Rihanna asiste al evento de su marca Savage x Fenty en el astillero naval de Brooklyn, el 12 de septiembre de 2018. (Nina Westervelt/The New York Times)
Rihanna asiste al evento de su marca Savage x Fenty en el astillero naval de Brooklyn, el 12 de septiembre de 2018. (Nina Westervelt/The New York Times)

Cuando Rihanna lanzó su colección de lencería en 2018, emprendió su nueva aventura con la empresa emergente responsable de la línea de ropa deportiva de Kate Hudson, Fabletics.

Por desgracia, se han presentado reclamaciones por tácticas engañosas de facturación tanto en contra de Fabletics como de la empresa emergente TechStyle Fashion Group, y ahora la línea de Rihanna, Savage x Fenty, enfrenta críticas similares.

Muchos han elogiado a la línea por emplear en su publicidad modelos con distintos tipos de cuerpo y de varias razas. Lamentablemente, el 11 de enero la organización sin fines de lucro Truth in Advertising declaró que Savage x Fenty “embauca a los consumidores para que acepten cargos mensuales que en realidad no desean” mediante un plan de membresía difícil de rechazar. La organización señaló que había alertado a la Comisión Federal de Comercio sobre las prácticas mercantiles de la línea, que en su opinión contravienen las normas de ese organismo y la Ley de Restauración de la Confianza de los Compradores en Línea (ROSCA, por su sigla en inglés).

Cuando los consumidores compran artículos como sostenes y ropa interior del sitio web de Savage x Fenty, según Truth in Advertising, la marca registra a los consumidores en suscripciones con pagos mensuales de cincuenta dólares “sin revelar todas las disposiciones sustanciales de la oferta”. Los precios mostrados cuando un artículo se agrega al carrito de compras digitales del cliente, por ejemplo 19,50 dólares por un par de leggings, requieren una membresía. Para quienes no son miembros, el precio de los mismos leggings aumenta a más del doble. Truth in Advertising también dijo que la marca utiliza “tácticas de disuasión y distracción” cuando los consumidores intentan cancelar sus membresías.

Así mismo, el grupo señaló que los anuncios que algunos influentes hacen de la línea en las redes sociales pueden resultar engañosos.

Savage x Fenty negó las acusaciones. “Son señalamientos falsos, basados en interpretaciones erróneas de nuestro negocio”, indicó en un correo electrónico Emma Tully, representante de la línea.

En Savage x Fenty tenemos un firme compromiso con la transparencia, por lo que incluimos varios avisos sobre las condiciones aplicables a nuestra membresía durante la experiencia de compra, en nuestros anuncios y a través de las políticas de colaboración con embajadores”, explicó.

La queja de Truth in Advertising se refiere a la práctica generalizada llamada “facturación de opción negativa” en línea, que consiste en que las empresas incluyen el cobro de un servicio a los consumidores a menos que estos lo rechacen específicamente.

“A muchos consumidores les encanta que esta marca promueva el empoderamiento de la mujer y la inclusión, así que no tienen ningún problema en comprar productos de este sitio web”, dijo en una entrevista Bonnie Patten, directora ejecutiva de Truth in Advertising. “El problema es que no tienen claro que los precios que ven en las redes sociales dependen de la adquisición de una membresía y, debido a la forma en que opera el proceso de cobro, terminan inscritos en un modelo de suscripción sin saberlo”.

Cuando los clientes agregan artículos del sitio a su carrito de compras, de inmediato se suma un cargo por concepto de “Membresía mensual Savage”. Al momento de pagar, los clientes deben eliminar explícitamente ese concepto, lo que suele aumentar muchísimo el precio de los artículos.

TechStyle ha recabado fondos por más de quinientos millones de dólares y está valuada en alrededor de mil millones de dólares, según el proveedor de datos Pitchbook. La empresa emergente, que antes se llamaba JustFab, y sus fundadores se han especializado en este tipo de suscripciones desde hace años.

En 2014, el nombre de Adam Goldenberg, cofundador de la empresa, se incluyó en una demanda promovida en contra de Sensa, compañía que lideraba y cuyo objeto era la venta de un polvo milagroso para perder peso, que resultó falso. La Comisión Federal de Comercio le impuso a Sensa una multa de casi cincuenta millones de dólares, una de las mayores aplicadas por la dependencia en casos de publicidad engañosa.

TechStyle pagó 1,88 millones de dólares el mismo año para resolver un juicio en materia de protección del consumidor en el que se acusaba a sus marcas, incluida Fabletics, de no explicar de manera “clara e inequívoca” que sus descuentos requerían el pago automático de cuotas de suscripción mensuales.

De cualquier forma, en Silicon Valley se ha considerado a TechStyle un éxito y se espera que organice una oferta pública inicial.

Aunque es posible que los consumidores conozcan el modelo de negocios de Savage x Fenty, Patten aseveró que Truth in Advertising detectó cientos de quejas presentadas en relación con la facturación de la empresa y sus prácticas de cancelación.

c.2020 The New York Times Company