tras la muerte de los cónyuges de ambos, los amigos perdidos entablaron un romance a distancia. Ella visitó Alabama, y él visitó el área de Nantes donde ella vivía, y conoció a su familia. A los hijos les resultó un poco incómodo que su madre se hubiera vuelto a enamorar tan rápido, pero se alegraron de que encontrara una segunda juventud, afirmó su hijo, quien pidió no ser identificado por miedo a afectar al caso de su madre.

Así pues, Ross-Mahé renunció a su vida en el oeste de Francia --y a su pensión-- para vivir en Anniston, una ciudad de unos 21.000 habitantes no lejos del circuito de carreras de Talladega. La pareja se casó por lo civil en abril de 2025 y celebró una ceremonia religiosa ese verano, que sus hijos vieron por internet desde Francia.

La casa que Ross había tenido por casi 50 años se convirtió en su hogar, con su piscina en el patio trasero, su exterior de ladrillo y su césped bien cuidado. La pareja exploró parques, condujo a Florida y tenía planes de visitar también Luisiana, dijo el hijo de Ross-Mahé. Pero el 24 de enero, Ross murió inesperadamente de causas naturales a los 85 años.

Poco después comenzó la disputa sobre sus posesiones: la casa de una sola planta, valorada en unos 173.000 dólares, así como dos coches y una cuenta bancaria con unos 1500 dólares.

En Alabama, los jueces de sucesiones supervisan muchos asuntos administrativos, incluidos los testamentos, y Millwood se ocupa de la disputa sobre la herencia porque Ross no dejó ninguno.

Según las leyes sucesorias de Alabama para las personas que fallecen intestadas, Ross-Mahé tendría derecho a la mitad del patrimonio de Ross, y sus hijos se repartirían la otra mitad.

Pero Tony Ross testificó que Ross-Mahé había dicho, mientras estaba casada con su padre, que si este moría, ella no quería nada suyo, pero que necesitaría poder volar de vuelta a Francia. Después de su muerte, los hijos enviaron a Mahé una oferta de 10.000 dólares si renunciaba a su derecho a cualquier herencia.

Ross-Mahé y la jueza describieron planteamientos más agresivos.

Al día siguiente de la muerte de Ross, sus hijos acudieron a la casa y cada uno se llevó uno de sus vehículos --una camioneta y un Mercedes-Benz 2018--, según la jueza Millwood.

Los hijos de Ross negaron haber sustraído otros bienes y rebatieron que Mahé había "removido, ocultado o dispuesto" ella misma de ciertos bienes. También dijeron que ella les había dicho que no quería ciertas cosas en la casa --armas y el perro de Ross--, pero que luego había afirmado que los hijos se las habían llevado injustamente.

Ross-Mahé dijo en un escrito presentado ante el tribunal el mes pasado que el mayor de los hijos de Ross, Gary Ross, había redirigido todo el correo enviado a la casa de su padre, lo que hizo que ella perdiera una cita con funcionarios de migración. Debido a su condición de ciudadanía, dijo Ross-Mahé, no figuraba en la cuenta corriente de su marido y no tenía acceso a dinero para pagar la comida, la ropa o los servicios públicos. Su hijo dijo que habían cortado internet, los servicios públicos y el cable en la casa.

El 30 de marzo, Millwood dictó una orden que prohibía temporalmente a todos los miembros de la familia de Ross vender o ceder cualquiera de sus bienes.

Dos días después, el 1 de abril, agentes del ICE llegaron a la casa en la tranquila calle Gann Drive y detuvieron a Ross-Mahé, vestida solo con su camisón, bata y ropa interior, según el relato de un vecino presentado ante el tribunal.

Su hijo dijo que no había podido ponerse en contacto con su madre durante su detención, porque el centro de detención donde está recluida no acepta llamadas telefónicas internacionales. En lugar de ello, se había comunicado con ella a través de sus vecinos de Anniston, quienes se han unido a su causa. El consulado francés también ha estado trabajando para liberarla.

Según el hijo de Ross-Mahé, ella contó a sus vecinos que otras personas retenidas en el centro de detención han estado cuidando de ella; le ofrecían mantas por la noche y la llamaban "Molly, la Insumergible", en honor a Margaret Brown, superviviente del Titanic.

Bryant K. Oden colaboró con reportería desde Anniston, Alabama. Georgia Gee y Kirsten Noyes colaboraron con investigación.

Nicholas Bogel-Burroughs es reportero de noticias nacionales en Estados Unidos y se enfoca en la justicia penal.

Catherine Porter es reportera internacional del Times y cubre Francia. Está radicada en París.

Bryant K. Oden colaboró con reportería desde Anniston, Alabama. Georgia Gee y Kirsten Noyes colaboraron con investigación.