
El 28 de julio del 2024 inició la etapa de mayor opresión contra los ciudadanos en Venezuela, pues el régimen de Nicolás Maduro sembró el miedo en su máxima expresión aplicando medidas de represión que hoy mantiene paralizados a 8 de cada 10 venezolanos.
En el más reciente estudio de Datos Es Noticia, con una muestra significativa, se halló que el 56,41% de los encuestados afirma que el miedo a represalias por parte del régimen influye en gran medida en lo que comparten en redes sociales o en conversaciones públicas; mientras que un 22,70% considera que ese temor influye de cierta manera, por lo que sumando esos dos valores que da en total un 79,11%, podemos decir que hasta los partidarios de Maduro y funcionarios públicos tienen miedo.
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El riesgo ya no es sólo para los dirigentes políticos y periodistas, sino que es para todo aquel que escriba en contra del régimen, guarde fotos electorales o memes en contra de Maduro. El “Guardián del barrio” como se le llamaba en Cuba; en Venezuela no es más que tu propio teléfono.
Otro dato interesante de Datos Es Noticia es el que apunta a que el 74,43% de la población tiene miedo a ser perseguido o detenido sin justificación. El miedo es un elemento trágico que condiciona cualquier acción de normalidad de quien esté en Venezuela y abona también a pensar en emigrar ante un escenario incierto de la salida de Maduro del poder y ante la amenaza de ir a parar a la cárcel.
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Hace una década el miedo era por la inseguridad y la violencia que paralizó a los venezolanos; Caracas por ejemplo, era peligrosa a cualquier hora del día o de la noche, teníamos la tasa de criminalidad más altas del mundo, con homicidios, robos, secuestros y violencia callejera, lo que generó una ola de migración selectiva.
Luego vino el miedo que generó la crisis económica, la hiperinflación, escasez de alimentos, medicinas y otros bienes esenciales que generaron ansiedad constante de subsistencia. La pobreza extrema y la pérdida de poder adquisitivo también generan un profundo miedo al futuro.
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Sin embargo, nada comparado con hoy, y es que el miedo a la represión política en Venezuela es una de las principales razones por las que muchos ciudadanos se abstienen de expresarse libremente o participar activamente en movimientos sociales y políticos.
El régimen de Maduro ha sido acusado de utilizar instituciones como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) para vigilar, detener, y en algunos casos, torturar a opositores políticos, líderes estudiantiles, periodistas, activistas y ciudadanos comunes.
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Cabe destacar que en menor escala todos los cuerpos de seguridad generan miedo, un simple motorizado con uniforme puede detenerte y de forma discrecional serías acusado de traidor a la patria si es que no te extorsiona antes.
El poder judicial ha sido señalado como un instrumento del poder político. Muchos jueces son destituidos si emiten sentencias contrarias a los intereses del régimen, y se abren procesos judiciales contra dirigentes opositores sin garantías del debido proceso.
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Las consecuencias sociales que el miedo al régimen está generando llevan a una autocensura, éxodo de talento político y académico; pero además está sembrando la desconfianza en vecinos, compañeros de trabajo y hasta en los propios familiares por temor a ser delatados.
De momento se impone el miedo en Venezuela, pero como reza el refrán: llueve y escampa; por lo que claro está, que la tragedia que vive Venezuela llegará a su final.
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