Las actividades que realizaban los jóvenes adolescentes hace 20 años no son las mismas que realizan actualmente (Shutterstock)
Las actividades que realizaban los jóvenes adolescentes hace 20 años no son las mismas que realizan actualmente (Shutterstock)

Los intereses y el comportamiento de los más jóvenes fueron cambiando con el tiempo. Hoy todo se rige por las apariencias en las redes sociales. Y es que para la generación más joven que nació con un dispositivo móvil en la mano, todas las interacciones están mediadas por la pantalla, incluso sus verdaderos deseos, en pos de no confrontar ni hacer nada que ponga en juego sus apariencias.

En este contexto, una investigación, realizada por Berenberg Research en 2018, reveló que el consumo de alcohol disminuyó en las generaciones más jóvenes. La tendencia empezó con los millennials. Sin embargo, son los miembros de la generación Z (nacidos de 1997 en adelante) los que marcan la diferencia. En la actualidad, solo un 30,2% de los jóvenes en torno a los 17-18 años reconoce consumir este tipo de bebidas, frente a al 54% que lo hacía en 1991, según reflejan los datos del estudio.

Sin embargo los cambios de paradigma van más allá del consumo de alcohol. Y es que también existe una disminución de las actividades consideradas como adultas entre los adolescentes de la generación posmillennial. También prefieren no conducir y tienen menos relaciones sexuales en comparación a las generaciones anteriores a su edad, según dio a conocer un estudio llevado a cabo por la Universidad de San Diego y el Bryan Mawe College.

A modo de conclusión, la investigación demostró que en general, los miembros de la generación Z prefieren quedarse sentados en casa que salir a la calle, y que la clave de su entretenimiento son las redes sociales.

Actualmente, la vida de los adolescentes se rige por las redes sociales (Shutterstock)
Actualmente, la vida de los adolescentes se rige por las redes sociales (Shutterstock)

De este modo, lo que antes se consideraba algo habitual para una generación, como salir a bailar, juntarse con amigos por el solo hecho de estar juntos o asistir a un compromiso, parece haber quedado atrás. De la mano de la disminución de las actividades consideradas como adultas entre los adolescentes de la generación posmillennial y de no saber decir que no, la generación Z es la que se rehúsa a decir que no y opta por mentir para evitar el confrotamiento.

“Es verdad que los tiempos cambiaron, también los límites. Antes era muy común que los chicos les mientan a sus padres para ir a una fiesta o ir a lo de un amigo. Hoy parece que es al revés, no saben decir que no tienen ganas de ir o hacer algo e inventan cualquier excusa”, explicó a este medio la psicóloga y escritora Beatriz Goldberg.

Los jóvenes no saben decir que no por miedo al qué dirán (Shutterstock)
Los jóvenes no saben decir que no por miedo al qué dirán (Shutterstock)

Esconder lo negativo y mostrar el éxito en las pantallas ha producido un descenso en la valoración que se tienen a sí mismos aquellos que están con problemas o que consideran que a los otros les va mejor. Lejos de sentirse acompañados, perciben mucho más el aislamiento y la diferencia porque se comparan con ese espejo y siempre se sienten perdedores. Por eso, muchos deciden mostrar una faceta que escapa a lo vulnerable.

Por otro lado, la psicóloga explicó que todo está relacionado con el miedo al qué dirán: “Los adolescentes analizan todo muchas veces. Y son más temerosos que la generación anterior. Por eso prefieren quedarse en sus casas conectados en una pantalla que conectar en la vida real. En vez de tomar las riendas prefieren evitarlo mintiéndose a ellos mismos”.

“Hoy se comportan muy distinto, en muchos casos, prometen hacer algo que no van a poder cumplir, prefieren evitar la discusión a toda costa. Hoy es todo un arte decir que no. Les cuesta enfrentar sus miedos, hacerse cargo en la vida”, apuntó Goldberg.

A nivel familiar, la psicóloga argumentó que lo importante que es acompañar y estar atento al posible aislamiento de los jóvenes así como apostar al diálogo.

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