David Attenborough, la voz de la naturaleza, cumple 100 años

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David Attenborough cumplió 100 años el viernes, un momento importante en una vida extraordinaria que lo llevó de buscar fósiles cuando era niño a convertirse en, quizás, el naturalista más célebre del planeta.

Los homenajes han llegado de todo el mundo --desde el Royal Albert Hall en Londres hasta la galera del buque real de investigación sir David Attenborough en la Antártida-- para un hombre que ha dedicado su vida a divulgar las maravillas de la naturaleza y su fragilidad.

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En el Museo de Historia Natural de Londres, los científicos celebraron el acontecimiento al nombrar en su honor una especie de avispa parasitoide, uno de los más de 50 animales, insectos y plantas que ahora llevan alguna versión de su nombre.

"Había pensado que celebraría mi cumpleaños número 100 tranquilamente, pero parece que muchos de ustedes han tenido otras ideas", dijo en una grabación de audio divulgada antes de su cumpleaños, y añadió que estaba "completamente abrumado" por la cantidad de felicitaciones que había recibido.

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Aquí hacemos un repaso de su vida y carrera excepcionales.

Un hallazgo que cambió su vida de niño

Attenborough nació en Londres en 1926 y pasó su juventud en el campus de lo que hoy es la Universidad de Leicester, donde su padre, Frederick Attenborough, era el vicerrector. A finales de la década de 1930, en un momento que definiría su vida, estaba inspeccionando las rocas de la campiña inglesa cuando abrió una con un martillo y se reveló el fósil de un molusco marino.

"Mis ojos fueron los primeros en verlo desde que su ocupante murió hace 200 millones de años", dijo en un documental de 2009.

"Supongo que es verdad decir que fue uno de los momentos clave de mi vida", añadió. "He estado repitiendo ese momento, una y otra vez, durante toda mi vida, y la emoción aún no se me ha pasado".

En 1945 se inscribió en el Clare College, perteneciente a la Universidad de Cambridge, donde estudió ciencias naturales, incluidas geología y zoología. Después de licenciarse, fue llamado a servir durante dos años en la Marina Real y lo enviaron al norte de Gales.

En 1950 se casó con Jane Elizabeth Ebsworth Oriel, quien falleció en 1997.

Cineasta de corazón

Tras el servicio militar, Attenborough aceptó un trabajo para editar libros de ciencia para niños, que abandonó en 1952. Se incorporó a la BBC como productor de televisión, una elección interesante, pues en ese momento él no tenía televisión. Dos años más tarde, ayudó a lanzar Zoo Quest, que, según la BBC, fue la primera serie de historia natural en utilizar imágenes rodadas en exteriores de la naturaleza.

Attenborough, que se unió a las expediciones del programa, formó parte de un equipo que fue el primero en filmar varias aves raras y el dragón de Komodo, según la cadena.

En 1965, se convirtió en director de la recién lanzada BBC Two, el segundo canal de la corporación, donde supervisó la creación del programa de comedia de sketches Monty Python's Flying Circus y la introducción de la televisión a color. En 1969 fue ascendido a director de programación de toda la BBC, pero para entonces ya se había cansado de la vida corporativa. Renunció unos años más tarde para volver al cine a tiempo completo.

"Es lo que me gusta", dijo en ese momento.

Redefinir los documentales sobre la naturaleza

En 1979, Attenborough estrenó La vida en la Tierra en la BBC, una labor de amor de cuatro años que se grabó en más de 100 lugares y exploraba la evolución de la vida del planeta.

La serie fue la primera en captar imágenes de varias especies y sus comportamientos, incluidas las exhibiciones de cortejo de las aves del paraíso, según la BBC. También mostró un momento impactante en Ruanda, cuando Attenborough se sentó entre un grupo de gorilas.

"El encuentro que tuve con los gorilas me pareció eterno", dijo sobre la experiencia. "Estaba como en el paraíso. Perdí toda noción del tiempo".

La serie tuvo un éxito enorme, pues fue vista por más de 500 millones de personas en todo el mundo, según la BBC, e inauguró una nueva era de documentales sobre la naturaleza.

"A principios de la década de 1950, cuando Attenborough se incorporó a la BBC, la televisión sobre historia natural se concebía principalmente como un género especializado para naturalistas aficionados", escribió para The Conversation U.K. Jean-Baptiste Gouyon, profesor de comunicación científica en el University College de Londres. "En la década de 1980, él había contribuido a convertirlo en uno de los géneros más populares de la programación en televisión y en una vía poderosa para la divulgación científica".

Después de La vida en la Tierra, Attenborough continuó con documentales similares, como El planeta viviente, Planeta azul y La vida de las aves.

En 1985, fue nombrado caballero por la reina Isabel II por sus servicios a la radiodifusión y la televisión. En 2022, el príncipe Carlos lo nombró caballero por segunda vez por sus servicios a la televisión y la conservación.

Una voz para el planeta

En el pasado, algunos conservacionistas han criticado a Attenborough y sus programas por no mostrar el impacto perjudicial de la humanidad en el planeta, ni siquiera señalando las fuerzas que impulsan el calentamiento global o las extinciones.

Al principio se mostró cauto ante la idea del cambio climático provocado por el hombre, pero eso cambió cuando asistió a una conferencia en 2004. Allí se convenció, más allá de toda duda, de que el responsable era el ser humano, según The Guardian.

En 2017, narró Planeta azul II, que dio la voz de alarma sobre la contaminación por plásticos, y en 2019, narró Nuestro planeta, en Netflix, una serie que destacaba el daño que la humanidad ha hecho al mundo natural.

En años recientes, ha instado a los líderes del mundo a colaborar para hacer frente al cambio climático. En 2022, recibió un premio de las Naciones Unidas a toda una vida de logros, por su dedicación a abordar cuestiones como el cambio climático, la pérdida de especies y la contaminación.

En 2020, publicó Una vida en nuestro planeta, libro y documental que denominó su "declaración testimonial". Es una condena firme de la destrucción medioambiental.

"Todo lo que necesitamos es voluntad", escribió en el libro. "Las próximas décadas representan una última oportunidad para construir un hogar estable y restaurar el mundo rico, sano y maravilloso que heredamos de nuestros antepasados lejanos. Nuestro futuro en el planeta, el único lugar, que sepamos, donde existe vida de cualquier tipo, está en riesgo".

Jonathan Wolfe es un reportero del Times radicado en Londres que se encarga de cubrir las noticias de último momento.

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