
El pueblo de Wolder exhumó un esqueleto que estaba debajo de una de sus iglesias. Espera ansioso los resultados de ADN para saber si los restos pertenecen al conde inmortalizado por Alejandro Dumas.
El pueblo neerlandés de Wolder, perfecto para una postal, se llenó de alboroto este año cuando unos voluntarios locales hicieron un emocionante descubrimiento en la iglesia de San Pedro y San Pablo, que durante siglos se rumoreó que era el lugar de descanso final del cuarto mosquetero de la famosa historia de Alejandro Dumas.
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Había un esqueleto bajo las pesadas piedras grises del suelo de la capilla.
Las expectativas se dispararon de inmediato. Cabe la posibilidad de que los huesos pertenezcan a Charles de Batz de Castelmore, también conocido como el conde D'Artagnan, quien sirvió a las órdenes del rey Luis XIV como capitán de los mosqueteros de la guardia y fue dramatizado, ficcionalizado e inmortalizado en Los tres mosqueteros de Dumas. En la historia, es el cuarto mosquetero y el personaje principal, y se une a sus amigos Athos, Porthos y Aramis como compañero de armas. Su fama de espadachín perdura hasta nuestros días, lo que convierte su tumba en un punto de ávido interés histórico.
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Por eso un grupo de miembros de la comunidad se propuso ver si podían encontrar a D'Artagnan a principios de este año. Jos Valke, el diácono de la iglesia, y otros habitantes del pueblo formaron un grupo sin ánimo de lucro que empezó con detectores de metales, localizó los antiguos cimientos de la iglesia y acabó buscando debajo de algunas piedras sueltas del suelo.
En febrero, desenterraron un cráneo. En marzo, anunciaron que habían localizado lo que podría ser el esqueleto de D'Artagnan, y que se necesitarían pruebas para confirmar su identidad.
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"Ahora estamos esperando", dijo Valke. "Esperando ansiosamente", dijo, y explicó que los resultados estarían listos en las próximas semanas.
Los restos --unos huesos de hombre, enterrados con una moneda del siglo XVII y una bala de mosquete-- han sido enviados a una universidad neerlandesa para su investigación. La datación por carbono, las pruebas de ADN y otros análisis están en marcha, dijo Valke. Queda un agujero en el suelo de la iglesia, cubierto por una plataforma de contrachapado y una alfombra para permitir la celebración de la misa. Este lugar y Maastricht, la ciudad más grande de la que forma parte, aguantan la respiración.
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El descubrimiento ha atraído una gran e inusual atención hacia el pueblo, de 1500 habitantes. Medios de comunicación internacionales como la BBC, CNN e incluso la revista Smithsonian han publicado artículos. Se han pasado por la iglesia turistas estadounidenses y franceses para ver el yacimiento, dijo Valke. La universidad donde se analizan los huesos tardó cuatro semanas en construir una sala segura para realizar los análisis, añadió, temerosa de que la gente visitara el campus para intentar verlos y de que el esqueleto pudiera ser robado.
Esa casa de estudio, la Universidad de Ciencias Aplicadas de Saxion, declinó confirmar o negar esta acción. Sí confirmó que participaba en la investigación sobre el esqueleto, pero remitió todas las demás preguntas al ayuntamiento.
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Valke y sus colegas piensan que si los huesos resultan pertenecer a D'Artagnan, esto podría ser simplemente el comienzo de un nuevo capítulo para Wolder, que se encuentra en las afueras de Maastricht y justo en el lado neerlandés de la frontera entre los Países Bajos y Bélgica.
Un operador turístico local explora la posibilidad de realizar excursiones en autobús hasta la iglesia desde el centro de Maastricht. Bulent Ozdemir, quien es propietario de la gasolinera Shell situada al final del pequeño carril hacia la iglesia, se pregunta si las rutas en bicicleta podrían añadir su pequeño pueblo como parada.
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"Fue una sorpresa", dijo Ozdemir, de pie detrás de su mostrador en una soleada mañana de mayo. "En Wolder están muy entusiasmados".
El resto de Maastricht también está entusiasmado. Camille Oostwegel padre, quien fue propietario de varios hoteles de lujo locales antes de traspasar el negocio a su hijo, ejerce de jefe de escuadrón de la rama local de los Mosqueteros modernos, una organización internacional que celebra eventos y mantiene viva la leyenda mosquetera. Uno de sus hoteles se encuentra en un castillo cercano que sirvió de hospital durante el asedio de Maastricht en 1673 en la guerra franco-neerlandesa, donde murió D'Artagnan. Sirve una cerveza especial D'Artagnan, que se elabora con levadura de Champagne.
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"Es un héroe francés, un héroe muy importante, por supuesto", dijo un efusivo Oostwegel. El hallazgo es "la comidilla de la ciudad".
Quincy Van Burg trabaja en el Grand Café Nieuw Bruin, un local de poffertjes --minipanqueques neerlandeses-- que da a la acera de la plaza turística más concurrida de Maastricht. Dijo que John Tana, un artista local, ha sacado una canción para celebrar el descubrimiento, titulada "Eine veur al", o "uno para todos" en neerlandés.
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Maastricht ya está inundada de turistas, por lo que Van Burg y otros trabajadores del sector de servicios no esperan que suponga un cambio de juego para los negocios de la zona.
Pero Wolder --encaramado en la colina sobre la ciudad, y hogar de brillantes campos verdes, edificios de ladrillo rojo y ordenados techos de tejas-- no comparte ese bullicio. El mapa a pie que se vende en la tienda municipal de Maastricht se ciñe al núcleo de la ciudad. Incluso una versión desplegable más extendida omite las calles de Wolder y se detiene justo antes de D'Artagnanlaan (llamada así, obviamente, en honor a nuestro héroe).
La parroquia ya lleva tiempo hablando de su posible vínculo con el famoso mosquetero. A la entrada del santuario, una estatua de D'Artagnan de aspecto orgulloso, con una faja azul real y un sombrero alegre, mira valientemente hacia el cielo desde una estantería de exposición en una esquina, enclavada justo debajo de un crucifijo de tamaño natural pintado con realismo. Maastricht --y concretamente Wolder, para los puristas-- suele ser la última parada de la Route D'Artagnan, una ruta de senderismo, equitación y ciclismo que conmemora la vida del mosquetero.
Sin embargo, no está nada claro que los resultados vayan a ser concluyentes.
D'Artagnan tiene descendientes conocidos, pero la nobleza francesa tenía a menudo relaciones extramatrimoniales, por lo que es al menos posible que no estén emparentados biológicamente con el mosquetero, señala Valke. Por ello, Valke sostiene que será difícil descartar su identidad si el ADN no coincide.
Aún así, los responsables municipales afirman que probar una conexión de ADN podría ser un paso en el proceso de identificación.
"Verificar las conexiones genealógicas con D'Artagnan es una parte esencial de este proceso", dijeron las autoridades locales en un comunicado enviado por correo electrónico.
Valke se muestra esperanzado y sugiere que la iglesia y el pueblo podrían con el tiempo planear un museo, y que la gente podría venir por "miles". La iglesia no suele abrir durante el día, dijo. Cuando abre sus puertas a las 3 p. m. en estos días, la gente pasa por ahí pero "no para rezar".
Aún así, dijo que no quiere adelantarse demasiado. "Intentamos hacer esto paso a paso", dijo.
Koba Ryckewaert colaboró con reportería
Jeanna Smialek es la jefa de la corresponsalía del Times en Bruselas.
Koba Ryckewaert colaboró con reportería
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