Christopher Franz Bettocchi, el médico peruano que se encuentra prófugo de la justicia y el único sospechoso de la desaparición de su esposa

En noviembre del 2016, la desaparición de Kimberlee Susanne Kasatkin, quien no ha sido encontrada, consternó a la sociedad peruana por la brutalidad del caso. Han pasado 6 años y el presunto asesino no ha sido capturado por las autoridades.

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Han pasado más de 6 años desde que se conoció la desaparición de la canadiense Kimberlee Susanne Kasatkin, más de 1,825 días en que la familia de la joven norteamericana sigue esperando justicia, y unos hijos que exigen la explicación a su padre para saber qué fue lo que sucedió con su progenitora.

Era noviembre de 2016 cuando se dio a conocer que Kimberlee, una madre de dos pequeños que en ese entonces tenían 3 y 6 años, no se encontraba en ningún lugar. Ella estaba casada con Christopher Franz Bettocchi, un médico peruano que jamás ejerció su profesión por dedicarse al rubro familiar.

Al inicio se presagiaba su desaparición como una discusión familiar en donde Kim -como era conocida- habría decidido irse de casa para alejarse de los maltratos físicos en manos del progenitor de sus hijos.

Pasaron días, semanas, meses y el caso comenzó a ser tomado en cuenta por los medios de comunicación. La policía, que se había alejado del caso sin motivo aparente, decidió investigar con más seriedad. En las conclusiones policiales se concluyó que la última persona que había visto con vida a la mujer había sido su marido.

Poco a poco se conocería el verdadero infierno que vivió Kimberlee a manos del hombre que la prometió amar eternamente y que -aunque hasta el momento no está comprobado- podía ser el causante de su muerte.

HISTORIA DE TERROR

Khristine Bird, hermana de Kimberlee, contó cómo se conoció la pareja en Canadá en 2008 cuando empezaron a estudiar Ciencias Médicas. No hubo momento de calma porque ya estaban presentando problemas. Tenían poco tiempo de relación y Christopher la violentaba, sin embargo, la canadiense decidió continuar con él.

“Kimberlee decidió invitar a su novio a la casa para que la familia lo conozca, pero llegó completamente ebrio, incluso, tuvo una discusión con mi hermana mayor (Kim). Él la cogió muy fuerte del brazo y se inició la pelea”, narró.

Debido a las constantes crisis la pareja, con el fin de arreglar sus problemas, tener una vida mejor y ejercer su carrera, decidió ir a vivir a Uganda. Nada fue lo que imaginaron. Decepciones y queriendo salir de ese país africano, Christopher convenció a la madre de sus hijos para viajar a Perú y empezar desde cero. Ella le hizo caso.

La pareja llegó a Lima y alquiló un departamento de Miraflores. La felicidad duro segundos porque volvieron los problemas serios: Christopher la insultaba y golpeaba diariamente.

Kimberlee grabó extractos de estos episodios que mandaba a su familia en Canadá: golpeada, con moretones en todo el cuerpo y con los labios partidos debido a las agresiones.

En otro video, la canadiense dejó un mensaje desgarrador a su hijo mayor: “Así es como la violencia empieza. Este hombre es un perdedor, hijo. Pronto lo descubrirás por ti mismo”.

Pero las grabaciones dejaron de llegar y con esto la sospecha de que algo le había sucedido. Kim estaba pensando abandonar a su esposo, cansada de los maltratos y por el bienestar de sus hijos. Incluso, ofreció una salida amigable para que se pudieron divorciar: una tenencia compartida, pero viviendo separados.

DESAPARICIÓN Y CONTRADICCIONES

Fue exactamente el 23 de noviembre del 2016 que Kimberlee desapareció sin dejar algún rastro. Christopher Franz Bettocchi dijo que ella salió, sin decir adónde se dirigía, llevándose una mochila con su ropa, pasaporte, carné de extranjería y tarjetas de crédito. Sin embargo, las cámaras de seguridad del edificio en donde vivían lo desmintieron, ya que ese día no hay registros de la salida de la canadiense.

Pese a ello, Christopher negó haber estado en el departamento. En un momento se aprecia cómo el peruano arrastra un bulto que, según los peritos de investigación, por su tamaño y peso, sería el cuerpo de su esposa.

Meses después, los exámenes de ADN confirmaron que la sangre hallada en la ruta de arrastre eran de Kimberlee.

“Ella dijo que había estado grabando todo, manteniendo un registro entonces él tomó el teléfono la computadora y borró todas las evidencias que tenía”, contó para Día D el padre de Kim, acusando a su yerno de la desaparición de su hija.

La Fiscalía decidió omitir los registros porque, increíblemente, no tenían una computadora para presentar las imágenes durante el juicio, algo que habría supuesto un giro total a la investigación para culpar al médico. Aunque se ofreció el testimonio de la hermana de Kim, el juzgado tampoco quiso escuchar más versiones del caso.

No fue lo único que no se investigó. En marzo del 2017, tras no saber más del paradero de la canadiense, la policía decidió remover una vivienda de propiedad de Christopher Franz Bettocchi en Chilca, con la intención de encontrar indicios o el cuerpo de la desaparecida.

Durante esta diligencia policial, los perros de la unidad canina de investigación de la PNP, se centraron en una zona del inmueble, pero no hallaron nada. Sin embargo, los peritos aseguraron que, si bien el cuerpo no fue ubicado en el lugar, quizás pudo haber estado allí días antes, ya que el celular de Christopher geolocalizaba esta zona el 27 de noviembre, fecha en la que se le vio al médico retirar un bulto desde su departamento en Miraflores.

Otro dato que puso en alerta a la policía, es que el esposo de la canadiense regaló el colchón que compartía con Kimberlee. Se lo dio a Violeta Quiroz Cárdenas, la trabajadora del hogar de Mónica Bettochi, madre de Christopher.

Las autoridades recuperaron este objeto, lo sometió a pruebas forenses y determinó que tenía rastros de sangre. “La policía habla con el vigilante y le pregunta por las cámaras. Luego de saber que Franz Bettochi había regalado el colchón le pide que le dé todos los videos de las cámaras de seguridad”, comentó Julio Rodríguez, abogado de la familia de Kim.

INTERNADO EN EL PENAL

Tras las investigaciones, Christopher Franz Bettocchi fue llevado al penal Miguel Castro Castro, acusado de causar la muerte de su esposa, la ciudadana canadiense Kimberlee Susanne Kasatkin, en noviembre del 2016. Pero nunca encontraron el cuerpo.

Pasó nueve meses en prisión preventiva, por disposición del Juzgado Penal de Turno Permanente de la Corte de Lima, a cargo de la jueza María Elena Contreras.

Franz Bettocchi había sido enjuiciado por el delito de feminicidio en el contexto de violencia familiar, ya que se estableció que existían graves y fundados elementos de convicción que determinarían que el procesado estaría involucrado en la muerte de Kimberlee Susanne Kasatkin.

Dichos elementos serían sus declaraciones contradictorias: dónde se encontraba cuando ocurrieron los hechos, los indicios de violencia familiar que se daban en el núcleo familiar, los videos de la cochera del edificio donde vivía con la agraviada, las pericias psicológicas y el comportamiento posterior del procesado ante la desaparición de su pareja.

PERFIL

El abogado de la familia de Kimberlee detalló que en el certificado del perfil del análisis psicológico se revela que Christopher es una persona con rasgos psicopáticos: Tiende a la mentira, a la manipulación y al egocentrismo. Un psicópata puede ser imputable de delito. Tiene una habilidad muy particular para ir ocultando información”.

El letrado contó que Franz Bettochi no había colaborado con la Policía y se negó a que recogieran una muestra de su ADN. El padre de Kimberlee, Alexander, viajó a Lima para entregar una muestra de su ADN y así compararlas con las evidencias halladas en la casa de Miraflores. Era otra prueba del homicidio, pero siempre negó ser el asesino.

“Cuando le preguntan por la sangre, él dice que es porque Kimberlee se cortó. Cuando le consultan por el bulto, dice que llevaba una carpa”, contó el letrado.

LIBERTAD

Christopher Franz Bettocchi, obtuvo su libertad gracias a un hábeas corpus presentado ante el Segundo Juzgado Penal de La Molina y Cieneguilla. El 5 de junio del 2018, el médico peruano abandonó el reclusorio.

Esta medida ocasionó que el único sospechoso de la desaparición de la canadiense fugara del país, pese a las restricciones de comparecencia.

Han pasado más de 3 años y medio, y el médico no da rastros de existencia, lo cual complicaría más su situación.

El 18 de mayo del 2021 una pequeña luz se prendió al final del túnel: el Ministerio del Interior lo incluyó a Christopher Franz Bettocchi en el Programa de Recompensas del Mininter, al conocer que la Fiscalía había solicitado 17 años de cárcel por el presunto crimen de su esposa que, hasta el momento, no aparece.

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