El sitio de Lepenski Vir, reconstruido tras su excavación en la década de 1960 (Grosby)
El sitio de Lepenski Vir, reconstruido tras su excavación en la década de 1960 (Grosby)

Los rostros son inquietantes. Unos 8.000 años atrás, y a lo largo de un período de unos 200 años, los artistas que vivían en este asentamiento a las rollas del Danubio tallaron unas 100 rocas de arenisca con caras humanas y diseños abstractos. Los rostros son simples, con ojos anchos y redondos, una nariz estilizada y las bocas abiertas y alifigidas. No parecen felices.

Imagino a estas cabezas de piedra haciendo una pregunta existencial como aquella con la que nos sorprendió uno de mis hijos cuando le dijimos que tenía que ir a jugar en grupo cuando él no quería hacerlo. Tenía tres años, y mientras caía en la cuenta de su pérdida de libertad, se quejó: "¿Cómo llegó a pasarme esto a mí?".

Los arqueólogos dicen que las cabezas parecen tener una mezcla de facciones humanas y de peces, y que de ahí viene su extrañeza. Algunos diseños se parecen a esqueletos de pescados. Esta parte del Danubio fue hace tiempo hogar para esturiones y otros grandes peces cuya pesca permitió la vida humana. Quizás un pueblo de pesadores imaginó que sus alamas migrarían a los peces después de la muerte.

Y muchas de estas esculturas fueron guardadas en extrañas viviendas trapezoidales, con duros pisos de piedra caliza. En algunos casos los muertos estaban enterrados debajo de las casas. Así que las esculturas podrían haber representado a los ancestros. Considero que esto es consistente con mi interpretación. Te mueres y de repente eres un esturión: ¿Cuál es tu primera pregunta?

Una de las esculturas en arenisca de Lepenski Vir (Grosby)
Una de las esculturas en arenisca de Lepenski Vir (Grosby)

Lepenski Vir -Vir significa torbellino en servio- comenzó a ser habitado hace unos 12.000 años. Arqueólogos lo excavaron entre 1965 y 1970, cuando la mayor parte del sitio fue inundado durante la construcción de las primera de dos represas sobre el Danubio.

Pero la primera vez que me encontré con el museo y el sitio reconstruido en Serbia fue unos meses atrás, cuando lo visité como turista. Quedé impactado por las esculturas y el misterioso pasado del lugar. Se encuentra cruzando el río frente a un acantilado en el lado rumano del Danubio, y sus casas trapezoidales imitan la forma de los acantilados. Hay otros sitios arqueológicos de similar antigüedad, algunos con esculturas en rocas, en ambos lados del Danubio en esta zona, ahora conocida como las Puertas de Hierro. Pero sólo Lepenski vir presenta rocas con rostros tallados.

Llamé a Dusan Boric, un arqueólogo que ha estudiado el lugar extensamente, para descubrir más. El doctor Boric, miembro de la Academia Italiana de Estudios Avanzados de la Universidad de Columbia, dijo que Lepenski Vir es más importante que nunca para las investigaciones. Los estudios de ADN antiguo que trazan los patrones de migración humana en Europa, los análisis químicas de huesos y cerámica, y los estudios arqueológicos de las prácticas de entierro ubican al sitio en el preciso momento en el que granjeros del Oriente Cercano comenzaron a emigrar al sureste europeo y se encontraron con los cazadores y recolectores que vivían allí en ese tiempo.

Los investigadores aún debaten la fecha exacta de los diferentes asentamientos en Lepenski Vir y sitios cercanos, pero están de acuerdo en el hecho esencial de que el lugar registra el momento de encuentro y mezcla entre dos culturas y dos pueblos.

Los ojos grandes y redondos, las caras abiertas y caídas, típicas del sitio (Grosby)
Los ojos grandes y redondos, las caras abiertas y caídas, típicas del sitio (Grosby)

Tomó algunos miles de años para que la agricultura se diseminara por toda Europa. Asentamientos permanentes fueron creados, y la población cambió con esta migración y otras que le siguieron. Para los arqueólogos esta transición de la caza y la recolección a un cultura agrícola marca el cambio desde Mesolítico al Neolítico.

Lepenski Vir ofrece una imagen de ese proceso en sus comienzos. David Reich, un experto en ADN humano antiguo y migraciones de Harvard, ha obtenido ADN de los huesos en Lepenski Vir. "Es una veta madre de material", dijo el doctor Reich.

En un artículo reciente, él y otros científicos reportaron nuevos hallazgos sobre la "historia genómica del sureste de Europa". Como parte del estudio tomaron ADN de cuatro individuos en Lepenski Vir. Dos fueron identificados como granjeros del Oriente Cercano. Y los estudios químicos de los huesos muestran que no habían crecido en Lepenski Vir, sino que eran migrantes de otras tierras. Otro tenía ascendencia mixta entre cazadores/recolectores y granjeros, y había comido una dieta basada en el pescado. Otro tenía ascendencia cazadora/recolectora.

La antigüedad de los esqueletos mostró un rango. El de herencia mixta provenía del 6070 a.C., o unos 8.000 años atrás. Los granjeros vivieron entre el 6200 y el 5600 a.C., y el cazador/recolector es probablemente más antiguo que todos.

El ADN de esta antigua población de cazadores/recolectores contribuye sólo en una fracción mínima a la ascendencia europea actual, dijo el doctor Reich. Los europeos presentan una mezcla de contribuciones genéticas de diferentes olas migratorias. El sitio, expresó, es un punto de referencia clave en el "paisaje perdido de variación humana".

En otras áreas, los arqueólogos y los expertos de ADN no siempre han estado en sintonía, pero aquí, dice el doctor Boric, las nuevas técnicas han sido una gran bendición. Con el análisis de ADN antiguo, dijo, "lo que estamos obteniendo es una herramienta increíblemente poderosa para entender que ocurrió en el pasado".

Le pregunté al doctor Reich si experimenta la misma sacudida emocional ante los hallazgos de ADN que yo siento ante las esculturas. "Lo hago", dijo. "Es un poco como ser un músico profesional. Puedes escuchar cosas que la persona sin formación no puede".

Cuando observa los resultados de complicados análisis estadísticos de ADN que establecen el momento en el que diferentes grupos de personas estaban comenzando a intercambiar culturas y casarse entre ellos, dijo, lo afecta en una forma visceral. "Estas pequeñas pistas", dijo, "pedazos de información genética, significan cosas profundas".

Otro indicador de la mezcla de dos culturas es el cambio en las prácticas funerarias. A través de Europa, los recolectores del Mesolítico enterraban a sus muertos con los cuerpos extendidos. Los granjeros migrantes del Oriente Cercano introdujeron una forma distinta de tratar a la muerte, colocando los cuerpos en una posición fetal.

Ambas prácticas están presentes en Lepenski Vir. Y cuando las prácticas funerarias son combinadas con perfiles de ADN, el cuadro que producen es aún más rico. Algunos de los muertos de ascendencia oriental están enterrados en el modo de los recolectores. Y otros de ascendencia recolectora están enterrados como granjeros.

Los granjeros trajeron también sus animales. Hay huesos de al menos un perro, lo cual podría algún día iluminar la imagen borrosa que tenemos de la domesticación canina, que ahora parece haber ocurrido en forma separada en Asia y Europa. Y también están los cerdos.

Laurent Frantz, de la Queen Mary University de Londres, Greger Larson de la Universidad de Oxford y muchos otros investigadores publicaron este mes un estudio exhaustivo sobre la inserción de cerdos desde el Oriente Cercano, originalmente domesticados en Anatolia, a Europa. Observaron ADN antiguo y moderno de cerdos salvajes y domésticos, incluyendo especímenes recolectados en la Puerta de Hierro.

Los restos arqueológicos son una “veta madre” de material ara los arqueólogos (Grosby)
Los restos arqueológicos son una “veta madre” de material ara los arqueólogos (Grosby)

Lo que hallaron es que los granjeros trajeron sus cerdos con ellos, pero hace más de 3.000 años esos cerdos se cruzaron con jabalíes salvajes europeos. Hoy día, el ADN de esos cerdos originales se ha perdido. Los granjeros del Oriente Cercano trajeron la práctica cultural de guardar y criar cerdos, que sobrevivió, aunque el genoma original de esos cerdos no lo hizo.

El doctor Frantz dijo que "los primeros 2.000 años de domesticación que ocurrieron en Anatolia casi no dejaron rastros en el genoma moderno del cerdo domesticado".

En cuanto a los rostros, la pesca en el Danubio fue importante antes de la llegada de los granjeros y siguió siéndolo por mucho tiempo más. La cerámica que se usó para cocinar granos en otras partes de Europa se usaba en Lepenski Vir para preparar pescado. Y los extraños rostros no aparecen en ningún otro lugar. Hay cerca de 100 de estas esculturas en Lepenski Vir. En asentamientos aledaños, también poblados por pescadores y también afectados por la llegada de familias granjeras que se cruzaron con recolectoras, hay algunas esculturas con diseños similares a las cabezas de piedra de Lepenski Vir, pero ninguna tiene rostros.

Los granjeros no los trajeron consigo. Los cazadores/recolectores no los hicieron antes de la llegada de los inmigrantes. Y no se diseminaron por el resto de Europa.

Tengo en mi escritorio réplicas de dos de estas cabezas que conseguí durante mi visita al museo en Lepenski Vir. Las miro y siento una cercanía confusa con los artistas, las almas difuntas, los esturiones. Yo también querría saber la respuesta para la que creo es su pregunta.

¿Cómo llegó a pasarme esto a mí?

Pero les digo lo que le dije a mi hijo. No tengo la más remota idea.

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