(Foto: Pixabay)
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COPENHAGUE, Dinamarca — Un siglo de avances para las mujeres danesas se topó con un obstáculo esta semana cuando una legisladora dijo a otra legisladora que su bebé no podía estar en el parlamento, lo que detonó un debate sobre los géneros en la política y las dificultades de los padres para equilibrar la vida personal con la profesional en un país con algunos de los permisos y ayudas económicas por maternidad y paternidad más generosos del mundo.

La legisladora, Mette Abildgaard, de 30 años, dio a conocer el incidente en una publicación de Facebook, en la cual escribió que la primera mujer en presidir el parlamento, Pia Kjaersgaard, de 72 años, la reprendió el 19 de marzo, al decir que su hija era "no deseada" en el parlamento.

La hija fue expulsada de la sala.

La expulsión unió a muchos legisladores de todas las líneas políticas en protesta contra lo que consideraron una postura anticuada e injustificada.

"No puede molestar a nadie mientras no haya gritos y llantos", escribió Pernille Skipper, una integrante del parlamento del partido de izquierda Alianza Rojiverde.

Otros calificaron la expulsión de incomprensible y exigieron una disculpa de parte de la presidenta del parlamento.

Los daneses están acostumbrados a una gran flexibilidad para equilibrar el trabajo y la familia, ya que cuentan con un año de permiso por maternidad pagado, días pagados de ausencia para los padres cuando sus hijos están enfermos y jardines de niños con subsidios. Aun así, algunos afirman que se les dificulta ser empleados (o legisladores) dedicados y padres al mismo tiempo, y esperan contar con tolerancia cuando no respetan por completo la tradición.

Abildgaard explicó en su publicación que ella no hubiera llevado a su hija a la cámara en condiciones normales, pero había decidido volver al trabajo antes de tiempo para "servir a la democracia". Una votación había requerido de manera inesperada su presencia y su esposo no podía llegar al parlamento a tiempo para cuidar a su hija de 5 meses, Esther Marie.

La niña había permanecido en silencio y "de buen humor", tenía un chupón en la boca mientras estaba en la cámara, dijo Abildgaard, que agregó que había acordado que su secretaria se llevara a la bebé si comenzaba a hacer ruido.

"¡Obviamente no queríamos molestar durante la reunión!", escribió.

No existen regulaciones sobre el acceso de los bebés a la cámara, pero las reglas del parlamento dicen que es el deber de la presidenta mantener el orden y dar cabida a "discusiones dignas".

Kjaersgaard utilizó Twitter el 19 de marzo para defender su decisión, publicó que ella había "silenciosamente" pedido a una secretaria que le dijera a Abildgaard que "no es bueno" llevar bebés a la cámara y agregó que había sido un incidente menor.

La presidenta es una de las fundadoras del Partido Popular Danés, de derecha, que lucha para mantener su lugar en la política danesa en las próximas elecciones que se espera que se realicen a más tardar en junio. El partido ha tenido una enorme influencia en la política durante la gestión de un gobierno minoritario de centroderecha del primer ministro Lars Lokke Rasmussen, pero es principalmente conocido por políticas cada vez más estrictas sobre el acceso y la residencia de extranjeros.

La decisión de Kjaersgaard de expulsar del parlamento a la bebé encontró respaldo por parte de algunas personas. Marlene Harpsoe, una legisladora del Partido Popular Danés, dijo que la decisión había sido "absolutamente justa" y que a ella le parecía "un poco extraño" llevar a la niña a la cámara.

No obstante, la hija de Abildgaard no fue la primera bebé o infante en ir al parlamento de Dinamarca. En 2016, Laura Lindahl de Alianza Liberal llevó a su hija a una reunión hasta que la bebé comenzó a llorar y ambas se retiraron. Quien presidía el parlamento en ese momento no intervino.

El permiso de paternidad y maternidad de Dinamarca brinda meses con salarios completos para ambos padres, seguidos de meses de ausencia con salarios reducidos. La mayoría de los padres pueden compartir una ausencia de un año entre ambos después del nacimiento de un hijo. El acuerdo permite a las familias tomar tiempo libre sin dañar a la economía. Al mismo tiempo, las mujeres tienen la oportunidad de regresar a trabajar y continuar más pronto con sus carreras.

Alrededor del mundo, las políticas han generado titulares por llevar a sus bebés al trabajo. Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda, hizo historia al llevar a su hija recién nacida a la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre pasado. Legisladoras en España y Canadá también han demostrado que trabajar y ser una madre no se excluyen, incluso si se requiere algo de compromiso y flexibilidad.

*Copyright: c.2019 New York Times News Service