Donald Trump y Xi Jinping.
Donald Trump y Xi Jinping.

El presidente Donald Trump presentó el acuerdo de la “Fase 1” con China, que anunció el 11 de octubre con su habitual fanfarria, usando palabras como “masivo” y “el mayor contrato” que se haya firmado.

“Hicimos un trato fantástico”, dijo Trump durante su intervención del 15 de octubre en la Casa Blanca.

Hay buenas razones para ser escépticos acerca de esas afirmaciones; es probable que el acuerdo beneficie a los agricultores estadounidenses con el aumento de importaciones chinas de productos agrícolas y les otorgue a otros negocios más acceso al mercado chino. Sin embargo, el “acuerdo de principio” es de alcance limitado y todavía se tienen que poner por escrito los detalles específicos, un proceso que en el pasado ha descarrillado las negociaciones con China.

El 11 de octubre, los funcionarios estadounidenses mencionaron que trabajarían con China para ultimar un acuerdo inicial en las próximas semanas, con la esperanza de firmar un convenio cuando Trump y el presidente Xi Jinping asistan a una cumbre mundial de mandatarios en Chile a mediados de noviembre.

A continuación, presentamos los aspectos que podría incluir el acuerdo.

Productos agrícolas

Desde la perspectiva de Trump, la parte más importante del acuerdo es el compromiso de China de adquirir anualmente entre 40.000 y 50.000 millones de dólares en productos agrícolas estadounidenses. Los funcionarios gubernamentales dijeron que ese objetivo se alcanzará durante el segundo año de vigencia del acuerdo.

Ese volumen representaría un aumento considerable en comparación con las adquisiciones de China antes del comienzo de la guerra comercial. Las exportaciones a China de productos agrícolas estadounidenses llegaron a su nivel máximo de aproximadamente 25.500 millones de dólares en 2016, según la Federación Estadounidense de Cámaras Agropecuarias, y posteriormente disminuyeron a 24.300 millones de dólares en 2017.

Desde entonces, las exportaciones de soya, cerdo y otros productos se han desplomado debido a la presión de la guerra comercial. Las exportaciones de productos agrícolas y ganaderos estadounidenses a China disminuyeron hasta quedar en 13.400 millones de dólares en 2018 y este año podrían llegar a un total similar, según los mismos datos.

Los funcionarios estadounidenses no han especificado qué productos se comprarían ni cómo calcularon la cifra de 50.000 millones de dólares. No obstante, muchos analistas consideran que es difícil lograr un aumento tan considerable en las exportaciones.

Trump mismo lo reconoció el sábado, cuando dijo en un tuit que “existe la interrogante de si se puede producir o no esa cantidad de productos”.

De Donald Trump y Xi Jinping depende el alcance que tendrá el conflicto comercial entre Estados Unidos y China
De Donald Trump y Xi Jinping depende el alcance que tendrá el conflicto comercial entre Estados Unidos y China

No hay nuevos aranceles, por ahora

Desde la perspectiva de China, la mayor victoria es la promesa de Trump de suspender el aumento a los aranceles programado para el 15 de octubre, cuando los impuestos sobre los bienes chinos por un valor de 250.000 millones de dólares aumentarían del 25 al 30 por ciento.

Si todo sale bien, los funcionarios estadounidenses también podrían cancelar los planes para imponer un impuesto del 15 por ciento a alrededor de 150.000 millones de dólares en productos, programado para diciembre.

Sin embargo, esto deja intacta una enorme franja de aranceles. Desde el inicio de la guerra comercial, Estados Unidos ha impuesto aranceles a más de 360.000 millones de dólares en productos chinos, en tanto que China ha impuesto aranceles a apenas 100.000 millones de dólares en importaciones estadounidenses.

Apertura de los mercados financieros de China

El gobierno de Trump mencionó que China ha prometido abrir sus mercados a las corporaciones estadounidenses de servicios financieros y que las empresas bancarias y de tarjetas de crédito serían las principales beneficiadas. No obstante, se han dado pocos detalles y muchos de estos cambios ya están en proceso para otros países.

Debido a la inmensa presión estadounidense, China ha anunciado una serie de estrategias a lo largo de los últimos dos años para abrir su banca y otros sectores de servicios financieros con la finalidad de permitir mayores niveles de propiedad extranjera, o incluso eliminar por completo los límites de propiedad.

No obstante, China está abriendo de manera unilateral su sector de servicios financieros a empresas de todo el mundo, no solo de Estados Unidos.

Algunos expertos en comercio afirman que las ganancias para las empresas estadounidenses podrían ser limitadas y señalan que China ha retrasado la apertura de sus mercados durante tanto tiempo que las empresas del país ya dominan el sector financiero.

(Reuters)
(Reuters)

Protección de la propiedad intelectual

Inicialmente, la Casa Blanca empezó la guerra comercial porque le preocupaba el tratamiento que China le da a la propiedad intelectual estadounidense, incluidas acciones que el gobierno califica de robo descarado de tecnología y secretos comerciales.

El 11 de octubre, Trump mencionó que el acuerdo de la “Fase 1” incluiría algunas medidas relativas a la propiedad intelectual y la transferencia de tecnología y que se incluirían protecciones adicionales en las próximas fases. Los funcionarios han dado pocos detalles, aunque personas informadas sobre las negociaciones comentaron que las medidas incluyen una mayor protección de los derechos de autor y de patentes.

Los negociadores chinos han señalado una ley de inversión extranjera que se aprobó a principios de este año como prueba de que han resuelto algunas de las preocupaciones del gobierno de Trump. Dicha ley incluía garantías de que China equilibraría las condiciones para las empresas extranjeras y nacionales, pero sin dar información detallada. Las normas clave de implementación no están programadas para emitirse sino hasta enero.

Nuevas reglas para el manejo de la moneda

El acuerdo también incluye nuevos lineamientos sobre el manejo de la moneda en China, son disposiciones cuyo propósito es resolver las quejas de que ese país ha debilitado su moneda intencionalmente con el fin de abaratar sus exportaciones.

Personas que conocen el acuerdo dijeron que las disposiciones son similares al capítulo sobre la moneda en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte actualizado por el gobierno de Trump. Además, se asemejan bastante a una promesa que hizo China cuando los ministros de finanzas de las naciones que pertenecen al Grupo de los Veinte se reunieron en Shanghái en febrero de 2016. Ambos textos hacen un llamado para que los países no devalúen sus monedas a fin de obtener ventaja comercial y revelen si intervienen mediante la compra y venta de enormes sumas de divisas.

Cumplimiento

Una gran interrogante ha sido si China cumplirá sus promesas. Robert Lighthizer, el principal negociador comercial de Trump, mencionó que el pacto establecería “un proceso de consulta muy elaborado” con “parámetros más estrictos en varias áreas, de tal modo que se puedan resolver las dificultades”. No obstante, agregó que los detalles todavía se estaban resolviendo.

Los funcionarios estadounidenses han hecho énfasis en que sus aranceles actuales, y la amenaza de futuros aranceles, servirán como un mecanismo de cumplimiento. Si China viola el acuerdo, el gobierno de Trump podría imponer aranceles adicionales a los productos chinos. Y si China cumple sus promesas, podrían revertirse algunos de los aranceles ya establecidos por el mandatario estadounidense.

¿Qué falta?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión con el presidente chino Xi Jinping en la cumbre de líderes del G20 en Osaka, Japón, el 29 de junio de 2019 (REUTERS/Kevin Lamarque/File Photo)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión con el presidente chino Xi Jinping en la cumbre de líderes del G20 en Osaka, Japón, el 29 de junio de 2019 (REUTERS/Kevin Lamarque/File Photo)

Texto final

Todavía no se firma ningún acuerdo y parte de este todavía no se escribe. El 11 de octubre, Trump mencionó que el acuerdo estaba “sujeto a que todo se pusiera en papel”, pero agregó que no veía problemas con ese proceso.

No obstante, en el pasado Estados Unidos y China establecieron treguas comerciales —en Buenos Aires, Argentina, en diciembre y en Osaka, Japón, en junio— que poco después se hicieron trizas. Por ello, algunos críticos mantienen su escepticismo.

“Un acuerdo que no está escrito no es un acuerdo verdadero”, dijo Ron Wyden, senador demócrata de Oregon, en un comunicado.

Temas estructurales

Pareciera que no se abordaron las preocupaciones que existen desde hace tiempo sobre las políticas económicas chinas que ponen en desventaja a las empresas estadounidenses.

Estas políticas, que suelen denominarse “temas estructurales”, incluyen los generosos subsidios chinos a ciertas empresas, la enorme participación gubernamental en la economía y su discriminación sistemática de las empresas extranjeras. En específico, el gobierno de Trump ha criticado con frecuencia el ambicioso plan de Pekín para dominar las tecnologías de vanguardia como los microchips avanzados, la inteligencia artificial y los automóviles eléctricos, conocido como Hecho en China 2025.

China se ha opuesto de manera rotunda a todas las demandas estadounidenses que considera como esfuerzos para interferir en el manejo de su economía. Los negociadores han debatido algunas medidas, como exigirle a China que divulgue mayor información sobre cómo subsidia sus industrias, y las personas que conocen las negociaciones afirman que estas discusiones continuarán. No obstante, los funcionarios estadounidenses no mencionaron estos temas en relación con el acuerdo inicial.

Productos no agrícolas

El acuerdo también excluye las disposiciones sobre el sector manufacturero y parece permitir que China conserve, por ahora, sus elevados aranceles sobre los automóviles fabricados en Estados Unidos.

Cabe señalar esto debido a que los productos no agrícolas —entre los que se encuentran los automóviles, las autopartes y los aviones— no solo representan el grueso de las exportaciones estadounidenses a China, sino que, además, son responsables del enorme déficit comercial con ese país, que ha sido tan criticado por Trump.

El 12 de octubre, Trump tuiteó que el acuerdo incluiría de 16.000 millones a 20.000 millones de dólares en compras de aviones Boeing, pero los funcionarios estadounidenses no han dado a conocer más información al respecto.

Datos y protecciones del “siglo XXI”

Los funcionarios no han mencionado un punto que, debido a su dificultad, es fundamental para la competitividad estadounidense: el tratamiento de datos por parte de China.

Las leyes chinas evitan que empresas multinacionales saquen del país buena parte de los datos que obtienen de los clientes chinos, lo que significa que muchas empresas tecnológicas y minoristas deben aislar los negocios que realizan en China del resto de sus operaciones mundiales. Los funcionarios chinos insisten en que esta es una cuestión de seguridad nacional y han señalado que es poco probable que cedan en este punto.

*Copyright: c. 2019 The New York Times Company