El ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari es uno de los protagonistas del más reciente documental de Diego Enrique Osorno. (Instantánea de “1994” vía Netflix)
El ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari es uno de los protagonistas del más reciente documental de Diego Enrique Osorno. (Instantánea de “1994” vía Netflix)

Atrás está la gloria: la banda presidencial, un águila de madera, las fotos con líderes mundiales (no podía faltar Fidel), los lazos multicolores y las joyas de las condecoraciones, además de las estanterías de libros que llegan hasta el piso. En primer plano aparece el hombre de cráneo reluciente, bigote gris cuidadosamente recortado y una mirada penetrante.

Aunque es célebre por su seguridad, conocedor del enorme poder que tuvo y la influencia que todavía proyecta en la política mexicana, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari se descoloca un poco cuando le piden que se presente ante las cámaras, por lo que ríe con nervios y pregunta: "¿Quieres que te de un resumen de mi cv?". Así empieza 1994, la serie documental más reciente del periodista Diego Enrique Osorno que hoy se estrena en Netflix y fue producida por Vice.

Se trata de 225 minutos, divididos en cinco episodios de 45 minutos de duración, en los que Osorno encara la tarea de analizar uno de los años más fascinantes, y dolorosamente accidentados, de la historia contemporánea de México. Cuando se le pregunta por qué escogió ese periodo tan específico para centrar su nuevo proyecto documental, el periodista sonríe y explica: "A lo largo de mi trabajo como reportero siempre había un personaje o algo que me recordaba que el inicio de todo lo que vivimos había sido el 94 o sus alrededores. Mi sensación es que algo se acabó ese año y empezaron una serie de cambios".

Desde las primeras escenas, Osorno pasa revista a los eventos que torcieron el destino de su país de manera irreversible. En los primeros minutos del sábado 1 de enero de 1994, la cruda desigualdad de la realidad mexicana estalló por los aires: mientras entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, una hazaña que Salinas celebraba sin pudor como uno de los mayores logros de su vida política, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se levantaba en armas en el estado de Chiapas.

Ante los sueños de globalización y progreso de la elite que comandaba las políticas nacionales, el sur empobrecido y atrasado se encargó de recordarle su realidad a la dirigencia neoliberal. El año se iniciaba en guerra y lo peor estaba por llegar: 82 días después el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, Luis Donaldo Colosio, era asesinado el 23 de marzo en Lomas Taurinas, Tijuana.

Aunque, a nivel formal, la serie no explora recursos estilísticos innovadores, Osorno mantiene el ritmo y la tensión con una narración cuidadosa y la presentación de un potente relato coral en el que múltiples voces van hilvanando los acontecimientos históricos. La producción expone con un placer casi voluptuoso las imágenes de archivo precisas, con los audios necesarios para mostrarnos a Colosio vivo, con la sonrisa amplia que cautivaba a sus simpatizantes. Pese a no ser un documental sobre su magnicidio, la figura del político priista —y las investigaciones de su caso— es medular en buena parte de la serie.

"Después de toda la investigación, la imagen que me queda de Colosio es que no era un gran estadista, sino un tipo normal que terminó metido en una cueva de lobos", explica Osorno. "Su asesinato genera unas dinámicas políticas y judiciales que eran inéditas en el país, pero creo que el documental es sobre la crisis del poder en México y las resonancias que tiene hasta el día de hoy".

El periodista realizó 50 entrevistas y viajó a más de 12 estados para contactar a los diversos entrevistados que le ayudan a contar la realidad cambiante y la crisis continua de ese año. Sin embargo, explica, uno de los retos más importantes de la producción fue lograr que el subcomandante Galeano, el otrora Marcos de los inicios del EZLN, aceptara dar su primera entrevista en años.

El Subcomandante Galeano, antes conocido como Marcos, durante una entrevista en Chiapas (Instantánea de “1994” vía Netflix)
El Subcomandante Galeano, antes conocido como Marcos, durante una entrevista en Chiapas (Instantánea de “1994” vía Netflix)

Galeano emerge como el contrapunto necesario a la presencia de Salinas: ante la versión oficial que insiste en extender una sombra tenebrosa sobre los métodos empleados por el zapatismo en su insurrección, el subcomandante aparece con su célebre pasamontañas y rodeado de la exuberante vegetación chiapaneca para enumerar —entre las caladas del humo de su pipa— las condiciones de miseria y desigualdad que atizaron la opción armada de esos pueblos indígenas. "Ahora ellos están en resistencia y tratan de mostrar la capacidad que tienen ya no para crecer o expandir su proyecto político, sino para resistir y preservar lo que tienen en Chiapas", explica Osorno.

Uno de los grandes aciertos del proyecto estriba en que logra describir el ambiente conspirativo y las traiciones que rodearon el ascenso de Colosio como una figura medular del priismo, una suerte de reformista que nunca logró impulsar ningún cambio, una promesa política purificada por el martirio público. El horror que sobrevino luego de su asesinato empañó, según diversos testimonios, el mandato de Ernesto Zedillo, quien terminó siendo el presidente priista que lidió con la crisis económica del "error de diciembre" (los espectadores no deben perderse lo que Salinas responde cuando se le pregunta por ese momento).

"La historia no tiene tiempo para ser justa. Como frío cronista no toma en cuenta más que los resultados", es una frase del escritor austriaco Stefan Zweig que parece regir el tono imparcial y profundamente crítico que se evidencia en cada capítulo de esta serie documental. Osorno se aleja del panfleto y desafía los estereotipos de cada entrevistado para forjar una obra que busca generar dudas en sus espectadores.

"Mi objetivo era provocar la imaginación política de quien lo vea, no ser simples a la hora de analizar una crisis del poder mexicano como esa de 1994", comenta el periodista. "Había un contexto de pugnas, traiciones y revanchas, de una realidad social en la que surge el zapatismo buscando un despertar social y luego explota la crisis económica que nos afectó a todos. Esos elementos me parecen importantes para analizar la época".

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